Revolución bolivariana en la hora de los hornos: tensiones y definiciones

Francisco Marín
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Oposición: desestabilización permanente

Contraofensiva y asedio.

Luego de resistir un 2016 signado por la embestida golpista y el asedio de las fuerzas coaligadas de las viejas clases explotadoras (internas y externas), atrincheradas en la Asamblea Nacional y en la estructura económica del país, la Revolución Bolivariana discurre el 2017 bajo los acordes de la Contraofensiva del gobierno revolucionario (dirigida a recuperar terreno perdido tras los golpes de las clases contrarrevolucionarias sobre el cuerpo económico, social y político del país) y la virulenta acometida contrarrevolucionaria.

Los ejes de esta contraofensiva, tal como lo ha señalado el Presidente Maduro en reiteradas oportunidades, se resumen en dos cuestiones fundamentales: garantizar la paz del país y apalancar su crecimiento económico a través de los motores productivos. Su consecución constituye, de por sí, un enorme desafío, signado por no menos enormes peligros, para el gobierno revolucionario, entre otros factores, porque se enmarcan en una etapa mundial caracterizada por el agravamiento de la crisis capitalista mundial, la exacerbación de las tensiones militares y la asunción a posiciones de gobiernos de fuerzas de claro carácter fascista, como en los EEUU, que agudizan dichas tensiones empujándolas hacia desenlaces de guerra.

El desarrollo de los acontecimientos no hace más que confirmar la presencia de estas tendencias. En nuestra región estas se expresan en la conformación de un frente único de gobiernos derechistas (Colombia, Brasil, Uruguay, Paraguay, Perú, Chile, Argentina, Méjico, Costa Rica, Honduras, Guatemala) alineados tras el papel sedicioso del Secretario general de la OEA para derrocar a la Revolución Bolivariana y su gobierno. No por acaso, reputados ideólogos de la rancia oligarquía venezolana, ante el contraataque derechista, han afirmado sin ambages que “la batalla no se libra dentro de nuestros contornos sino en Washington, en el seno de la OEA”, añadiendo de seguidas que “El secretario general de la OEA ocupa ahora lugar prominente, tal vez el más estelar entre los adversarios del régimen, hasta el punto de opacar al resto de los ciudadanos que hacen el mismo trabajo en nuestros confines”. Una vez, pero ahora de manera singular, queda de manifiesto el carácter internacional de la agresión que se ejecuta contra la Venezuela Bolivariana y revolucionaria.

De ahí que el maestro de ceremonia de este concierto de instigadores de la violencia política y el terrorismo contra un país soberano, no se pare en mientes para vociferar que “Nuestra región no debe someterse a las amenazas que sus gobierno generan” (por aquello de “amenaza inusual y extraordinaria” no imaginamos), por tanto, añade, “no se puede convivir con un régimen que ha vaciado el contenido a las palabras democracia, derechos humanos, libertad, constitución, dialogo y paz”.

¿Quién en su sano juicio puede negar que tras las denuncias de golpe de Estado, tras las demandas de elecciones generales y de respeto a los Derechos Humanos, esgrimidas desde esa coalición reaccionaria, lo que se desarrolla contra Venezuela es la mayor ofensiva continental en 18 años de Revolución Bolivariana?

Las declaraciones del pasado jueves 6 de abril del almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur de los EEUU, sosteniendo que: “…la creciente crisis humanitaria en Venezuela podría acabar exigiendo una respuesta a nivel regional”, no es más que la certificación de la naturaleza de esta operación. La coalición derechista interna busca desenlaces de fuerza, ahora con el apoyo, no de ex presidentes devaluados y parlamentarios mercenarios en función de punta de lanza de la intromisión extrajera, sino de presidentes de gobiernos latinoamericanos, subordinadamente alineados a los dictados del Gobierno filo fascista de EEUU.

De tal suerte que, el gobierno de un país asediado (Venezuela) al que el Estado imperialista más poderoso y peligroso del mundo (EEUU) declara en 2015 (ratificándolo en 2016 y 2017) “una amenaza inusual y extraordinaria para su seguridad” y, en consecuencia, desde su Comando Sur somete a una permanente agresión en todos los planos para provocar su colapso, recomendando su jefe (apoyándose en las maniobras orquestadas desde la OEA por los gobiernos cipayos), una intervención regional sobre el mismo, hoy aparece en la palestra mundial como un régimen dictatorial insoportable, digno de ser derrocada por medio de la acción punitiva de las fuerzas democráticas del continente, para restablecer así un hilo constitucional que no solo la derecha en su conjunto denuncia como roto por la tiranía de Maduro, sino hasta la más pura y castiza “izquierda” democrática local. En este concierto de hienas, cabezas de regímenes democrático burgueses que se sostienen oprimiendo, explotando y asesinando a las masas populares (como en Colombia y Méjico y Argentina, exponentes por excelencia), está explícitamente delineada una condena de muerte, no ya contra el proceso Bolivariano, sino contra las masas explotadas del continente, dictada por el verdugo imperial: EEUU.

Menuda dictadura esa en la que los parlamentarios derechistas (MUD), a la par que denuncian golpe de Estado, celebran sus sesiones en la Asamblea Nacional para fijar acuerdos que justifiquen la sedición que encabezan; menuda dictadura esta de Maduro en la que el 80% de los medios de comunicación de masas (prensa escrita, radiodifusoras, televisoras, etc.) están concentradas en manos del capital privada, un correlato del poder que aún conserva la gran burguesía en la estructura económica del país.

Ha sido obvio que facilitar las condiciones para la ejecución de la condena que hay sobre el Gobierno y la Revolución Bolivariana ha sido y es, desde el primer día, la tarea de la Asamblea Nacional adeco burguesa. Por eso se conduce como cabeza de un gobierno paralelo que no responde otro mandato ni norma que la que provenga de quienes le sostienen directamente: la gran burguesía imperialista (yanqui en primer lugar). Por eso actúa como un poder “autónomo” frente al Estado Bolivariano -y enfrentado a él- propugnando su intervención a contrapelo de la propia Constitución que dicen defender, poniendo de relieve, con este proceder, la abyecta subordinación histórica de la oligarquía burguesa a los intereses del gran capital internacional. Es lo que explica, también, la total impunidad con la que actúa “ante la comunidad internacional”, a pesar de su largo historial criminal. Toda una cabeza de playa para la intervención, cuyo origen (elecciones democráticas) no hace sino poner en evidencia el carácter con el que esta derecha asume los procesos democráticos que la propia Revolución ha consagrado a través de grandes jornadas de lucha contra, precisamente, las resistencias de las decadentes Clases dominantes de la putrefacta sociedad capitalista, que hoy denuncian dictadura y totalitarismo, violación de derechos humanos, implorando por la libertad de sus sicarios.

¿Qué se supone ha debido hacer frente a esto el gobierno y las instituciones de la asediada República Bolivariana de Venezuela?

Con ocasión de los ejercicios cívico – militares de Defensa integral Zamora 200, realizados a comienzos de año, por orden del Presidente N. Maduro frente al mensaje contenido en el anuncio del presidente colombiano Juan M. Santos de los acuerdos del Estado Colombiano con la OTAN (con Obama renovando el Decreto imperial contra Venezuela), el Ministro de la Defensa General en Jefe V. Padrino López, trazó definiciones cardinales, al sostener: “La guerra es un asunto de Estado. Se asume desde el Estado y tiene que convertir su estructura económica y social al modelo de la guerra, ojalá esa guerra no llegue nunca”, acto seguido, señaló que, en caso de sufrir una ocupación militar extranjera, el gobierno revolucionario asumiría “el concepto de la guerra popular prolongada”, recalcando que el Plan de Defensa Integral Zamora 200 busca “enfrentar la naturaleza de la agresión que estamos sufriendo y estamos viviendo, pero también con la visión que tiene el imperio de acabar con Venezuela”.

La contraofensiva del gobierno venezolano está inscrita –y no puede dejar de estarlo- en un contexto de agresión y de guerra dictado por las fuerzas históricas de un sistema en crisis que, como en anteriores momentos en la historia mundial, se ve cada vez más compelido a apelar a la destrucción y a la Guerra como su último argumento. En esta lógica irracional supo identificar en su momento un gran revolucionario la mayor prueba de que ese sistema (Capitalismo) debía dar paso a otro más elevado, más humano y digno para los pueblos. La turbulencia de esta dinámica es la que hace que Venezuela hoy, a diferencia de las dos grandes guerras mundiales del siglo XX, se encuentre en el ojo del huracán.

A la obligada y necesaria activación de los legítimos mecanismos de defensa Nacional por parte del Jefe de Estado venezolano (de acuerdo con la Constitución Nacional y las leyes) frente a la agresión que estamos sufriendo y viviendo, es a lo que la propaganda reaccionaria burguesa denomina dictadura y ruptura del hilo constitucional. Las sentencias (155 y 156) del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que ordenaban al Presidente de la República “tomar las medidas necesarias para evitar escenarios de conmoción social”, se inscriben dentro de tales mecanismos de defensa del Estado Nacional.

Completan el ardid derechista (en consonancia con la campaña internacional orquestada desde la OEA), con el expediente de la supuesta eliminación de las elecciones y la democracia, tergiversando lo que no es más que la aplicación soberana de normas legalmente establecidas en función de resguardar la integridad y transparencia de los procesos de elección popular (Renovación de Partidos Políticos), ante las complejísimas circunstancias que vive el país y, muy particularmente, ante el prontuario fraudulento de los representantes políticos de la oligarquía: en el 2016 pretendieron forzar la celebración del referéndum revocatorio saltando por alto las normas que rigen este tipo de procesos (vigentes desde 2007 y que nunca denunciaron de inconstitucional) y ahora apelan al recurso (inconstitucional) de “exigir” elecciones generales, evidenciando, por enésima vez, que para la derecha las elecciones solo son un pretexto para adelantar salidas absolutamente antidemocráticas.

Impasse

El episodio del llamado “impasse” entre la Fiscal general de la Republica y el TSJ, a raíz de las sentencias (155 y 156) de la Sala Constitución de este máximo Tribunal, refleja las tensiones políticas provocadas por la agudización de la lucha de clases en los marcos de las instituciones de un Estado que, aun cuando no es el oligárquico – burgués al servicio de las viejas clases dominantes, todavía está lejos de ser el Estado donde el pueblo trabajador ejerce directamente el poder, que la Constitución Bolivariana consagra.

Con la velocidad del rayo, la prensa ultraderechista inmediatamente tomó nota del acontecimiento y a través de un artículo de opinión lo definió como “Un giro sin precedentes en la crisis venezolana”, apuntan en su contenido tres elementos de interés: en primer lugar: equipara la conducta de la Fiscal con una “quiebra del blindaje del régimen”; en segundo lugar: valora el papel de la alta funcionaria, “si persiste en su actuación”, como “nueva interlocutora institucional para la búsqueda de soluciones al conflicto político en Venezuela”, dentro del “proceso que adelanta la OEA bajo la Carta Interamericana”; en tercer lugar: subraya la importancia de “cultivar esta tendencia como una oportunidad en medio de un proceso de transición que podría entrar en marcha” (ver Tendencias: Un giro sin precedentes en la crisis venezolana, El Nacional 02/04/2017).

A la luz de los acontecimientos desencadenados desde entonces (29-30 de marzo de 2017), tales como: el recrudecimiento de la injerencia externa y la violencia golpista interna, la activación la noche del 18 de abril del Plan de Defensa Cívico-Militar Zamora 200 por Maduro con la consiguiente desarticulación y neutralización de los planes de la derecha para el 19 de Abril, al compás de la movilización de las masas revolucionarias durante la conmemoración de la histórica fecha (“si el pueblo se arrecha se acaba la derecha” coreaba la inmensa concentración humana apostada en la avenida Bolívar de Caracas), y la escalada terrorista que le siguió, extendiéndose hasta hoy (con saldo fatal de 26 vidas perdidas); resulta contundente la conclusión respecto a las sentencias del TSJ, el carácter de la posición de la Fiscal General de la Republica (declarando la ruptura del hilo constitucional por las sentencias de marras) y la inmediata “solución” a este conflicto en los marcos del Consejo de Defensa de la Nación. A saber:

  • Tratándose de medidas de Estado (las Sentencias) dirigidas a precaver escenarios contrarios a la paz, estabilidad y soberanía del país, el impasse rebeló inconsistencias institucionales que la derecha ha sabido leer y aprovechar en función de sus planes.
  • Ni la declaración de la Fiscal General de ruptura del hilo constitucional, ni la solución acordada en el Consejo de Defensa de la Nación (convocado de urgencia por Maduro el mismo 29/03/17) sirvieron para conjurar la arremetida contra el país y sus instituciones por las fuerzas contrarrevolucionarias. Lo que, en un primer momento, contuvo a la derecha fueron las medidas de defensa adoptadas por el Jefe de Estado la noche del 18 de abril y la movilización decidida de las masas el 19 de Abril.
  • Queda la vista el encuadramiento de la Fiscal General en la acera del frente derechista con su declaración al margen de los canales regulares del Consejo Moral Republicano, sin la debida sustentación que una postura de esa naturaleza ameritaba frente a una instrucción impartida al Jefe de Estado por otro Poder estatal.
  • Nunca un silencio fue tan funesto y cómplice: Después de 28 días –y 26 ciudadanos fallecidos, innumerables destrozos y una atmósfera de terror en incremento- contados a partir de su denuncia de ruptura del hilo constitucional, la Fiscal compareció nuevamente ante el país (25/04/17), ahora para lamentar y condenar (cifras en mano) la violencia desatada, pero callando que tal violencia terrorista se ha llevado a cabo, precisamente, en nombre del restablecimiento del hilo constitucional que ella declaró como roto el 29/04/17. No hay manera de moderarlo: la conducta de la ciudadana Fiscal queda para la historia como una caricatura grotesca de la que fue la actuación del entonces Fiscal General de la República, Isaías Rodríguez, durante las horas aciagas del golpe de Estado del Abril de 2002. No hay ni puede haber punto de comparación.
  • Dupla fatal: tanto este silencio, como las declaraciones de gobiernos extranjeros, instituciones y organismos internacionales (CIDH, Consejo Derechos Humanos, OEA, etc.) condenando la “represión de las protestas pacíficas por el gobierno de Maduro”, han obrado como manifestaciones de respaldo y estímulo del terrorismo fascista en nuestro país.
  • Pero en medio de la borrasca, el 25 de abril del corriente, el Presidente del TSJ, Maikel Moreno, se dirigió al país por medio de un comunicado en el que expresó, entre otras cosas: “Es necesario que el Estado y las autoridades competentes revisen la forma en cómo se han desarrollado las protestas de los últimos días, con el fin de evitar y prevenir la vulneración de derechos fundamentales y humanos, como la vida y la integridad personal (…) El derecho tiene límites y la protesta es un derecho relativo, no absoluto, que se anula por sí mismo cuando desencadena en violencia, por lo cual la manifestación es un mecanismo de libertad de expresión en el que su alcance de facultad se ve restringido cuando otros derechos constitucionalmente tutelados son amenazados o socavan su protección. (…) Los órganos del Sistema de Justicia no pueden ser inertes ante tales eventos, en consecuencia, el Poder Judicial condena los actos vandálicos que han sido promovidos por intereses oscuros y que desvirtúan el carácter constitucional de las manifestaciones, insta a que cese la hostilidad como mecanismo de expresión de las diferencias políticas e invita a los actores políticos a que utilicen el diálogo para dirimir diferencias.
  • En lo adelante – y con la notoria y publica implicación de connotados Diputados de ultraderecha en actos terroristas amparándose en la inmunidad parlamentaria – se pondrá a prueba el carácter del papel del Ministerio Publico ante el procesamiento de los responsables (intelectuales y materiales) de violencia. La impunidad, más allá de las dulces palabras de la Fiscal General, se convierte en un factor para la aparición y consolidación de grupos terroristas, como los que asolan Siria y han devastado a Libia e Irak, bajo la cobertura financiera y logística del gobierno estadounidense (con la complicidad de la “comunidad internacional” que hoy condena a Venezuela).

Salida electoral y escalada golpista

Superado uno de los momentos de mayor tensión (el 19 de Abril), el Presidente Nicolás Maduro, en su discurso ante la concentración en la avenida Bolívar, manifestó su disposición a resolver los conflictos con la derecha por la vía electoral y a través del diálogo, precisando, que todo ello dentro del marco Constitucional y legal venezolano. La réplica de la derecha no se hizo esperar, pero no provino de la MUD, sino del Secretario General OEA, quien, al día siguiente (20 Abril), sostuvo que: “la solución no son elecciones regionales (…) la solución pasa por elecciones generales (…) Nicolás Maduro tiene una responsabilidad directa en las muertes registradas en las manifestaciones recientes (…)”; dicho esto, terminó rematando con una línea de acción: “en Venezuela hay que entrar en una nueva fase, basada en los principios y procedimientos de la Carta Democrática Interamericana, así como en la presión interna e internacional que hagan al régimen responder (…) y para que deje su lugar a un Gobierno democrático”.

Es la línea que siguen los cipayos de la MUD dentro, que no cesan de decir que “las elecciones regionales no acabarán con las protestas”.

No son las elecciones contempladas en nuestro ordenamiento legal y Constitucional, ni mucho menos el diálogo o cualquier otro mecanismo realmente democrático que respete la soberanía y la autodeterminación Nacional, lo que aspira la derecha: quieren la salida de Maduro (y de la Revolución), en los mismos términos que lo hacen con el Presidente de la República árabe de Siria. Por eso, el imperialismo yanqui apela al recurso de imponer, a través de sus peones, a contrapelo de toda normativa internacional y nacional, unas supuestas elecciones generales a las que jamás cederá el Gobierno revolucionario venezolano ni las masas populares que lo respaldan.

La Contraofensiva revolucionaria ha sido sometida a dura prueba por la agudización de la lucha de clases: la Paz y la recuperación económica están en disputa ante fuerzas profundamente antidemocráticas y guerreristas.

Sortear el escenario electoral, una instancia democrática devenida en instrumento para legitimar de la violencia por las fuerzas protofascistas aglutinadas en la MUD, es un problema que, en rigor, no hace más que remitirnos a otro más abarcador y complejo: el de la “coexistencia” entre revolución y fascismo en los marcos de la forma Republicana (electoralismo, libertad de prensa, demagogia institucionalizada, etc.) en la que se desarrolla el proceso revolucionario. Desde esta perspectiva cobra especial entidad el problema del procesamiento judicial de los parlamentarios derechistas que, colocados al margen del ordenamiento legal establecido, se aprestan, sin embargo, a participar en las elecciones (para gobernadores y alcaldes); no para avanzar en la preservación de la paz y la democracia Bolivariana, sino en su empeño de destruirla, con el respaldo directo de gobiernos hostiles encabezados por EEUU. Maduro ha dicho que no teme a las elecciones y llama a prepararse para ellas, pero ha dejado planteada también la tarea de conseguir la fórmula, Constitucional y legal, para meter en cintura las tendencias violentas que anidan en la derecha.

La lucha de clases no discurre por los cauces formales y esquemáticos con los que cierta “izquierda” idealiza la Revolución, construyéndose una atalaya desde la cual, previendo los rigores que comporta el combate de los oprimidos contra los opresores, denunciar con suficiencia de doctor la negación de la Revolución en cada contradicción, en cada falencia y limitación que cruza a las fuerzas revolucionarias y al gobierno que sostienen; son problemas en verdad, pero imposibles de resolver sin asumir resueltamente, con honestidad y entereza, el lugar que las circunstancias exigen entre los que luchan a muerte contra los enemigos de la humanidad, a pesar de errores y limitaciones. La crítica conferida desde ese confortable visor, solo sirven para llevar aguas al molino de la derecha, vale decir, para servir a los intereses de los explotadores y a los asesinos de pueblos.

Almagro es un hombre de “izquierda”: proviene del Frente Amplio que gobierna Uruguay y fue Ministro de Pepe Mujica, quien, a su vez, lo presentó al gobierno venezolano bajo el rótulo de “buen hombre”, para ganar su voto a la Secretaria General de la OEA; refiriéndose a la Revolución Bolivariana, este pérfido personaje dijo hace poco que “No podemos llamar revolución a este régimen que subyuga a su pueblo, que no le permite tener una Asamblea Nacional libre”. No hay contradicción entre esto y la postura del Gobierno del Frente Amplio en Uruguay, cuyo presidente, ese buen hombre de izquierda que es Tabaré Vásquez, se ha sumado, con armas y bagajes, a la agresión contra Venezuela (y todavía espera que Maduro se retracte de sus justos señalamientos). Se trata, sin duda, de una izquierda democrática, ejemplar, digna de mejores aliados. Tal vez eso explique su desdén y saña contra el Gobierno venezolano.

Hace pocos días, Juan Manuel Santos, presidente colombiano, sentenció de forma enjundiosa una frase lapidaria sobre el proceso político venezolano: “la revolución fracasó”, dijo, como si de un intento de complementación de la frase de Almagro se tratara.

En nuestra Patria, también se entona esta sinfonía funesta, desde quienes diciéndose de izquierda suman sus voces a ese coro luctuoso con el que pretenden la simpatía de sectores vacilantes de la población para llevarlos a su propio degüello, bajo la engañifa de la construcción de una “nueva referencia de izquierda”.

Está claro: Al compas de tambores de guerra y de agresión imperialista, la izquierda en la región define su fisonomía política e ideológica. Lo propio sucede en Venezuela: entre la resuelta decisión de luchar hasta las últimas consecuencias por los intereses de los pueblos oprimidos, o la actitud vacilante que lleva a hacer cobardes gestos de buena conducta para merecer el beneplácito burlón de los dueños de la vida y la muerte en el planeta.

Origen: Revolución bolivariana en la hora de los hornos: tensiones y definiciones

Seis claves sobre el retiro de Venezuela de la OEA

Franco Vielma | ALAINET
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En una nueva jornada injerencista contra Venezuela desde la Organización de Estados Americanos (OEA), se ha marcado el punto de inflexión que cambiará definitivamente la situación de Venezuela frente a esa instancia y el llamado sistema interamericano.

Este 26 de abril Venezuela se ha dado inicio al proceso de retiro de Venezuela de la OEA por instrucción meridiana del Presidente Nicolás Maduro. A continuación, ofrecemos un conjunto de claves en contexto y de lectura de fondo:

1.- La articulación desde el frente externo contra Venezuela. De manera reiterada, acelerada y sucesiva, desde la OEA se han apuntalado un conjunto de acciones claramente injerencistas contra Venezuela, que han consistido en la detonación de actos coercitivos contra el gobierno ejecutivo de Venezuela.

Expresión de ello han sido los sucesivos intentos de aplicación de la Carta Democrática Interamericana así como también la aprobación por mayoría simple de documentos no vinculantes en agravio a las instituciones venezolanas. Durante el 2016 y en lo que va de 2017, se han efectuado 6 reuniones del Consejo Permanente de la organización donde se ha debatido sobre Venezuela, en un claro confinamiento de esta organización al manejo del caso venezolano casi como tema exclusivo.

Sobresaliente ha sido en esa dirección el rol de Luis Almagro, quien en lugar de cumplir las labores burócratas que corresponden a su cargo de Secretario General, se ha convertido en un mercenario institucional y activista imparcial desde la organización, patrocinando a primer nivel la consumación de actos administrativos lesivos al derecho internacional y a las propias reglas de la organización, siendo públicas y notorias sus acciones claramente injerencistas en los asuntos internos venezolanos y además políticamente alineadas a los intereses del antichavismo dentro y fuera de Venezuela.

2.- Destrucción de la OEA desde sus entrañas. El retiro de Venezuela de esa organización es inédito. Sólo Cuba es la única nación del continente que no forma parte de la organización a causa de la expulsión de ese país en 1962. No existe otro caso registrado, de la activación de los instrumentos de separación voluntaria de un país de dicha instancia.

Este es un hecho sin precedentes en la historia del ente, pues Venezuela invoca el artículo 143 de la Carta de la Organización de Estados Americanos de 1948. Este instrumento prevé la denuncia mediante carta al Secretario General y demás países miembros, quedando señalado que, “Transcurridos dos años a partir de la fecha en que la Secretaría General reciba una notificación de denuncia, la presente Carta (la carta fundacional de la OEA) cesará en sus efectos respecto del Estado denunciante, y éste quedará desligado de la Organización después de haber cumplido con las obligaciones emanadas de la presente Carta”.

A Venezuela le corresponde el cumplimiento de dicho lapso y el pago de sus obligaciones en el ente que a la fecha superan los 8 millones de dólares.

Consumándose estos actos, Venezuela marca el destino de una organización que se desarticula, a consecuencia de actos espurios claramente injerencistas producto de una alineación de gobiernos de derecha en la región, tutelados desde la OEA por la nueva administración protofascista en el Gobierno de los Estados Unidos. En este sentido, las acciones de Luis Almagro son claves. La antipolítica ejercida por el Secretario General, será referencia para la historia del oprobio institucional y decadencia absoluta en la que esa organización se sumerge de manera insalvable.

3.- El detonante, pese a las advertencias. La noche del 25 de abril la Canciller Delcy Rodríguez advirtió en el programa Dossier junto al Periodista Walter Martínez, que Venezuela consideraría su retiro de la organización si esta instancia continuaba violentando sus propias normas llamando al Consejo Permanente a debatir sobre Venezuela sin el beneplácito de la diplomacia bolivariana.

Sólo horas luego de esta advertencia y tras la realización de una votación nominal, durante la reunión realizada el 26 de abril por los representantes de los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos, fue aprobada con 19 votos a favor la convocatoria a una reunión de cancilleres para tratar el caso de la situación actual en Venezuela. Durante esta votación nominal 10 países votaron en contra, cuatro se abstuvieron y huno una ausencia.

Elisa Ruiz Díaz, embajadora de Paraguay ante el organismo, explicó que la razón de ese encuentro es a propósito de los acontecimientos recientes conocidos por todos en Venezuela, considerando pertinente, y en el marco de la carta de la OEA y todos los instrumentos con que cuenta, contemplar la convocatoria a una reunión de todos los ministros de relaciones exteriores de esa organización para considerar tratar el tema de situación de la República Bolivariana de Venezuela.

El jefe de la delegación venezolana, Samuel Moncada, se opuso a esa resolución diciendo que “la soberanía de Venezuela se defiende siempre en cualquier circunstancia”. Citó los artículos 1 y 19 de la carta de la OEA como principios que respaldan su repudio, resumido en el hecho de que se trata de una “injerencia” en los asuntos internos del país que representa, además de que se está imponiendo una decisión sobre un Estado soberano.

Es preciso recordar que el expediente ensangrentado que la MUD ha fabricado en Venezuela con sucesivas expresiones de violencia, caos y muertes en días recientes, legitimó el debate en la OEA mediante la presentación de un estado de conmoción que según la burocracia tutelada justifica la acción coercitiva desde esa instancia.

4.- Venezuela se retira por agresiones e injerencia. Venezuela comenzará el proceso de retiro de la Organización de los Estados Americanos OEA el jueves 27 de abril de 2017 con una carta de denuncia ante el organismo por instrucción del presidente Nicolás Maduro.

“La OEA persistió en acciones injerencistas contra la soberanía de nuestra Patria y por ende procederemos a retirarnos de la Organización. Nuestra doctrina histórica está enmarcada en la Diplomacia Bolivariana de Paz que nada tiene que ver con la OEA”, declaró la canciller Delcy Rodríguez. Asimismo condenó la doble moral de los gobiernos de América Latina que se refieren a los asuntos internos de Venezuela y no se ocupan de los graves problemas de sus pueblos, “¿La OEA no tiene nada que decir sobre Argentina, México, Brasil y Colombia?, la realidad que hoy vive Venezuela tiene que ver mucho con sus acciones de agresión, el retiro no es coyuntural, tiene que ver con la dignidad de nuestro pueblo”.

Rodríguez denunció que desde el 3 de abril la OEA ha estado alentando la violencia de los grupos extremistas de la oposición de su país y que estos grupos saldrán nuevamente a arremeter contra la paz porque sienten apoyo desde la comunidad internacional. En este sentido, anunció que Venezuela no participará en las sucesivas reuniones de la OEA que tenga como tema fundamental el intervencionismo e injerencismo.

5.- En la desarticulación del asedio desde el frente externo. Aunque el retiro definitivo de Venezuela de la OEA se consumará en dos años, desde ahora Venezuela se asume como un factor político que deliberará en esa instancia a discrecionalidad, mientras emprende su retiro administrativo. Lo cual supone también que desde el principio de soberanía y autodeterminación, Venezuela determinará también a discrecionalidad el seguimiento o no de distintas normativas, resoluciones o dictámenes que sean decretados hacia Venezuela desde esa instancia. Algunos de ellos aún estando en vigor, podrían ser omitidos por considerarse lesivos. Otros en esencia podrían ser abiertamente desacatados.

Con esto, Venezuela comienza a desprenderse del grillete político que impone el carácter normativo de la OEA, inhibiendo a los actores alienados a la política norteamericana, de deliberar y dictaminar lesivamente sobre Venezuela. No obstante este paso también podría detonar nuevos posibles escenarios que traigan consigo acciones coercitivas y que también serían viables dentro de la OEA y la aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Estas acciones pueden incluso ser sancionatorias tanto en lo político como en lo económico, lo que supone para Venezuela emprender nuevos retos en el redimensionamiento de su relacionamiento externo, bastante adelantado y con un dinamismo sui generis, en el marco de la revolución bolivariana y su agenda exterior.

6.- Venezuela da el viraje en su posición frente al sistema interamericano. La alternativa interamericana para Venezuela yace en la CELAC, como comunidad de naciones que agrupa políticamente a la región desde el hemisferio norteamericano hasta el cono sur, sin que formen parte de ésta instancia Canadá y Estados Unidos. Lo que constituye en esencia una ruptura del ostracismo y aislamiento político que desde el injerencismo se intenta imponer contra la revolución bolivariana y las instituciones venezolanas.

Venezuela acudirá al fortalecimiento de los mecanismos jurídicos de la CELAC de manera simultánea y complementaria a las membresías de la nación en instancias como UNASUR, Petrocaribe y ALBA, entre otras que son parte del sistema institucional regional, lo que infiere nuevos desafíos propios para la deconstrucción del andamiaje que, creado desde el sistema interamericano tutelado, modula parcialmente el relacionamiento económico y político venezolano en esta región del mundo.

De esta manera Venezuela emprende una carrera política de nuevo tipo: frente la ignominia de la burocracia imperial, redimensionar la posición de Venezuela ante la región y el mundo en simultáneo a las demandas y turbulencias que impone el asedio.

Abril 27 de 2017

http://misionverdad.com/COLUMNISTAS/seis-claves-sobre-el-retiro-de-venezuela-de-la-oea

Origen: Seis claves sobre el retiro de Venezuela de la OEA

Los cien primeros días de Trump: ¿Hacia dónde va la Casa Blanca? ( Video)

El presidente de EEUU, Donald Trump cumple cien días en el gobierno. Foto AP.

El presidente de EEUU, Donald Trump cumple cien días en el gobierno. Foto AP.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llega este sábado a sus primeros 100 días en la Casa Blanca, un periodo que despierta mucha atención mediática porque es visto como augurio de éxito o fracaso para una nueva administración.

Si bien los dignatarios en este país asumen el cargo por lo menos durante cuatro años, desde hace décadas ese centenar de jornadas que marcan el comienzo de un mandato suele ser un punto de referencia para prever cómo será el futuro del Gobierno.

Así ha sido desde que el expresidente Franklin Delano Roosevelt, en 1933, creó la idea de los 100 días iniciales como importantes en el desempeño de un jefe de Estado, después de conseguir que en ese lapso se aprobaran en el Congreso 15 piezas legislativas de peso y 76 en total.

Durante un discurso pronunciado en Pensilvania en octubre último, Trump, entonces candidato republicano, expresó que en las elecciones del 8 de noviembre los estadounidenses votarían por su plan de 100 días para restablecer la prosperidad del país.

Recientemente, sin embargo, pretendió restarle significación a ese periodo, al calificarlo de estándar ridículo y asegurar que, sin importar cuánto haya logrado, los medios de comunicación igualmente lo atacarán.

Tal comentario podría estar relacionado realmente con que la marca del centenar de jornadas no determina el futuro de una administración, pero quizás puede ser visto también como una prueba de que, aunque Trump afirme lo contrario, no le ha ido muy bien en sus primeros meses.

Al menos así lo indica un sondeo difundido el domingo pasado por la cadena ABC, el cual arrojó que un 53 por ciento de los norteamericanos desaprueba su gestión -solo un 42 por ciento lo apoya-, el mayor nivel de rechazo desde que comenzaron las encuestas de este tipo en 1945.

Ese negativo récord es más alarmante si se toma en cuenta que su antecesor, Barack Obama, tenía hace ocho años la aprobación del 69 por ciento de los votantes, frente a solo un 26 por ciento de crítica.

De acuerdo con el estudio, los desafíos del gobernante son considerables, pues la mayoría de los interrogados estima que carece del juicio y del temperamento que se necesitan para servir eficazmente y el 56 por ciento cree que no ha conseguido mucho en sus primeras semanas.

Esto último es también el criterio de medios y analistas, que solo le cuentan como victoria legislativa importante la confirmación de Neil Gorsuch como juez de la Corte Suprema, un proceso que resultó muy difícil y que obligó a los republicanos a cambiar las normas del Senado para poder dar luz verde al nominado del presidente.

Más allá de eso, el estrepitoso fracaso de la propuesta de ley sanitaria con la que Trump pretendía derogar y reemplazar el Obamacare todavía deja ver sus efectos.

Después de que la falta de apoyo de miembros de su propio partido obligara a retirar el proyecto de la Cámara de Representantes, el presidente aseguró que concentraría los esfuerzos en la reforma fiscal, para luego volver a decir que buscaría primero la normativa de salud.

Lo cierto es que, hasta la fecha, ninguna de esas dos grandes promesas de campaña pudieron concretarse, y el camino no parece muy despejado para esperar que alguna de ellas se cumpla en lo inmediato.

De cualquier modo, más allá de hacia dónde se incline la balanza en el inventario de sus aciertos y desaciertos, al Gobierno de Trump deben quedarle aún otras mil 360 jornadas, y esas serán, seguramente, más importantes que las pasadas.

PIB de EE.UU. cae durante primer trimestre de 2017

El Departamento de Comercio estadounidense publicó el informe que detalla el crecimiento económico de esa nación. | Foto: Reuters

El Departamento de Comercio estadounidense publicó el informe que detalla el crecimiento económico de esa nación. | Foto: Reuters

El Departamento de Comercio de Estados Unidos (EE.UU.) publicó este sábado los datos sobre el crecimiento económico de ese país durante el primer trimestre de 2017, en el que el Producto Interno Bruto (PIB) creció solo un 0,7 por ciento, siendo este el índice de consumo y expansión registrado más bajo en los últimos tres años.

De acuerdo con el informe, este revés en la economía estadounidense se debe a que el gasto del consumidor no creció lo suficiente y las empresas privadas invirtieron menos recursos en los inventarios.

Estos resultados contradicen las promesas de campaña del presidente Donald Trump de mejorar la economía y su plan de expansión y fortalecimiento del mercado en esa nación.

Los expertos pronosticaban un crecimiento de alrededor del 1,2 por ciento en la economía entre enero y marzo, sin embargo, este incremento es medio punto más bajo de lo estimado, el peor resultado desde el primer periodo de 2014.

Durante el cuarto trimestre de 2016 se registró un crecimiento de 2,1 por ciento, lo que supuso un descenso relevante en el mercado en relación con el trimestre anterior, que arrojó una cifra de 3,5 por ciento.

Este es el primer informe de los tres que publica el Departamento de Comercio por año. Los economistas consideran que esta desaceleración es temporal y la economía se recuperará durante el siguiente trimestre.

(Con información de Telesur)

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(Con información de Prensa Latina)

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Venezuela: La derecha busca un baño de sangre

La apuesta de la oposición venezolana es provocar la inestabilidad del país a través de la violencia contra el propio pueblo que dicen defender. Foto: Colprensa/ Vanguardia Liberal.

La apuesta de la oposición venezolana es provocar la inestabilidad del país a través de la violencia contra el propio pueblo que dicen defender. Foto: Colprensa/ Vanguardia Liberal.

Más de 26 muertos, cientos de heridos y daños materiales estimados en 100 mil millones de bolívares es el saldo provisional de la violencia generada por el demencial clima de odio y violencia desatado por las protestas opositoras en abril.

¿Sus antecedentes inmediatos? Hace poco más de un año la contrarrevolución obtuvo mayoría en la Asamblea Nacional (AN) y se sentía más fuerte que nunca. Por primera vez desde 1998 había superado al chavismo en unos comicios. No hizo más que instalarse el órgano legislativo e inició un camino irracional hacia el golpe de Estado, que es lo suyo. El nuevo presidente del Legislativo manifestó que en seis meses sacaría del cargo a Nicolás Maduro. Al continuar este en su puesto pasado el plazo, los legisladores oposicionistas le hicieron un juicio político en 24 horas y acordaron convocar elecciones en 30 días, decisiones para las que la AN no está facultada por la Constitución. Para no hablar de la ridícula “ausencia” del mandatario que declararon.

La AN se extralimitaba cada vez más en sus competencias y atropellaba las de otros poderes del Estado, cuando decidió juramentar a tres diputados cuya elección había sido anulada por el Consejo Nacional Electoral, que la consideró fraudulenta. Ante el reiterado atropello de la Constitución, es que el Tribunal Supremo, garante de su observancia, decide declararla en desacato y en el ínterin asumir algunas de sus funciones ante asuntos que requieren resolución urgente por interés social. Bastaría que revocara la juramentación de los tres diputados para que cesara la situación de desacato.

Pero no, prefiere acusar a Maduro de haber dado un “autogolpe”, cuando en realidad es la mayoría opositora la que mantiene una conducta golpista desde la misma instalación de la AN, que se retrotrae al golpe del 11 de a abril de 2002, del cual son cómplices todos sus cabecillas más connotados.

El autogolpe ha sido el pretexto para la nueva ola de protestas violentas, siempre apegadas, al igual las de febrero de 2014, al manual del asesor de la CIA Gene Sharp y a las directivas de la Operación Venezuela Freedom 2 del Comando Sur yanqui. En concordancia con la violencia opositora, sus exigencias son inaceptables por su carácter golpista: destituir a los jueces del Tribunal Supremo, convocar elecciones de inmediato, liberar a los presuntos presos políticos y abrir un canal “humanitario” para asistir a la población. Puro cinismo.

Es también el caso de la marcha convocada para el miércoles 26, cuyo supuesto objetivo era entregar una carta en la oficina del Defensor del Pueblo para solicitarle que –bajo descaradas amenazas- declare en falta grave a los jueces del Tribunal Supremo, requisito legal para que la AN los destituya. El objetivo real era buscar derramamiento de sangre y una vez más lo consiguieron. Tarek Williamn Saab, Defensor del Pueblo, ha dicho que la misiva fue entregada ya 15 veces por personeros opositores y desestimada por improcedente. Esta marcha, como siete anteriores que la oposición ha intentado conducir al centro de Caracas no han sido autorizadas, como ocurre en otros países, donde se impide marchar en determinadas áreas. Aquí una explicación de por qué la prohibición: AlbaTV.

Con el extremismo de derecha en el poder en Washington, la contrarrevolución tiene cuatro objetivos: asaltar el poder no importa el costo en vidas humanas y a la economía (otra Siria); impedir la recuperación económica y política de la Revolución Bolivariana en pleno curso y ocultar su hundimiento político en un momento en que el chavismo ha ganado considerable fuerza, como lo demuestran sus movilizaciones de calle en comparación con las de los adversarios.

La hostilidad de la OEA, de varios gobiernos de derecha o atemorizados y la campaña mediática sin precedente contra Venezuela han contribuido mucho a estimular la demencia opositora. Un individuo mediocre, rencoroso y de baja estofa como Almagro, ha terminado de descalificar a la OEA para tratar cualquier tema relacionado con la patria de Bolívar.

Al fin y al cabo, el organismo siempre ha sido instrumento de la política injerencista y agresiva de Washington contra los gobiernos soberanos de nuestra América.

El fin único de la oposición es derrocar el orden constitucional para volver al infierno neoliberal y a la represión masiva contra el pueblo. Mucho peor y más sangrienta que la ejercida después del caracazo.

Origen: Venezuela: La derecha busca un baño de sangre

USA- OEA: El ratón y sus ratoncitos

Escrito por  Nicanor León Cotayo | CUBASI
El proceso que inició Venezuela para salir de la Organización de Estados Americanos (OEA) resume una historia plagada de iniquidades.
Caracas hace años con Hugo Chávez al frente decidió marchar por un camino independiente y consagrar un programa de justicia social para la gran mayoría.

Aquí radica la génesis del choque impuesto por las autoridades de Estados Unidos que se extiende hasta el presente.

¿Cuál es la inquietud central de estas últimas? ¿Acaso el futuro de su democracia? ¿De sus libertades?

No, les desvela, en primer lugar, que se aleje  su posibilidad de volver a dominar las enormes reservas petroleras de ese país suramericano.

Ello explica que Washington haya desatado una escandalosa guerra en todos los frentes contra su vecino del sur.

Pero en medio de esa feroz y sistemática embestida ha priorizado acciones que contribuyan a envenenar la mente de los venezolanos.

Con ese objetivo, no han escatimado echar mano a todas las variantes, pues, como piensan fielmente “el fin justifica los medios”.

Una de ellas ha consistido en ordenar a la OEA tirar por la borda todo pudor y ponerse  a disposición de sus jefes del Norte.

Un empleado del Departamento de Estado que funge como su agente ante ese organismo regional, Luis Almagro, ha hecho todo lo posible –e imposible- para satisfacer las instrucciones recibidas.

Pero como ni así se tranquilizan, apretaron las tuercas a otros ilustres portavoces oficiales del área para montar la imagen de una “Venezuela aislada”.

O sea, dicho más crudamente, el ratón jefe Luis Almagro, puso en atención a sus ratoncitos y les ordenó avanzar contra Caracas.

Parecía que sobre la OEA, ya cubierta de fango, no había espacio para más ignominia, pero sí existía, llegó en hombros de ratones amaestrados desde el Norte revuelto y brutal que los desprecia.

Inicia la transición del Gobierno en Ecuador

Foto: @Presidencia_Ec.

Foto: @Presidencia_Ec.

Este viernes en el Palacio de Carondelet tuvo lugar la reunión entre el mandatario saliente de Ecuador, Rafael Correa y el recientemente electo, Lenín Moreno, que dio inicio al proceso de traspaso de Gobierno.

En el encuentro que estuvo integrado también por el equipo de transición de ambos mandatarios, Correa firmó el proyecto de ley que dará inicio al traspaso, para luego ser enviado a la Asamblea Nacional.

Asimismo, Moreno recibió tres libros con información detallada de las funciones del Ejecutivo, para así realizar un proceso ordenado.

Estos libros son el de Gobierno, sectorial y presidencial. El primero contempla un resumen de los diez años de gestión del mandatario saliente, como también planificación y presupuestos.

En el segundo se detallan los datos sobre la organización de la Función ejecutiva, toda la información operativa de las entidades; y en el último libro se narra todo lo relacionado con el presidente, el palacio de Carondelet y otros entes adscritos.

La secretaria de Planificación y Desarrollo (Senplades), Sandra Naranjo, explicó que el proceso de transición cuenta con tres etapas: desde antes de las elecciones, cuando se organiza la información que será entregada en una segunda etapa, y luego una serie de reuniones de trabajo hasta la toma de posesión el próximo 24 de mayo.

Naranjo aseguró que esta es la primera vez que se realiza un proceso de transición de este tipo. “Nuestro objetivo es que ustedes puedan empezar a trabajar desde el primer día”, destacó.

Por su parte, Moreno manifestó que la entrega de estos libros es el punto de partida para trabajar.

(Tomado de Telesur)

Origen: Inicia la transición del Gobierno en Ecuador

NASA descubre un planeta congelado con la misma masa que la Tierra

Representación artística del planeta OGLE-2016-BLG-1195Lb. Foto: NASA.

Representación artística del planeta OGLE-2016-BLG-1195Lb. Foto: NASA.

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos informó hoy sobre el descubrimiento de un nuevo planeta congelado con la misma masa que la Tierra.

Esa bola de hielo, denominado OGLE-2016-BLG-1195Lb, es el planeta de menor masa jamás encontrado a través de microlente gravitatoria, dijo el astrónomo Yossi Shvartzvald, del Laboratorio de Propulsión a reacción de la NASA.

Los científicos consideran que el cuerpo celeste recién descubierto, situado a la misma distancia de su estrella que la Tierra del astro rey, es demasiado frío para cumplir con las condiciones necesarias para albergar vida, debido al tamaño y la debilidad de su sol.

Sin embargo, resaltan los expertos que el descubrimiento ayudará a los investigadores en la exploración de otros sistemas planetarios en nuestra galaxia.

Según la agencia estadounidense, el método de microlente facilita el descubrimiento de los objetos distantes a través del uso de las estrellas distantes como una especie de linternas.

Gracias a esa técnica se han encontrado los exoplanetas más distantes de la Tierra, agrega la agencia.

Asimismo, se pueden detectar planetas de baja masa que se encuentran sustancialmente más lejos de sus estrellas que la Tierra del Sol.

(Con información de Prensa Latina)

Origen: NASA descubre un planeta congelado con la misma masa que la Tierra