Romper las reglas para agredir a Venezuela

Misión Verdad | ALAINET
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Foto: OEA – sesion.

El lunes 3 de abril se congregaron 20 países de la región violando toda la institucionalidad y reglas de la OEA para una nueva sesión del Consejo Permanente, centrada por segunda vez este año en la situación de Venezuela.

Desde el 24 de marzo, una reunión convocada por 18 países que firmaron para discutir sobre la situación de Venezuela se hizo viral por redes sociales y medios de comunicación corporativos. Este fue el primer paso para instalar en la arena mediática y diplomática que la situación de Venezuela es excepcional y por ende debe ser tratada como tal, centrando en ella toda la agenda de la OEA en el mediano plazo, aunque los blandos resultados de la primera reunión o primer round de la semana pasada, por Misión Verdad en su momento, mostraran una intención contraria con respecto al “ultimátum” de Luis Almagro.

Lo que en su momento fue un repliegue, producto de las circunstancias y el devenir de los acontecimientos, tomó forma, esta vez, de un paso agigantado. En la mañana del 3 de abril se declaró la suspensión “por inconsulta” por parte de la Presidencia del Consejo Permanente asumida ese mismo día por Bolivia. El representante de ese país en la OEA, Diego Parys, había argumentado diplomáticamente el primero de abril que la convocatoria de esta reunión era una “” sobre la situación que vive Venezuela en estos momentos, además de no contar con los mínimos rasgos de legalidad ante la negativa de consultar a la delegación venezolana para llevarla a cabo.

Sin embargo, desde las 3 de la tarde del 3 de abril de 2017 se reunieron las delegaciones de 19 países en el Consejo Permanente de la OEA, rompiendo así con su propia institucionalidad al omitir y desconocer la Presidencia de Bolivia, y la Vicepresidencia, a cargo de Haití -también ausente en la sesión-, y del resto de las delegaciones que componen el órgano que no recibieron la invitación oficial de Bolivia para hacerse cargo de la reunión en Washington.

Esto supuso un quiebre del reglamento en el seno de la OEA, donde se declaró que la sesión sería presidida por la delegación de Honduras en el contexto de este Consejo Permanente, bajo el rebuscado argumento de ser el miembro más antiguo de la organización, intentanto desaparecer en el verbo lo que en la práctica ya se había consumado: de forma ilegal se despojó a Bolivia de la presidencia del Consejo Permanente.

La OEA desbarató sus propias reglas institucionales para cumplir con la orden de cercar a Venezuela, dinamitaron sus propias reglas como ente multilateral en beneficio de las directrices pivoteadas por Luis Almagro, y detrás de él, todo el organigrama de empresas petroleras y financieras (entre ellas Exxon Mobil), tanques de pensamiento y ONGs financiadas por el Departamento de Estado, que se han concentrado en utilizar a la OEA como la principal plataforma internacional de agresión por escalas contra Venezuela.

A lo interno de Venezuela, en el momento en que se materializaba la reunión de la OEA, con 19 países asistentes, ONGs como Transparencia Venezuela y Provea hicieron el respectivo control de daños para justificar la maniobra en el seno de la OEA, respondiendo al interés de sus principales financistas que también son los de Luis Almagro.

Cabe destacar que la delegación usurpadora de la presidencia del Consejo Permanente de la OEA, nunca citó el artículo que supuestamente justificaba la sesión celebrada en Washington sin la Presidencia de turno, esta vez encarnada en la delegación de Bolivia liderada por Diego Pary.

Ya lo que vendría a continuación sería continuar por la presión del momento, con la ilegalidad cometida por quienes supuestamente son los garantes de la legalidad en el hemisferio. No había posibilidad de volver atrás, tanto porque la delegación boliviana no permitiría una reunión sobre Venezuela sin su aval, bajando a cero las expectativas y la inversión mediática y política de la reunión, como por la inmensa presión de fabricar un “punto de no retorno” con respecto a Venezuela que abriera las puertas a un proceso de escalada en el asedio de la OEA, antes de que la narrativa del falso “golpe de Estado” se siguiera cayendo por su propio peso. Actuaron presos del propio tiempo límite que se imponen ellos mismos, lo cual produjo una violación inédita de la mecánica legal de la OEA.

Sin precedentes

En la sesión celebrada por el ilegal Consejo Permanente de la OEA, 19 países hicieron actos de presencia: Canadá, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Jamaica, Barbados, Bahamas, Guyana, Uruguay y Belice.

Con la nítidez de lo que se fraguaba en el seno de la OEA, llegaron a la sesión Diego Pary, representante de Bolivia ante la OEA y a cargo de la presidencia del Consejo Permanente de la organización, y el embajador de Venezuela ante la OEA, Samuel Moncada. Al tomar cada uno su derecho de palabra, fueron ignorados los reclamos de ambas delegaciones sobre el rompimiento de la institucionalidad de la OEA, incluyendo el pronunciamiento de Nicaragua.

Antes de que Moncada saliera de la sesión de la OEA como forma de protesta por el quiebre institucional que hubo en la OEA, como también la delegación de Nicaragua, declaró que “el que quiera ser águila que vuele. El que quiera ser gusano que se arrastre”, refiriéndose a la tendenciosa orquestación de la reunión convocada.

Por último, el texto de resolución de la OEA, leído por la delegación de Perú, fue votado y aprobado con la abstención de cuatro países de apoyar la resolución contra Venezuela: Bahamas, Belice, República Dominicana y El Salvador. Luego de la votación, se suspendió la sesión hasta el próximo miércoles 5 de abril.

Todo esto para poder así torpedear desde el frente diplomático-político a Venezuela con un argumento fabricado desde los EEUU con Luis Almagro de principal operador en la OEA. Paradójicamente, los mismos países que piden a Venezuela que respete las reglas del organismo y la división de poderes son los que pisotearon la legislación de la organización, desmitificando aquello de que las reglas estén hechas para evitar que la fuerza se imponga sobre la razón.

Fin práctico de la reunión: el efecto mediático

El proyecto de resolución aprobado en la sesión ilegal de la OEA muestra una agresividad que en los apoyos no tiene. Lo que puede verse en el aval de la resolución de 17 de los 21 países presentes en la sesión, siete menos de los necesarios para aprobar la aplicación de la Carta Democrática contra Venezuela.

Sin embargo, que hayan aprobado la resolución por aclamación, sin realizar votaciones nominales (país por país) como propuso El Salvador, puso en evidencia la pretensión de fabricar un abultamiento mediático para compensar por esa vía lo que el número (17 votos) sigue negándole. La propaganda contra Venezuela, el descrédito y la desligitimación, siguen siendo la punta de lanza para cubrir los flancos débiles de la organización y su evidente crisis de liderazgo.

La intención era inequívoca: presentar esta resolución como mayoritaria y venderla como si la hubiera aprobado toda la OEA, con el objetivo de ser presentada en las portadas de todos los medios locales e internacionales como una “victoria fulminante”, como un “ahora sí vamos con todo contra Venezuela”. El golpe institucional que desconoció la presidencia de Bolivia sólo fue un obstáculo para tal fin. Un show viciado de principio a fin de ilegalidades y sobre todo de antipolítica.

Bastante demostrativo es, en ese sentido, que la sesión ilegal haya comenzado con la canciller argentina, Susana Malcorra, dando a conocer una declaración conjunta (también ilegal) del Mercosur sobre Venezuela. No tanto por el contenido de la declaración conjunta, ubicadas en las mismas coordenadas de agresión contra el país, sino porque intentó proyectar desde el comienzo de la reunión esa misma imagen de mayoría, que la resolución no tenía entre sus apoyos. Una imagen que la resolución necesitaba para mostrar fuerza dado su contenido confrontativo contra el país y sus instituciones.

Lo aprobado ilegalmente desconoce al Estado venezolano

Esta resolución tiene un corolario de coordenadas simbólicas y mecánicas discursivas que llevan a un terreno peligroso el desconocimiento del Estado venezolano y de sus instituciones, en el marco de un sentido general de que por la vía política y constitucional no hay nada que hacer más que su frontal desplazamiento como escenario de resolución de conflictos. Y esto fue asumido a partir de una interpretación sesgada y manipulada de la sentencia 156 del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) sobre las funciones de la Asamblea Nacional (AN).

Según esta  aprobada ilegalmente, “las decisiones del TSJ de suspender los poderes de la AN y de arrogárselos a sí mismo son incompatibles con la práctica democrática y constituyen una violación del orden constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, a pesar de la reciente revisión de algunos elementos de dichas decisiones”.

Aquí se encuentra el centro del asunto, ya que a partir de esta consideración es que la resolución habla de “alteración inconstitucional del orden democrático en Venezuela”, relativizando la  de la sentencia en cuestión que aclara que la AN tiene toda la “potestad de ejercer sus funciones o el órgano que así requiera” (cabe aclarar, una vez salga del actual desacato judicial que la obliga a desincorporar a tres de sus legisladores por orden del TSJ).

Bajo esta interpretación hecha a calco y copia para darle la razón a ellos mismos, es que los 17 países llaman “a apoyar las medidas que permitan el retorno al orden democrático a través del ejercicio efectivo de la democracia y el Estado de Derecho en el marco constitucional de Venezuela”. Así como gestiones diplomáticas dirigidas a restablecer la “institucionalidad democrática” en el país, concepto pisoteado por estos países en su propio centro de operaciones: la OEA.

La resolución se parece mucho a las agresiones diplomáticas contra Siria

Así el declarado pedido de “retorno al orden democrático” apunta a que Venezuela no cumple la Carta Democrática, por lo que estos países implícitamente lo consideran un Estado que está fuera de la ley, un Estado forajido, considerando ilegítimas sus instituciones. Lo que debe ser visto en un contexto en el que el presidente colombiano Juan Manuel Santos  de transición pacífica en el país, y la canciller argentina, Susana Malcorra, cuando  la necesidad de tutelaje externo para asegurar el restablecimiento de este orden democrático en el seno de la OEA.

Quizás en este sentido sea bastante didáctico comprender la dimensión de esta resolución y su contexto, si comparamos su lenguaje con la que el Parlamento Europeo emitiese en 2012 para referirse a lo que por entonces era el inicio de la crisis siria.

Como vemos, las palabras como “transición a un orden democrático” utilizadas para agredir a Siria mucho se parecen al lenguaje usado en esta resolución ilegal de la OEA. No por mera coincidencia, ni azar, sino por formar parte de una misma caja de herramientas gramatical para convertir al Estado agredido en victimario, trasladando las culpas y justificando todas las acciones en su contra, abriendo la puerta a agresiones de mayor calado (bélicas, financieras, económicas, diplomáticas, etc.).

De más está decir que bajo esta figura simbólica los 17 países que acompañaron la resolución consideran un aporte a la crisis venezolana apoyar cualquier tipo de acción insurreccional del antichavismo en el frente interno, así como la obstaculización de cualquier instancia de diálogo, como la Unasur. Una negociación que no conlleve a la entrega de poder por parte del chavismo hacia sus adversarios, está negada según el enfoque de la resolución. Y aunque esto es nítidamente la generación de condiciones (mediáticas, políticas y diplomáticas) para un golpe de Estado, hay un doblez que no se puede perder de vista: la intención de sustituir de facto a los venezolanos como los verdaderos decisores de los asuntos internos de su país a través de estas iniciativas y otras que se podrían estar calculando, como sanciones económicas y financieras, que prolonguen el asedio económico contra el país bajo el fetiche de que es necesario un cambio de gobierno para que todo cambie.

Un escenario de improvisaciones y las alertas de siempre

Pero valen algunas precisiones antes del cierre: dar un paso más después de esta resolución está determinado no sólo por lo que la OEA pueda volver a concentrar en apoyos y recursos en una próxima reunión, sino por el cálculo individual de cada uno de los países acompañantes de la resolución en torno a sus relaciones económicas y comerciales con Venezuela, el margen de afectación interna que una reacción en cadena de rompimientos diplomáticos y económicos podría traer, y lo más importante, qué tanto es posible arriesgar si desde el frente interno venezolano no se dan los prometidos y estimulados hechos de violencia que le den hueso al discurso diplomático. En tal sentido, hay que estar atentos a la orquestación de episodios de violencia interna ya que la resolución de una parte de los países de la OEA es una invitación a cometerlo, garantizando su impunidad.

Pero en este sentido ellos también al dar ese paso adelante también se juegan su credibilidad como actores contra Venezuela, en tanto y en cuanto una imposibilidad de torcer el frente interno a su favor puede dejarlos descolocados y fuera de la zona de strike.

Evidentemente, las coordenadas simbólicas de las acciones de ayer y de la resolución nos llevan a la misma mecánica antidiplomática aplicada contra Siria y Libia desde sus organizaciones multilaterales de mayor proximidad, pero salvando las diferencias entre ambos procesos con respecto al venezolano por historia, cultura y circunstancias actuales, las coordenadas políticas nos llevan a un escenario donde la improvisación, la desesperación y el caminar sobre lo que vaya ocurriendo en caliente, dan para cualquier maniobra, signadas por una mayor agresividad y errores de cálculos.

Y esto dependerá de lo que en el organigrama de la intervención puedan hacer los que están en la primera línea de fuego bajo la cobertura de manifestaciones y protestas para voltear la agenda a su favor. Nos referimos a la MUD. Las últimas convocatorias no se han destacado precisamente por su abultamiento, en una combinación de pérdida de credibilidad por parte de la población como por el proceso de renovación de partidos políticos ante el CNE, que debilita el sentido de estas convocatorias. Ya la OEA hizo su parte exponiéndose a la ilegalidad y el descrédito, ahora el tiempo corre en contra de la dirigencia interna de la MUD.

La institucionalidad es y ha sido siempre un parapeto para demostrar la fuerza que se impone en ese ministerio de las colonias (dicho así por Fidel Castro) llamado Organización de Estados Americanos.

Abril 4 de 2017

Origen: Romper las reglas para agredir a Venezuela

Segunda vuelta en Ecuador: informe electoral

María Florencia Pagliarone, Gisela Brito  | ALAINET
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Votación por provincias en 2da vuelta: verde L Moreno, azul G Lasso
Imagen: CELAG – Fuente: CNE

Ecuador concurrió nuevamente a las urnas para elegir en segunda vuelta al presidente y vicepresidente, ya que el pasado 19 de febrero ninguna de las dos fórmulas alcanzó una votación del 40 %. En aquella oportunidad, el binomio oficialista logró el 39,36 % mientras que la fórmula Lasso – Páez se ubicó en el 28, 09 %. En consecuencia, el domingo 2 de abril 12.816.698 ecuatorianos fueron nuevamente convocados para votar. En esta ocasión, el porcentaje de participación fue de 74,82 %

Al igual que desde el inicio de la campaña, la segunda vuelta se caracterizó por las denuncias permanentes de fraude y la incitación a la violencia por parte de la oposición, como adelanto de que no reconocerían los resultados en caso de que beneficiaran al oficialismo. Ello, a pesar de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha previsto todo tipo de mecanismos para garantizar la transparencia del proceso: al momento de la instalación, el 97 % de las Juntas Receptoras del Voto contaron con delegados de las dos organizaciones políticas quienes fueron capacitados previamente, el 89 % en forma presencial y un 11 % en forma virtual a través de la plataforma informática.

El papel de los observadores internacionales ha sido fundamental también en lo que respecta a la transparencia del proceso electoral: la Unasur en su informe previo del sábado 1 de abril señaló la imposibilidad de un fraude. Por su parte, la misión de observación internacional de la Asociación Mundial de Organismos Electorales (A-Web), destacó el trabajo realizado por el CNE para incluir en el balotaje las recomendaciones realizadas durante la primera vuelta electoral para garantizar la transparencia del proceso. Además de desestimar la posibilidad de un fraude.

Pasadas las 5 de la tarde con el cierre de las mesas electorales, el primer exit poll que se conoció fue el de CEDATOS según el cual Lasso lograría el 53,02 % de los votos frente al 46,98 % de Lenín Moreno. Esto sirvió para posicionar, inicialmente, un supuesto triunfo de CREO- SUMA que rápidamente se extendió por los medios de comunicación privados y las redes sociales. Por su parte, el exit poll de Perfiles de Opinión señaló lo contrario, otorgando una ventaja al binomio oficialista con el 52,2 % mientras que Lasso se ubicó en el 47,8 %.

El conteo rápido conocido poco más de dos horas después del cierre de mesas, realizado por la Escuela Politécnica Nacional (EPN) con autorización del CNE también dio como ganador a Lenin Moreno con el 51,15 % con un margen de error del 0,73 %. Los datos oficiales del Consejo Nacional Electoral señalan que con el 99,65 % de los votos escrutados, Moreno alcanza el 51,16 %, equivalente a 5.057.149 votos, mientras que Lasso suma 48,84 % (4.827.753 votos). La diferencia es de 229.396 votos.

                                                                       Fuente: CNE

A pesar de ello, en un escenario previsible, Guillermo Lasso denunció pretensiones de fraude y anunció que impugnará los resultados. El candidato a la vicepresidencia, Andrés Páez llamó a mantener una vigilia en las calles además de la convocatoria a un Paro Nacional. Como ya ocurrió en otros procesos electorales recientes (Argentina, Venezuela), la oposición ecuatoriana utilizó la agenda del fraude como un mecanismo de presión política orientado generar confusión y animar a sus bases a movilizarse, aún sin contar con fundamentos para denunciar irregularidades en el proceso electoral. Cabe recordar que, pese al revuelo mediático de la primera vuelta, hasta el momento, no existe ninguna denuncia de fraude presentada al CNE.

A continuación, el comparativo entre los resultados oficiales, las encuestas a boca de urna conocidas inmediatamente después del cierre de mesas electorales (Cedatos y Perfiles de Opinión) y los conteos rápidos de Participación Ciudadana y la Escuela Politécnica Nacional (EPN). Los resultados otorgados por el CNE se acercan a lo previsto tanto por el conteo rápido del equipo de matemáticos de la EPN y al exit poll de Perfiles de Opinión. La ONG Participación Ciudadana en la noche electoral no pudo entregar resultados de su conteo rápido y se limitó a declarar un “empate técnico” estimando que la diferencia entre uno y otro candidato sería de 0,6 puntos porcentuales. Finalmente, al día siguiente su conteo rápido arrojó una diferencia de 1,6 puntos. La empresa Cedatos (Gallup) presentó abiertamente un resultado manipulado otorgándole en su encuesta a boca de urna una ventaja al candidato Guillermo Lasso de 6 puntos. El margen de error que habían declarado tener era de 2,2%.

El cuadro que sigue a continuación muestra la votación por provincias tanto en la primera como en la segunda vuelta. En ambos casos se mantienen las tendencias del voto: Lenín concentra sus apoyos en la costa mientras que Lasso lo hace en la Amazonia y en la sierra centro con excepción de Sucumbíos. Sin embargo, destaca el caso de Pichincha donde en la primera vuelta, ganó Moreno con 35,29 % y en la segunda, Lasso con 52,22 %. También es el caso de Cañar, donde Moreno se impuso en primera con 34,37 % y en la segunda, ganó Lasso con 51,85 %.

Las circunscripciones del exterior también tuvieron novedades: América Latina y el Caribe, Moreno ganó la primera vuelta con 41,37 % pero en la segunda, Lasso se impuso con 57,84 %. En Estados Unidos y Canadá sucedió igual: Moreno ganó la primera con 38,93 % pero en la segunda Lasso se impuso con 56,70 %.

En cuanto al peso electoral, en Ecuador 3 circunscripciones concentran 50 % del padrón, mientras que el otro 50 % se distribuye entre las 21 provincias restantes y las 3 circunscripciones de voto en el exterior. Las circunscripciones donde Lasso resultó más votado (13 provincias del territorio nacional y dos circunscripciones de voto en el exterior) concentran el 38% del padrón. Mientras que las circunscripciones donde ganó el candidato de MPAIS conforman el 62% del padrón electoral.

De acuerdo a la votación obtenida por cada uno de los candidatos, el mapa a continuación muestra la distribución territorial del voto, en verde el binomio Moreno – Glas y en azul, Lasso – Páez. CREO-SUMA logra imponerse en 13 provincias del territorio nacional y PAIS en 11.

María Florencia Pagliarone (@Floripa_2012) y Gisela Brito (@giselasbrito) / Investigadoras CELAG.

Origen: Segunda vuelta en Ecuador: informe electoral

Argentina encara la primera huelga general contra el Gobierno de Macri

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Escrito por  EFE | CUBASI
Argentina vivirá este jueves la primera huelga general del mandato de Mauricio Macri, convocada por la mayor central obrera del país, la CGT (Confederación General del Trabajo), para protestar contra las políticas económicas del Gobierno.

El paro se dejará notar en todo el país y afectará a sectores clave de la actividad, como el transporte, la industria la sanidad, el funcionariado, la educación y la banca.

Los sindicatos critican que, en estos 15 meses en el poder, las medidas económicas de Mauricio Macri dejaron de lado a los trabajadores y no han supuesto, por el momento, mejoras significativas para los bolsillos del ciudadano de a pie pese a que el Gobierno insiste en que los principales indicadores, como el empleo o la inflación, están mejorando.

“Estamos cuestionando el trazado económico que lleva adelante el Gobierno. Nuestra responsabilidad es exponer el malestar social sobre la mesa”, afirmó hoy Juan Carlos Schmid, uno de los integrantes del triunvirato que lidera la CGT, en declaraciones a Radio Mitre.

Schmid pronosticó una alta adhesión a la huelga y recordó que la convocatoria es a no acudir a los puestos de trabajo pese a que algunas organizaciones han llamado a hacer piquetes y movilizaciones.

“Acá no hay impedimento para que nadie vaya a trabajar. Es una protesta contra un malestar social”, reiteró.

Desde el Gobierno critican duramente la medida, ya que consideran que la situación actual no precisa de una huelga general.

“Este paro responde a la gimnasia preelectoral de cara a las elecciones”, opinó hoy el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en referencia a los comicios legislativos que se celebrarán en octubre de este año, con primarias en agosto.

Para la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el paro es “ilegítimo y sin sentido”, según afirmó a radio Delta, en una entrevista en la que cargó también contra las convocatorias a cortes y piquetes, que buscan “amedrentar al que quiere ir a trabajar con libertad”.

También el ministro de trabajo, Jorge Triaca, dijo en una entrevista con el diario La Nación que en Argentina hay que discutir un nivel de calidad en la representación sindical” y acusó a los gremios de mantener un tono que “no corresponde al diagnóstico que está viviendo la sociedad”.

Esta convocatoria lleva a un máximo de tensión la relación entre el Gobierno de Macri y la poderosa CGT, que se había mantenido en un tono moderado y de diálogo durante la mayor parte de 2016.

La huelga coincidirá además con la celebración por primera vez en Buenos Aires del Foro Económico Mundial para América Latina (WEF, por sus siglas en inglés).

Este encuentro tratará, hasta el viernes, los principales retos de la región, con la presencia de líderes mundiales y regionales de las finanzas, gobiernos y sociedad civil.

Envía Raúl Castro condolencias a Putin por atentado en metro ruso

Escrito por  Prensa Latina | CUBASI
El presidente cubano, Raúl Castro Ruz, trasladó hoy sus más sentidas condolencias a su homólogo ruso, Vladimir Putin, por las víctimas provocadas por el acto terrorista en el metro de San Petersburgo.
La acción violenta fue perpetrada en la estación Plaza Sennaya de la referida ciudad, el pasado lunes, con saldo de al menos 14 muertos y más de 50 heridos.

En su mensaje, el General de Ejército pidió hacer extensivas sus condolencias a los familiares de las víctimas, señalaron fuentes diplomáticas en esta capital.

Danza Ñáñiga, Omara y Chucho en Día Internacional del Jazz (+ Video)

Escrito por  PL | CUBASI
La voz de la cantante cubana Omara Portuondo, acompañada en el piano por Chucho Valdés, defiende hoy las sonoridades del jazz en el tema Danza Ñáñiga que promociona la celebración del Día Mundial de ese género.

 

Cuba resultó país anfitrión para festejar la fecha (30 abril) y esa canción de tributo a las raíces africanas fue seleccionada como imagen sonora de la conmemoración internacional.

 

El tema es una versión hecha por Chucho Valdés a la pieza del mismo título creada por uno de los más prestigiosos compositores locales: Ernesto Lecuona (1895-1963).

 

Según precisó la directora regional de la Unesco, Katherine Muller, Valdés y el tecladista y compositor estadounidense Herbie Hancock liderarán la sexta edición del Día Internacional del Jazz, el 30 de abril.

 

El Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso acogerá ese día un gran concierto que será transmitido vía satélite.

 

Aunque se han revelado pocos detalles de la presentación, la idea es que cada jazzista cubano actúe acompañado por uno de otro país, para así lograr una mezcla de estilos y de instrumentos típicos de la región, detalló Muller.

 

En 2011 la conferencia general de las Naciones Unidas proclamó el 30 de abril como Día Internacional del Jazz y desde entonces 194 países de todo el orbe celebran la fecha.

 

Hasta Cuba llegarán jazzistas de numerosas naciones para participar en la jornada del 24 al 30 de abril, que abarca no solo conciertos y presentaciones musicales.

 

La agenda incluye actividades en toda la isla y acciones en unas 10 mil escuelas con programas educativos e intercambios entre centros docentes de aquí y el instituto estadounidense Thelonious Monk, presidido por Herbie Hancock.

#Almagro, el enterrador de la #OEA

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Por Patricio Montesinos (Pensando Américas)

La soberbia del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y su accionar desesperado contra Venezuela y otras naciones de la Patria Grande, lo llevarán a convertirse en el enterrador de esa entidad, históricamente al servicio de Washington.

El golpe de Estado institucional protagonizado este lunes contra Bolivia y Haití, países que asumieron la presidencia y vicepresidencia de turno del Consejo Permanente de la OEA, respectivamente, violó todas las normas y reglamentos del bautizado “ministerio de las colonias” estadounidense.

Almagro, con la complicidad de representantes de gobiernos derechistas  latinoamericanos, convocó, sin en el consentimiento de Bolivia y Haití, a una reunión de esa organización con en el único propósito de condenar a Venezuela.

El uruguayo actual jefe de la OEA tiene manía con la Revolución Bolivariana, a la que insiste en cercar de cualquier manera por mandato bien remunerado de la Casa Blanca, el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

La más reciente actuación de Almagro no tiene precedentes en la bien conocida triste historia de la organización que ahora él preside, y que financia y mangonea desde su fundación Estados Unidos.

Lejos de conseguir su objetivo de ilegitimar la democracia en Venezuela y así allanar el  terreno para una eventual intervención extranjera en la Patria de Hugo Chávez, el cabecilla del “ministerio de las colonias” de Washington terminará por enterrarlo definitivamente.

La credibilidad de la OEA siempre ha estado en tela de juicio porque no ha representado los verdaderos intereses de los pueblos de Nuestra América, sino todo lo contrario, los propósitos hegemónicos imperiales norteamericanos en nuestra región.

Y es precisamente eso lo que hace hoy su secretario general sin en el menor escrúpulo, con total impunidad y violando todas leyes que rigen las relaciones internacionales.
La conducta de Almagro, sin respeto alguno por los gobiernos legítimos de la Patria Grande, es muy similar a la otrora época de las colonias, cuando las metrópolis nombraban un “capitán general” extranjero para imponer por la fuerza su dominio en los países de esta región.

En su afán injerencista, el susodicho personaje uruguayo parece olvidar que vivimos en otros tiempos y que la América Latina y el Caribe decidieron independizarse de una vez por todas y dejar de ser el traspatio de Estados Unidos.

Pero además, en la actualidad existen otras entidades regionales integradoras, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC),  la Unión de Naciones del Sur (UNASUR)  y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en el seno de las cuales las naciones pueden debatir, dialogar y resolver en paz sus discrepancias, sin la  imposición de Washington.

La CELAC, UNASUR y el ALBA están llamadas a reemplazar a la OEA, que agoniza desde hace mucho tiempo pese a que intentan revivirla con “oxigeno imperial”, y equivocadamente con quien será su sepulturero.

Origen: #Almagro, el enterrador de la #OEA

Venezuela: Pisar el acelerador, forzar el golpe y un nuevo ensayo de revolución de color [+ video]

Gracias a CUBA ISLA MIA
Ya en este punto del conflicto no queda espacio para las dudas de cómo se organiza, diseña y ejecuta la agenda del golpe contra Venezuela. Tampoco hay tiempo para cuidar las formas. Si algo develan los hechos violentos suscitados el día 4 de abril en la avenida Libertador y la autopista Francisco Fajardo de Caracas, es que los actores del golpe a lo interno aguardaban ansiosos el empuje de la OEA. La resolución aprobada por 17 países de la OEA el 3 de abril fue el pitazo de salida para intentar abrir un nuevo ciclo de violencia y confrontación en la calle, peligrosamente parecido al que iniciara en febrero de 2014.

 La brújula de esta secuencia señala al Norte

La secuencia de acciones que posibilitaron los eventos violentos del 4 de abril tiene su punto de origen en Washington, sede de la OEA, un día antes. [1]

La estrategia de choque institucional ejecutada por Estados Unidos y sus peones en el tablero de la OEA fue replicado rápidamente por los dirigentes antichavistas, quienes utilizaron la amenaza de destituir ilegalmente a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) como convocatoria central de la marcha, bajo la narrativa general del golpe de Estado contra la Asamblea Nacional (AN).

La extorsión política aplicada a Venezuela no está detrás de la cortina, sino al frente

La maquinaria del golpe contra Venezuela tiene en su médula la estrategia de choque contra todo viso de legalidad nacional e internacional que no la favorezca, ubicando a sus operadores en el terreno a afiliarse sí o sí a la misma trama desde sus activos políticos e institucionales, en parte para evitar el desgaste de la narrativa del “golpe de Estado” contra la AN (que requeriría según ese cálculo una respuesta del mismo calado), en parte para producir un punto de inflexión que vaya profundizando el desconocimiento de todo mecanismo de interlocución entre distintos poderes del Estado y fuerzas políticas en el corto plazo. Trancar el juego para no negar resolverlo políticamente a través del diálogo.

Pues calibrar el frente interno a la narrativa rupturista y confrontativa que contra el Estado venezolano se ha venido alimentando desde la OEA, viene a cumplir con el propósito de posicionar a la AN como el único factor de medición (y de extorsión política) [2] para validar o negar a la permanencia de Venezuela dentro del sistema interamericano dominado por la élite financiera de Estados Unidos.

Básicamente que sea causa de su cerco y aislamiento diplomático (por ahora) la resistencia a no dinamitar el Estado venezolano, ante la exigencia de la OEA y por razón lógica de sus aliados internos para que sea reconocido un poder en desacato (por sus propias acciones) y que varias veces ha intentado derrocar al presidente Nicolás Maduro. Se propone como única opción válida que la institucionalidad venezolana se dé un tiro en la cabeza para ingresar eficazmente como un cadáver más al cementerio de la OEA, una especie de trueque para ser reconocido y nuevamente bienvenido a los esquemas de la institucionalidad gringa. Y detrás de toda estrategia, así como en las líneas de financiamiento que a través de ONGs terminan en el antichavismo, está el Departamento de Estado de EEUU, que nuevamente pone todos sus recursos políticos y financieros para intentar otro ensayo de revolución de color en Venezuela.

Cumpliendo con su papel de operador dentro del organigrama de la intervención, la AN ha anunciado que destituirá este miércoles 5 de abril a los magistrados del TSJ, mostrando a su vez el desespero por poner todos sus activos institucionales en el compás del golpe. Con esto buscarán agudizar el cuadro de asedio y tensión a lo interno, para ajustarse al paso dado por la OEA.

La marcha empezó a no ser pacífica desde su convocatoria

El márketing de la convocatoria realizado principalmente por Voluntad Popular y Primero Justicia dibujaba distintas imágenes pero con un único enfoque: “manifestantes pacíficos” intentando romper los cercos policiales que ellos sabían que estarían apostados en la ruta de su movilización.

La promesa la cumplieron: decenas de agitadores violentos comenzaron a asediar a los cuerpos policiales en la avenida Libertador (y después en la autopista Francisco Fajardo), buscando iniciar la confrontación. El video y la secuencia de fotografías (tomadas por fotorreporteros de AFP y AP) que presentaremos a continuación evidencian la inexistencia de “manifestantes pacíficos”.

Al momento en que los efectivos policiales iniciaron los procedimientos normales para contener la situación, individuos preparados con máscaras antigases, objetos contundentes y guantes para repeler bombas lacrimógenas, entrenados en colocación de barricadas y en improvisación de armamento artesanal, respondieron automáticamente, muy coordinados y organizados.

Nunca existieron esos “manifestantes pacíficos” reseñados por la prensa internacional y local que actuaron de forma espontánea contra “la represión”. Sí existió, en cambio, una actuación articulada y preparada de agitadores violentos que sabían a lo que iban ese día, con el debido respaldo de la dirigencia antichavista que nunca condenó sus acciones.

Entre algunos detalles a destacar de la jornada violenta: un efectivo de la GNB [3] fue despojado de su armamento por los “manifestantes pacíficos”; 7 efectivos de la PNB [4] heridos por estos actores violentos; escudos policiales fueron arrebatados; la principal arteria vial de Caracas fue trancada; tres paramilitares fueron capturados en Aragua en posesión de un lanzagranadas.

“Los colectivos” nos agreden: cuando no es sólo el márketing de la represión

Desde Lilian Tintori, pasando por Gaby Arellano, hasta la decena de medios y periodistas que cubrían los disturbios, se cartelizaron en posicionar la matriz de que “los colectivos chavistas” también participaron de la represión “disparando contra los manifestantes”. Salta la duda que una manifestación que contó con una inmensa cobertura mediática, no haya mostrado ni una sola foto que evidenciara esta acusación. La periodista Madelein García demostró la falsedad de estas acusaciones a través de un video publicado en Instagram. Incluso la denuncia de que una persona había sido herida por un impacto de bala de un “colectivo” no ha sido corroborada hasta los momentos.

Estas acusaciones sin respaldo en la realidad nos remiten a una operación de bandera falsa que capitaneó Primero Justicia y Lilian en noviembre del año 2015, reseñada en su momento por Misión Verdad [5]. En ese momento y en seguidilla, distintos actores políticos (Henrique Capriles, Miguel Pizarro, entre otros) vincularon a “los colectivos” con supuestas agresiones recibidas, nunca demostradas, bajo las cuales señalaban directamente a altos dirigentes del chavismo de haberlas preparado.

La criminalización y demonización a la cual se somete a los colectivos, en este contexto específico, puede más bien dar cuenta de cómo operaciones de bandera falsa (perpetrar una agresión física contra dirigentes opositores, realizada por ellos mismos, para incriminar luego al chavismo) se pueden estar barajando entre el portafolio de opciones y posibilidades. Fabricar uno o varios hechos estremecedores contra dirigentes opositores para activar una escalada en las manifestaciones y aumentar la presión internacional en un momento en que Venezuela está en cartelera, es una ruta nada deleznable para sus objetivos inmediatos.

La sobreexplotación mediática de las principales figuras opositoras “agredidas” con gas pimienta y bombas lacrimógenas, consecuencias de la violencia generada por sus seguidores, podría estar indicando sus preparativos, más allá de que en el momento las imágenes fueron utilizadas para desviar la atención y las culpas de los hechos violentos hacia los cuerpos de seguridad.

La cuestión económica

La ampliación de los CLAP a más de 6 millones de familias y la inclusión de más de 8 millones de personas en el Plan del Carnet de la Patria, dan cuenta de la contención de los efectos de la guerra económica en los estratos más vulnerables, una medida que al igual que el diálogo político, según Hinterlaces, cuenta con una aprobación superior al 50%. Igualmente la reorganización de una parte importante del mapa económico venezolano evidencia que un importante sector empresarial (nacional y extranjero) marca un distanciamiento importante de los carteles económicos responsables de las agresiones económicas, Fedecámaras y Consecomercio.

Esto sucede en el marco de una estrategia de reordenamiento económico interno, donde también entra el nuevo Dicom y las alianzas público-privadas en áreas estratégicas de la economía nacional al finalizar la Expo Venezuela Potencia 2017, con miras al mercado financiero internacional en términos de atracción de inversiones en el marco de un nuevo marco regulatorio.

La entrada de Venezuela al Banco Asiático de Inversión e Infraestructura (importante proyecto geoeconómico del bloque de poder mundial anti-Washington) y el último reporte del banco Barclays sobre las altas probabilidades de que Venezuela no caiga en default en abril, son datos importantes sobre cómo estas medidas están repercutiendo positivamente en el mercado financiero internacional y cómo el país expande sus alianzas para superar el bloqueo impuesto desde Estados Unidos.

Este escenario de recuperación económica y política, que incide positivamente en el aumento en la aceptación del presidente Nicolás Maduro según encuestadoras privadas, impone una presión para pisar el acelerador del golpe, antes de que se consolide la recuperación. Usando a la AN como recurso interno para ilegalizar inversiones y al Departamento del Tesoro para sostener la persecución, en el marco de una pugna geopolítica entre grandes bloques de poder donde se encuentra Venezuela. La agenda del golpe también por contener geopolíticamente a Venezuela, que es lo mismo que contener geopolíticamente a los adversarios directos de la élite financiera occidental.

Intentar forzar el golpe por la vía de la confrontación violenta y el asedio extranjero es una reacción dirigida a revertir todas estas medidas, esperando el momento preciso para arreciar el bloqueo financiero y así impedir que se consolide la recuperación económica. Con ello buscan extremar las dificultades de la población y en consecuencia la presión política y social con el cálculo de que por esa vía habrá un nocaut fulminante contra el chavismo, o al menos tomarán una ventaja imposible de voltear. El objetivo de esta guerra sigue y seguirá siendo la población.

Revolución de color y la necesidad de que el frente interno no se quede rezagado

Revolución de color es el nombre del método bajo el cual Estados Unidos y la OTAN (a través de sus medios, políticos y ONGs) ejecutaron sendos golpes de Estado y preparativos de intervención extranjera en países como Serbia, Georgia, Siria, Egipto, Túnez y Ucrania; países destrozados y fragmentados al extremo luego de estas terribles experiencias. La doctrina y marco operativo de una revolución de color plantea que el gobierno a ser derrocado debe ser debilitado y aislado en el ámbito internacional, estremecido en su orden interno a través de manifestaciones violentas (que luego serán presentadas por los medios como pacíficas), debe ser demonizado y criminalizado por los medios internacionales, atacado en sus puntos débiles económicos, políticos y financieros, caotizado a tal punto que no le quede otra opción que soltar el poder.

En este sentido, con respecto a Venezuela ya han dado par de pasos en el primer punto (intentar debilitar internacionalmente al gobierno a derrocar) y por la vía de los medios se prepara una nueva inyección de manipulaciones al expediente de criminalización contra Venezuela (otro de los puntos claves). Ambos son necesarios, y vienen dándose en paralelo, para estimular directamente protestas violentas que aumenten la intensidad del conflicto hasta su punto de quiebre. No producto de la casualidad, grandes corporaciones mediáticas como El País, ABC, The Washington Post, Reuters, AFP, AP, entre otros medios de gran audiencia en inglés y en español, reseñaron las protestas en Venezuela como si se estuvieran refiriendo a un Estado forajido. Actuando como si fueran la oficina de propaganda del Departamento de Estado de EEUU, la agencia que pone sus recursos blandos (las ONGs) y diplomáticos (extorsión financiera a países del Caribe en la OEA) a disposición de este nuevo ciclo de golpe contra Venezuela. Aplicando una táctica de arropamiento de lo que sucede en la calle y en la arena internacional. Los verdaderos operadores políticos de primera línea del fondo de inversión de empresas y corporaciones en Venezuela.

Ya Venezuela vivió su propio y trágico experimento de este formato en 2014, con las consecuencias y dispositivos aplicados que ya todos conocemos. La necesidad de reeditar esa experiencia y a toda velocidad está marcada por la presión que impone el momento y su propia agenda. La OEA ya avanzó hasta donde pudo y para dar un próximo paso necesita que el frente interno haga valer la invitación que hace la resolución del 3 de abril de que Venezuela retorne al orden democrático. Esta estrategia debe avanzar rápido y debe ir escalando en el tiempo inmediato para acercarse al objetivo final de forzar un golpe de Estado contra Venezuela, aprovechando el tiempo limitado en el que Venezuela estará en vitrina. Su extensión depende de una torcedura real en el conflicto interno. El marco de inmunidad que establecen 17 países para la OEA no sólo abre el compás de tiempo sino el margen de respaldo diplomático a acciones violentas similares o mayores a las que se dieron el 4 de abril.

A pocos días de empezar el feriado de Semana Santa y que este se conecte con el feriado del miércoles siguiente, 19 de abril, se pisa el acelerador contra Venezuela. Una semana que tiende a descongestionar fuertemente la coyuntura y a relajar la tensión política. Que el conflicto venezolano se agudice antes de que llegue esa semana es la línea de tiempo que marca qué tanto están dispuestos a arriesgar o a esperar, y ellos no quieren (ni pueden) esperar. Los dueños de este plan le dicen que avancen y ellos son muy buenos empleados como para irrespetarlos.

Hasta los momentos los dirigentes políticos más resaltantes del antichavismo y Voluntad Popular (que desea capitalizar a totalidad el empuje de la OEA), mantienen una convocatoria para repetir situaciones el próximo día jueves 6, con el que plantean que estos disturbios vayan creciendo y agudizando sus desastres y daños humanos. Mientras tanto buscan calentar conatos de guarimbas en Mérida y otros estados del país, en el desesperado intento de proyectar una imagen falsa de que todo el país está inundado de violencia. Luis Almagro, por su parte, omitiendo olímpicamente los disturbios generados por la movilización, vuelve a empujar para que siga adelante la agenda que él encabeza junto a Voluntad Popular. Se juegan demasiado y demasiado rápido.

En el centro de Caracas, mientras transcurrían estos episodios de violencia, una marcha chavista desbordada las calles. En alegría, sin crear zozobra ni intranquilidad en sus adyacencias. Y mostrando sólo un cuarto de máquina de lo que puede llegar a movilizar, tanto en Caracas como en el interior de Venezuela. Dato importante a tomar en cuenta si el ritmo que nos quieren proponer está en la calle.

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