El síndrome del enraizado

La Joven Cuba

Por: Harold Cárdenas Lema (haroldcardenaslema@gmail.com)

Los tiempos han cambiado, lo que antes fue la norma se convierte en excepción y ya no queda claro quién se aleja o permanece. Con el paso de los años son más los amigos perdidos que los nuevos y los asientos vacíos en el aula ocurrieron con más rapidez o frecuencia de lo esperado. Por alguna ironía injusta hoy parece más fácil planificar una reunión de clase a 90 millas de Cuba que en el mismo patio de recreo y quienes se quedaron llegan a sufrir cuotas de soledad compartida.

Mucho se ha escrito sobre la nostalgia del emigrado, pero mi generación ha despedido demasiados amigos y parejas con promesas mayormente incumplidas. Nadie nos explicó que la vida es demasiado dura y el mundo demasiado grande. Los que nos quedamos en Cuba llega el momento en que nos embarga la duda: ¿se fueron…

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