¡Pobre Francia!: Neoliberalismo vs ultraderecha

Escrito por  Arnaldo Musa / CubaSí
Macron y Le Pen gana la primera vuelta Macron y Le Pen gana la primera vuelta

Emmanuel Macron y Marine Le Pen tendrán la opción de batallar por la Presidencia de Francia el 7 de mayo venidero, tras ocupar los dos primeros lugares de unos comicios en que ninguno de los once candidatos logró mas de la mitad de los votos y la abstención llegó a más del 30%.
Macron, quien hace un año era un semidesconocido, encabezó desde el principio el favoritismo en las encuestas, para lo cual vendió su lema de no ser ni de derecha ni de izquierda, recordando a aquellos líderes que afirmaban no ser ni capitalistas ni comunistas, pero que estaban casados con lo más conservador.

Así, tuvo cuidado de separarse del gobernante Partido Socialista (solo de nombre) y abdicó de sus cargos en el gobierno, para crear su propio movimiento, En Marcha, y separar su figura de la del presidente  Francois Hollande, quien incumplió sus promesas y sirvió de apoyo a la derecha y al gran capital.

Una adecuada propaganda hizo subir al joven, solo 30 años, con aspecto de “buena gente”, y ahora tiene la oportunidad de presidir durante los próximos cinco años a Francia, si, como todo parece indicar, logra el apoyo de los demás candidatos derrotados.

En uno de sus despistes, indicó que Rusia podría estar influyendo para que votaran contra él, algo usual en una persona que hasta ahora se ha caracterizado por ser rusófobo, neoliberal y salvavidas del capital financiero, por lo cual lo llaman el Macri francés.

Aunque no comparte sus puntos de vista sobre Rusia, es apoyado ahora por el tercer candidato más votado, Francois Fillon, del Partido Socialista, el gran perdedor.

El conservador François Fillon era el principal favorito para ganar las elecciones, hasta que estalló un escándalo, al conocerse que su esposa había estado cobrando un sueldo parlamentario sin hacer un trabajo efectivo, y fue imputado judicialmente.

Contra Macron se alza la gran candidata a derrotar, Marine Le Pen, quien ha aprovechado todo el desprestigio de las clases gobernantes durante los últimos años, para canalizar la desesperanza y despejar el camino a la  ultraderecha.

Ello me hace recordar los años en que Adolfo Hitler y su Partido Nazi accedieron al poder en Alemania, gracias a que logró el apoyo mayoritario de la población, debido al aprovechamiento de todos los desfases  de la vacilante socialdemocracia gobernante y la elevada deuda con las potencias triunfantes en la Primera Guerra Mundial, que llevó al hambre y a la desesperación popular.

Marine Le Pen ha pasado los últimos años lavando la cara del partido de ultraderecha que heredó de su padre, para convertirse en el rostro amable de un movimiento que no ha dejado de ascender electoralmente hasta el punto de llegar a ser el partido más votado de Francia.

A sus 48 años, en su segunda campaña presidencial, esta convencida “eurófoba” está cerca de recolectar los frutos de esa catarsis si, como le auguran las encuestas, alcanza la segunda vuelta de las elecciones.

En caso de vencer retiraría a Francia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, restablecería las fronteras nacionales y abandonaría a la Unión Europea, además de deportar a los migrantes.

Premios Nobel  de Economía han criticado su programa porque, según ellos, las instituciones europeas “sirven de fundamento no solo para mantener la paz en el continente, sino para propiciar el progreso económico de los países miembros y su poder político a nivel mundial”.

De todas maneras, el francés con derecho al voto tiene ante sí una desesperanzadora disyuntiva entre derecha y ultraderecha.

Quizás en todo esto, surgió una débil luz de esperanza futura, claro, con el surgir de la agrupación izquierdista Franca Insumisa y el cuarto candidato más votado, Jean-Luc Melénchov.

Cuenta con 400 000 adherentes, y sus pilares fundamentales son “llamar a una asamblea constituyente para pasar a la Sexta República, abordar el tema de la urgencia social y, como, tercer punto, el tema ecológico.

Para Francia Insumisa, la actual Quinta República adolece de una urgencia económica, ecológica y democrática, y por eso está agonizando. ¡Pobre Francia!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s