A una nueva Contra una nueva estrategia revolucionaria. Por Javier Gómez Sánchez

(El cambio que no puede posponerse más)

javiergosanchez09@gmail.com

Azora IX

Los no combatientes se han alegrado de su exención,

por discrepancia respecto del Enviado de Dios,

pues odian el tener que combatir con sus riquezas

y sus personas en la senda de Dios.

Dijeron: ¨No ataquéis durante la canícula¨

Responde: ¨El ardor del fuego del infierno es más fuerte¨

¡Si comprendiesen!

Versículo 82

El Corán.

Los debates dentro del sector revolucionario sobre cómo enfrentar a la neo contrarrevolución se hacen cada vez más presentes y su definición es impostergable. Ya nos vamos alejando de aquella consternación en que nos dejó el ambiente post Obama, con sus nuevas estrategias de penetración ideológica, intelectual y cultural.

Pero no acaba de cuajar esa superación en una estrategia definida, acorde, funcional y enérgica frente al aparato neo contrarrevolucionario de los ¨nuevos medios de comunicación¨ como eufemísticamente ellos mismos se hacen llamar.

La contrarrevolución ha evolucionado, ha evolucionado tanto, que va dejando atrás la capacidad colectiva y articulada, institucional y organizacional de enfrentarla. Gran parte de los golpes que recibe, son propinados por iniciativas aisladas y personales, más que por políticas y estrategias asumidas como frente revolucionario.

Como es poco el tiempo, pero mucho lo que ha ocurrido en la última década, desde la transición del interés y el patrocinio imperialista de los ¨disidentes¨ tradicionales como el Sr. Oswaldo Payá y su Proyecto Varela, las Damas de Blanco, la UNPACU, y otros representantes de esa etapa de la contrarrevolución. Con el surgimiento luego de los ¨los híbridos¨, que por su uso de Internet no eran ya iguales a los tradicionales, y les quitaron a los primeros protagonismo frente al inversor norteamericano: la Sra. Yoani Sánchez, el Sr. Antonio Rodiles con su proyecto Estado de Sats, el Sr. Eliecer Ávila al que reclutaron y que terminó creando su propia empresa política, su grupo Somos Más. Pero que aún no eran neo contrarrevolucionarios, pues existían y aspiraban a existir separados y opuestos a las instituciones cubanas, y por supuesto del socialismo. Y ocurre luego una nueva evolución que le quita protagonismo a ¨los híbridos¨, de la que surge la neo contra obamiana, los ya conocidos: la Sra Elaine Díaz con Periodismo de Barrio tratando de ¨salvar¨ el ejercicio del periodismo en Cuba, los señores de Cuba Posible, ya ampliamente desnudados, el Sr. Fernando Ravsberg, autoproclamado paladín del periodismo en Cuba. Además de la vidriera-pasarela para la nueva clase media On Cuba, que es un caso aparte pues no se trata de un empresa política, sino de una empresa publicitaria politizada. Acompañados por una fauna menor que les hace de satélite. Acunados todos por un sector de una “izquierda” seudo revolucionaria, que protector y defensivo, les hace de colchón.

En ese ambiente, la competitiva empresa política Somos Más, tratando de sacar ventaja frente a sus competidoras y recuperar protagonismo, recientemente ha aprovechado un hecho, haciéndolo público convenientemente con intencionado diseño de campaña (diseño que no excluyó ni la foto bien puesta como portada del expulsado angelito rubio para que por sí sola, conmovedora, invite a abrir el enlace; como tampoco el reclamo de una madre pidiendo tolerancia para la actividad política de su hija. Coordinadísimo todo ¿Vieron? Fíjense en las cartas que se juegan, una madre, no cualquiera. ) Agravado luego con el desacierto comunicacional de la FEU de la UCLV. Acompañado por una miopía de una “izquierda” -¿Será real?– que insiste en llamar ¨no revolucionarios¨ a los ¨contrarrevolucionarios¨. Un asunto ya antes abordado.

Pero la insistencia en seguir llamando ¨no revolucionarios¨ a los ¨contrarrevolucionarios¨ busca envolver en el manto protector de la tolerancia las actividades de grupos políticos abiertamente financiados por los Estados Unidos. Un ¨contrarrevolucionario¨ activo y militante, jamás podrá ser considerado como un inocente ¨no revolucionario¨. La Contra, ayudada por la seudo revolución, pretende lograr el acceso de su acción política a las universidades, apelando al derecho ciudadano y constitucional de acceso al estudio. Para luego pedir, o mejor dicho, exigir, como hace la persona que se presenta como la madre, que alguien que milite en un grupo con financiamiento norteamericano pueda libremente hacer su trabajo al servicio de Estados Unidos en la universidad, y que debe permitírsele.

A la pregunta: ¿Puede un contrarrevolucionario estudiar en una universidad cubana? Sí, por supuesto. Pero ¿puede un contrarrevolucionario, hombre o mujer, alumno o profesor, hacer trabajo político conocidamente contrarrevolucionario en la universidad? NO. La respuesta es muy sencilla: ¨Estudiar sí, trabajo político contrarrevolucionario no¨

Entonces es cierto que no nos funciona desde hace mucho el lema: ¨La universidad es para los revolucionarios ¨, habría que dejarlo atrás y sustituirlo por: ¨La universidad no es para hacer contrarrevolución¨

El error de la FEU de la UCLV estaría en no presentar en este caso particular, los elementos que expongan que se haya realizado contrarrevolución en el centro de estudios.

El proceso del suceso y la reacción ha sido tan lamentable, y le viene tan de perilla a la contrarrevolución, que ha permitido que en la seudo revolución se escriba algo, en mucho tiempo, coherente con la situación inmediata (Aunque corto de miras a largo plazo como no se le puede pedir más, por algo es ¨seudo¨)

El periódico El País, publicó una entrevista a la estudiante (¡Qué perlas las de ¨castrismo medular¨ y ¨leales fatigados ¨!) Oportunista publicación en este momento por el diario español que parece más dirigida en aprovechar políticamente la visita del canciller cubano a España y sus entrevistas con el Jefe del Estado y el Jefe de Gobierno español que otra cosa. Por cierto, llama la atención la demora de la redacción de El País para informar a sus lectores sobre la agenda diplomática del Jefe de Estado español, pero es notable la ¨rapidez¨ con que se publica una entrevista a una joven cubana hasta ahora desconocida.

Pero, ojo, todo aquel, todo aquel que pretenda emitir un criterio lógico políticamente, meramente lógico a inmediato, a mediano, y a largo plazo, sobre el complicado caso, será inmediatamente tildado de defensor de la represión, crucificado como defensor de la expulsión de una estudiante y violador de la Constitución. Así funciona esa maquinaria. En el enfrentamiento político, hay que ir a la lógica, sabiendo que para llegar a ella se pasa por un paredón de fusilamiento.

Entonces, sin renunciar a ese pensamiento lógico, a ese pensamiento crítico que debemos tener no porque haya sido el nombre de una destacada revista, sino que la revista se llamaba así porque debemos tenerlo, hay que tratar de ver el bosque por encima de los árboles: Para la empresa política, más allá de la expulsión, está la aprovechable conveniencia de hacerla pública, detrás de hacerla pública está la motivación por ganar notoriedad, y detrás de ganar notoriedad esta la competencia por brillar ante los ojos de los inversores políticos norteamericanos.

La contrarrevolución es una gran competencia por el dinero. Todos compiten por el dinero norteamericano. Dinero en becas, dinero en premios, dinero en viajes, dinero en eventos, dinero en apoyo, dinero en los bolsillos.

Hay que llamarlos a todos por su nombre: empresarios políticos, ahora que todos tratan de acomodarse para no tropezar vendiendo casi todos el mismo producto del que la contra se ha disfrazado, cuando el de artista alternativo – ¡qué tiempos aquellos de “performances” en bienales y perretas con peluca en las puertas de los foros de debate!- se les quedó pequeño para el nuevo mercado: el periodístico.

Pero una parte del bando revolucionario pareciera que se ha quedado fosilizado, inmovilizados en bolas de ámbar: El enemigo ha mutado, cambiado sus métodos y renovado a sus portavoces y nosotros seguimos como si eso no hubiera sucedido.

No estamos ya en la lejanísima época de la Contra de los 90 y el 2000, que casi nadie en Cuba conocía, ni le llegaba su influencia, por muchas huelgas de hambre que fingiera o por mucha publicidad que los corresponsales extranjeros les hicieran. Tampoco estamos en el 2010, cuando la contra surge 2.0 ¿Pero en Cuba, quién tenía Internet, quién podía ver You Tube, cuántos cubanos podían si acaso tener apenas un email?

Estamos en la Cuba del 2017. Pero hay quienes en el bando revolucionario que parecen no darse cuenta, o peor algunos, que sí se dan cuenta y lo saben perfectamente, pero fingen. Fingen no ver, para no buscarse problemas, para no tener incomodidades, para no romper la Espiral del Silencio que se practica también desde algunos cargos, de la complicidad horizontal hacia la comodidad y el ¨picao malo¨, para no señalarse, para no asumir.

Manteniendo las obsoletas estrategias, sabiendo que ya no funcionan.

El momento gramsciano, mencionado en medio del debate periodístico revolucionario arrebatado y utilizado por la Contra, en el texto “Ante la Historia, es el que vivimos en la fase más inminente del parto de una nueva estrategia revolucionaria.

Nos encontramos con que, como me dijo un compañero: ¨Los que saben, no pueden y los que pueden, no saben¨ Para luego agregar: ¨Y también están los que saben, pueden y no quieren¨

En la guerra que nos atañe, que es una guerra comunicacional, tiene que acabar de haber un giro en la estrategia de comunicación. No es llevar los nombres de la contra, elevándola y complaciéndola, a las páginas de nuestros periódicos impresos. Estos tienen que ser las puntas del iceberg contra el que choque la contrarrevolución. Es llevar contra ellos a la fuerza revolucionaria, con proyectos de comunicación en Internet, potenciando los que existen y creando nuevos, con el empoderamiento de las organizaciones políticas, de las uniones gremiales con el pronunciamiento enérgico de estas, llamando al pan pan y al vino vino, con nombres y apellidos, que es lo que no se acaba de hacer.

Adelantarse a la Contra con la acción comunicacional, absolutamente en todo, porque no basta con verla venir, hay que pararla. La Revolución siempre ha estado igual de agredida, pero tal vez se encuentre ahora como nunca antes peor defendida, al menos en Internet.

La Contra ha probado fuerza, sus sistemas y métodos de ahora mismo son los que han cosechado de la desarticulación, de las ambiguedades y las soledades con que se les ha enfrentado. Y que no sean estas palabras un espaldarazo a aquellos que torpemente piden enviar una patrulla o amenazaron con romper dientes, que es el mayor favor que se le puede hacer a la Contra, cuando lo que hay que enviar son verdades directas en la prensa revolucionaria y en nuestros perfiles.

O termina el cómodo silencio que mantienen individuos, organizaciones e instituciones revolucionarias, o se empoderará cada vez más la neo contrarrevolución a niveles que luego lamentaremos.

Lidiando estamos con gentes que tratan de mantener una fría equidistancia, una conveniente apuesta hacia el futuro. Pues para ellos “nadie sabe, nadie sabe…” si en unos años On Cuba sea un gran consorcio mediático en este país, o si la Sra. Elaine Díaz dirigirá uno de los principales periódicos, o si los señores de Cuba Posible dirigirán tanques pensantes y fundaciones, o si el Sr. Fernando Ravsberg pasará de tener una app de contenidos a poseer una oficina corporativa de comunicación empresarial para inversionistas en Cuba y de marketing político para partidos en elecciones.

“Nadie sabe…”, piensan los cautelosos, en unos años adónde tendrán que ir a cobrar un cheque los que viven de la pluma y del teclado.

Y están hasta quienes, por hacer el trabajo sucio con la conectividad que les paga Liborio contra los que tienen el valor que les falta, buscan el aplauso y se ganan el eco de la maquinaria diseñada para acabar con el socialismo en Cuba, incluyendo a Radio Martí.

Pero como existen otros que no miden qué palabra echar, y menos mal que existen. Decimos lo contrario a lo que dijo la Sra Díaz, que ella no trabajaría en Granma, aunque le pagaran bien por un problema de principios. Existimos otros, en que si llega el día en que esos ¨nuevos medios de comunicación¨ se emitan desde nuevas torres acristaladas de 22 pisos en El Vedado, asumimos que tal vez estaremos trabajando en alguna oscura bodega o apilando revistas en el sótano de una biblioteca, parametrados por ser comunistas y ¨por haber sido revolucionarios¨.

El cambio no puede posponerse más. Hay que asumirse como el tipo de revolucionario más difícil, que es el que se mantiene siendo revolucionario dentro de una revolución. O lo hacemos ahora, o nos arriesgamos a que un día no exista más Revolución dentro de la cual serlo.

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