Otra vez jóvenes en Comandancia Rebelde (+ Fotos)

Gracias a MIRA JOVEN (CUBA)

Jóvenes en el Pico Mella, cerca de la Comandancia de La PlataPor Yasel Toledo Garnache

Cada mes unos 60 jóvenes de Granma caminan por senderos de la serranía hasta llegar al Monumento Nacional Comandancia General del Ejército Rebelde, intrincado paraje donde se respira historia y todavía parecen sentirse los pasos de quienes, vestidos con uniformes de color verdeolivo, soñaron, trazaron estrategias y pelearon en esas montañas y otras partes del país.

El sábado anterior, justo cuando se cumplían 114 años del nacimiento de Julio Antonio Mella, fundador de la Federación Estudiantil Universitaria y del Partido Comunista de Cuba, muchachos de varios sectores, ascendimos otra vez a ese sitio de la Sierra Maestra, con el entusiasmo de sentirnos más cerca de las esencias de la nación.

Nos desviamos durante algún tiempo para llegar al Pico Mella y depositar una ofrenda floral en la estatua a ese líder estudiantil, asesinado el 10 de enero de 1929 y definido por Fidel Castro como quien más hizo en menos tiempo. Allí varios de los protagonistas recibieron su carné de militantes de la UJC, organización creada el 4 de abril de 1962.

Luego, caminamos hacia la Comandancia. Íbamos con la luz en nuestros ojos y el deseo de guardar cada instante en la mente y en cámaras fotográficas y teléfonos, por eso muchos se detenían junto a carteles o con un buen paisaje de fondo, lo hacían sonrientes o con pose de exploradores fuertes.

Así, llegamos a la casa, donde residía la familia de los Medina, campesinos que fundaron, por iniciativa de Celia Sánchez y Fidel, el Quinteto Rebelde, el cual transmitía alegría en la manigua y extendió su música por gran parte del archipiélago, a través de un programa en la emisora guerrillera, fundada por Ernesto Che Guevara.

Jóvenes en Salón de Exposición de Comandancia de La Plata

Un breve descanso, y nos fuimos a la sala de exposición, donde permanecen imágenes del Líder Histórico, una máquina de coser, empleada por el pelotón de Las Marianas para reparar uniformes, algunos mapas usados por los rebeldes y otras fotos y objetos.

Pasamos cerca de la tumba de Geonel Rodríguez, llamado el Guardián de la Comandancia, por ser el único combatiente que permanece sepultado allí, al lado se mantiene esplendorosa una mata de rosas rojas. También pasamos por la posta uno y la Casa de los transeúntes.

Especial interés despertó en todos el bohío de tablas, piso de madera y techo de guano, ocupado por el Comandante en Jefe durante parte de la guerra, construcción, ubicada  muy cerca del origen del río La Plata y diseñada por Celia, con la inclusión de varias vías de escape.

Jóvenes en el local de Radio Rebelde

El cielo se tornaba negruzco, y amenazaba con llover, pero parte del grupo decidió subir hasta el local desde donde transmitía la emisora Radio Rebelde, a unos mil 060 metros sobre el nivel del mar, uno de los puntos más altos de la Comandancia. Junto a nosotros, fue un colombiano, quien se definió como amigo de la Revolución y admirador de Fidel.

Los muchachos sonreían y el entusiasmo estaba en sus rostros, en el deseo de seguir, a pesar del cansancio y el sudor. Lisván Garnache Chacón, informático,  manifestó que recorrer parte de ese lugar fue una experiencia inolvidable, motivo de alegría y emoción para él y sus compañeros.

Gretel Matos Delgado, maestra en una escuela primaria, aseguró que en La Plata aprendió más del pasado de Cuba y de cómo era la vida de los guerrilleros en la Sierra, lo cual es muy favorable para enriquecer sus clases en el aula.

Según Andrés Rodríguez Batista, un muchacho de pequeña estatura y siempre intranquilo, el simbolismo de ese sitio es enorme y el jamás olvidará los momentos en ese altar sagrado de la Patria, como tampoco Anabel López Tamayo, Yoandri Yero Guerrero y los demás participantes. Entre chistes y bajo un fuerte aguacero, descendimos hasta el campamento de pioneros de Santo Domingo, muy cerca de la entrada al Parque Nacional Pico Turquino.

Jóvenes en La Plata

El siguiente día, cuando el camión apresuraba el paso, y aquellas montañas se desdibujaban en la distancia, pensaba en la suerte de mantener tantos recuerdos vivos, de poder caminar por senderos e instalaciones, testigos de tanto sacrificio.

Mi mente guardaba las sonrisas y expresiones de emoción de los demás muchachos y me repetía una y otra vez: ¨Ojalá cada granmense, cada cubano, pueda visitar la Comandancia y sentir su historia. Ojalá nuestro amor hacia esta nación tan grande sea siempre mayor”.

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