En Miami los terroristas son santos, no asesinos

Tomado de:Cuba por Siempre

Por Arthur González.

https://heraldocubano.files.wordpress.com/2016/08/luis-posada.jpg?w=166&h=166El Gobierno de los Estados Unidos continua el diseño de múltiples formas de preparar a la contrarrevolución cubana, mal llamada “disidencia” carente de autenticidad, porque desde 1960 encargó a la CIA de crearla, como parte del 1er Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, en el cual se puede leer:

Objetivo: El propósito del programa aquí expuesto es provocar la sustitución del régimen de Castro, por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos, de manera tal que se evite cualquier asomo de intervención estadounidense. En esencia, el método para lograr este fin consistirá en incitar, apoyar, y en lo posible, dirigir la acción, dentro y fuera de Cuba […]”

[…] “El primer requisito es crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal…”

Por tanto, sobran razones para asegurar que de “disidentes” solo tienen el nombre, mediante sus campañas mediáticas para hacerle creer al mundo que son “opositores” al Gobierno cubano.

En ese rejuego y pérdida de dinero, los yanquis llevan casi 60 años sin haber logrado sus objetivos de destruir a la Revolución, pero como son muchos los dólares a repartir, insisten en el arcaico propósito a pesar de sus fracasos, porque al final ser “opositor” es un negocio para todos, incluidos para aquellos funcionarios estadounidenses que los entrenan.

Como las llamadas “becas de formación de jóvenes líderes” no dan resultados, ahora inventaron otro engendro, para embolsarse más dinero, con la denominada “Academia 1010”, ¬que según afirman: “persigue el propósito de educar a líderes cubanos del futuro cercano”, dada su añorada idea de que al socialismo cubano le quedan pocos días, gastado discurso con el que engatusan a la opinión pública desde mediados del siglo pasado.

Los propios contrarrevolucionarios reconocen que carecen de liderazgo dentro del pueblo cubano, a pesar de los millones de dólares que despilfarra el Gobierno de Estados Unidos desde 1959, algo que debería hacerlos reflexionar y comprender que los cubanos mayoritariamente apoyan el socialismo, aunque reconozcan errores cometidos, pero con la convicción de que la guerra económica es la principal responsable de sus penurias.

Esa conclusión no es festinada, la confirman varios documentos desclasificados de la CIA.

Un memorando de la CIA, archivado en la biblioteca J.F. Kennedy, caja NLK 97-104, respecto a la situación en Cuba, dice textualmente:

“El principal objetivo de los programas encubiertos de los Estados Unidos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba […] Estas medidas ha sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica.”

Tales elementos no son propaganda comunista, sino recogidos en los propios documentos redactados por la CIA. Aquellos que tengan discrepancias, deben remitirse a esa Agencia de Inteligencia para discutirlas con sus directivos.

La auto titulada Academia 1010, con sede en La Habana, afirma que su interés es “desarrollar habilidades de liderazgo con miras al futuro político de la nación, a cualquier ciudadano”, algo bien difícil de lograr y de creer, pues los líderes no se forman en escuelas, nacen del pueblo y en Cuba los hay por miles, algo que se palpa entre jóvenes estudiantes de todos los niveles educacionales, pero siempre para apoyar a la Revolución socialista.

Una de las asalariadas de Estados Unidos que conforman la exigua Academia, declaró que “sería un error fatal que nosotros llegáramos a la democracia con personas no preparadas para asumirla”. Lo que no aclaró es a qué tipo de democracia se refiere y si es la misma que se observa hoy en Washington donde la opinión de los ciudadanos no cuenta, los ricos son cada vez más ricos y los pobres sin seguros médicos, ni dinero para pagar los estudios de sus hijos.

Otra prueba de que es Estados Unidos el director y único entrenador de la llamada “disidencia” cubana, fue la conferencia Cuba Internet Freedom, celebrada en Miami los días 12 y 13 de septiembre 2016.

Supuestamente la denominada Academia es parte del grupo contrarrevolucionario Somos+, aberración fundada por el asalariado Eliecer Ávila, después de terminar un cursillo de preparación con el polaco Lech Walesa en el Instituto que lleva su nombre, y por el que también pasaron personajillos como Yoani Sánchez, Antonio González-Rodiles, Berta Soler, Elizardo Sánchez y hasta el “opositor” venezolano Leopoldo López.

Los profesores que trasladarán “sus experiencias” a los pocos incautos que logren sentar en un aula, con la esperanza de ganarse unos dólares fácilmente, son nada menos que parte de la flor y nata de los asalariados de Estados Unidos en Cuba, que al no poder atraer a otras personas son los mismos que siempre figuran en cada acción contrarrevolucionaria.

Entre ellos estarán Yoani Sánchez y su esposo Reinaldo Escobar, Miriam Celaya y Wilfredo Vallín, quienes exigirán cientos de dólares por impartir esas clases, algo que reafirma una vez más lo expresado años atrás ante las cámaras de la TV cubana por el contrarrevolucionario Ricardo Bofill Pagés: ¡ser disidente es una forma de vida!
Por eso no logran incrementar la llamada oposición cubana y como informó a Washington en el 2009, el ex jefe de su Sección de Intereses, Jonathan Farrar:

[…] “Son muy pocos los disidentes, si es que hay alguno, con una visión política aplicable a un gobierno futuro. Pese a que no lo admitirían, los disidentes son poco conocidos en Cuba fuera del círculo de los diplomáticos extranjeros y la prensa”.

[…] “No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores claves”.

Si el Gobierno de Estados Unidos lo hubiese escuchado en ese momento, millones de dólares hubiesen recibido mejor destino que el de alimentar a esos llamados “opositores”, que llevan años viviendo del dinero que reciben desde el Norte, sin poder desmontar el socialismo cubano.

Al pueblo cubano no es posible engañarlo porque desde 1961 la Revolución se ocupó de enseñarlo a leer, escribir y a pensar, pues como afirmara José Martí:

“A un pueblo ignorante puede engañársele con la superstición y hacérsele servil, pero un pueblo instruido será siempre fuerte y libre”.

” data-medium-file=”” data-large-file=”” class=”alignleft wp-image-8092″ src=”https://heraldocubano.files.wordpress.com/2016/08/luis-posada.jpg?w=166&h=166″ alt=”” width=”166″ height=”166″>El Gobierno de los Estados Unidos continua el diseño de múltiples formas de preparar a la contrarrevolución cubana, mal llamada “disidencia” carente de autenticidad, porque desde 1960 encargó a la CIA de crearla, como parte del 1er Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, en el cual se puede leer:

Objetivo: El propósito del programa aquí expuesto es provocar la sustitución del régimen de Castro, por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos, de manera tal que se evite cualquier asomo de intervención estadounidense. En esencia, el método para lograr este fin consistirá en incitar, apoyar, y en lo posible, dirigir la acción, dentro y fuera de Cuba […]”

[…] “El primer requisito es crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal…”

Por tanto, sobran razones para asegurar que de “disidentes” solo tienen el nombre, mediante sus campañas mediáticas para hacerle creer al mundo que son “opositores” al Gobierno cubano.

En ese rejuego y pérdida de dinero, los yanquis llevan casi 60 años sin haber logrado sus objetivos de destruir a la Revolución, pero como son muchos los dólares a repartir, insisten en el arcaico propósito a pesar de sus fracasos, porque al final ser “opositor” es un negocio para todos, incluidos para aquellos funcionarios estadounidenses que los entrenan.

Como las llamadas “becas de formación de jóvenes líderes” no dan resultados, ahora inventaron otro engendro, para embolsarse más dinero, con la denominada “Academia 1010”, ¬que según afirman: “persigue el propósito de educar a líderes cubanos del futuro cercano”, dada su añorada idea de que al socialismo cubano le quedan pocos días, gastado discurso con el que engatusan a la opinión pública desde mediados del siglo pasado.

Los propios contrarrevolucionarios reconocen que carecen de liderazgo dentro del pueblo cubano, a pesar de los millones de dólares que despilfarra el Gobierno de Estados Unidos desde 1959, algo que debería hacerlos reflexionar y comprender que los cubanos mayoritariamente apoyan el socialismo, aunque reconozcan errores cometidos, pero con la convicción de que la guerra económica es la principal responsable de sus penurias.

Esa conclusión no es festinada, la confirman varios documentos desclasificados de la CIA.

Un memorando de la CIA, archivado en la biblioteca J.F. Kennedy, caja NLK 97-104, respecto a la situación en Cuba, dice textualmente:

“El principal objetivo de los programas encubiertos de los Estados Unidos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba […] Estas medidas ha sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica.”

Tales elementos no son propaganda comunista, sino recogidos en los propios documentos redactados por la CIA. Aquellos que tengan discrepancias, deben remitirse a esa Agencia de Inteligencia para discutirlas con sus directivos.

La auto titulada Academia 1010, con sede en La Habana, afirma que su interés es “desarrollar habilidades de liderazgo con miras al futuro político de la nación, a cualquier ciudadano”, algo bien difícil de lograr y de creer, pues los líderes no se forman en escuelas, nacen del pueblo y en Cuba los hay por miles, algo que se palpa entre jóvenes estudiantes de todos los niveles educacionales, pero siempre para apoyar a la Revolución socialista.

Una de las asalariadas de Estados Unidos que conforman la exigua Academia, declaró que “sería un error fatal que nosotros llegáramos a la democracia con personas no preparadas para asumirla”. Lo que no aclaró es a qué tipo de democracia se refiere y si es la misma que se observa hoy en Washington donde la opinión de los ciudadanos no cuenta, los ricos son cada vez más ricos y los pobres sin seguros médicos, ni dinero para pagar los estudios de sus hijos.

Otra prueba de que es Estados Unidos el director y único entrenador de la llamada “disidencia” cubana, fue la conferencia Cuba Internet Freedom, celebrada en Miami los días 12 y 13 de septiembre 2016.

Supuestamente la denominada Academia es parte del grupo contrarrevolucionario Somos+, aberración fundada por el asalariado Eliecer Ávila, después de terminar un cursillo de preparación con el polaco Lech Walesa en el Instituto que lleva su nombre, y por el que también pasaron personajillos como Yoani Sánchez, Antonio González-Rodiles, Berta Soler, Elizardo Sánchez y hasta el “opositor” venezolano Leopoldo López.

Los profesores que trasladarán “sus experiencias” a los pocos incautos que logren sentar en un aula, con la esperanza de ganarse unos dólares fácilmente, son nada menos que parte de la flor y nata de los asalariados de Estados Unidos en Cuba, que al no poder atraer a otras personas son los mismos que siempre figuran en cada acción contrarrevolucionaria.

Entre ellos estarán Yoani Sánchez y su esposo Reinaldo Escobar, Miriam Celaya y Wilfredo Vallín, quienes exigirán cientos de dólares por impartir esas clases, algo que reafirma una vez más lo expresado años atrás ante las cámaras de la TV cubana por el contrarrevolucionario Ricardo Bofill Pagés: ¡ser disidente es una forma de vida!
Por eso no logran incrementar la llamada oposición cubana y como informó a Washington en el 2009, el ex jefe de su Sección de Intereses, Jonathan Farrar:

[…] “Son muy pocos los disidentes, si es que hay alguno, con una visión política aplicable a un gobierno futuro. Pese a que no lo admitirían, los disidentes son poco conocidos en Cuba fuera del círculo de los diplomáticos extranjeros y la prensa”.

[…] “No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores claves”.

Si el Gobierno de Estados Unidos lo hubiese escuchado en ese momento, millones de dólares hubiesen recibido mejor destino que el de alimentar a esos llamados “opositores”, que llevan años viviendo del dinero que reciben desde el Norte, sin poder desmontar el socialismo cubano.

Al pueblo cubano no es posible engañarlo porque desde 1961 la Revolución se ocupó de enseñarlo a leer, escribir y a pensar, pues como afirmara José Martí:

“A un pueblo ignorante puede engañársele con la superstición y hacérsele servil, pero un pueblo instruido será siempre fuerte y libre”.

” data-medium-file=”” data-large-file=”” class=”alignleft wp-image-8092″ src=”https://heraldocubano.files.wordpress.com/2016/08/luis-posada.jpg?w=166&h=166″ alt=”” width=”166″ height=”166″>El Gobierno de los Estados Unidos continua el diseño de múltiples formas de preparar a la contrarrevolución cubana, mal llamada “disidencia” carente de autenticidad, porque desde 1960 encargó a la CIA de crearla, como parte del 1er Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo de 1960, en el cual se puede leer:

Objetivo: El propósito del programa aquí expuesto es provocar la sustitución del régimen de Castro, por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para Estados Unidos, de manera tal que se evite cualquier asomo de intervención estadounidense. En esencia, el método para lograr este fin consistirá en incitar, apoyar, y en lo posible, dirigir la acción, dentro y fuera de Cuba […]”

[…] “El primer requisito es crear una oposición cubana responsable, atractiva y unificada contra el régimen de Castro, que se declare públicamente como tal…”

Por tanto, sobran razones para asegurar que de “disidentes” solo tienen el nombre, mediante sus campañas mediáticas para hacerle creer al mundo que son “opositores” al Gobierno cubano.

En ese rejuego y pérdida de dinero, los yanquis llevan casi 60 años sin haber logrado sus objetivos de destruir a la Revolución, pero como son muchos los dólares a repartir, insisten en el arcaico propósito a pesar de sus fracasos, porque al final ser “opositor” es un negocio para todos, incluidos para aquellos funcionarios estadounidenses que los entrenan.

Como las llamadas “becas de formación de jóvenes líderes” no dan resultados, ahora inventaron otro engendro, para embolsarse más dinero, con la denominada “Academia 1010”, ¬que según afirman: “persigue el propósito de educar a líderes cubanos del futuro cercano”, dada su añorada idea de que al socialismo cubano le quedan pocos días, gastado discurso con el que engatusan a la opinión pública desde mediados del siglo pasado.

Los propios contrarrevolucionarios reconocen que carecen de liderazgo dentro del pueblo cubano, a pesar de los millones de dólares que despilfarra el Gobierno de Estados Unidos desde 1959, algo que debería hacerlos reflexionar y comprender que los cubanos mayoritariamente apoyan el socialismo, aunque reconozcan errores cometidos, pero con la convicción de que la guerra económica es la principal responsable de sus penurias.

Esa conclusión no es festinada, la confirman varios documentos desclasificados de la CIA.

Un memorando de la CIA, archivado en la biblioteca J.F. Kennedy, caja NLK 97-104, respecto a la situación en Cuba, dice textualmente:

“El principal objetivo de los programas encubiertos de los Estados Unidos contra Castro es completar el aislamiento económico, político y psicológico de Cuba […] Estas medidas ha sido en buena parte responsables de las actuales dificultades económicas de Castro, pero pudieran adoptarse nuevas y eficaces medidas de guerra económica.”

Tales elementos no son propaganda comunista, sino recogidos en los propios documentos redactados por la CIA. Aquellos que tengan discrepancias, deben remitirse a esa Agencia de Inteligencia para discutirlas con sus directivos.

La auto titulada Academia 1010, con sede en La Habana, afirma que su interés es “desarrollar habilidades de liderazgo con miras al futuro político de la nación, a cualquier ciudadano”, algo bien difícil de lograr y de creer, pues los líderes no se forman en escuelas, nacen del pueblo y en Cuba los hay por miles, algo que se palpa entre jóvenes estudiantes de todos los niveles educacionales, pero siempre para apoyar a la Revolución socialista.

Una de las asalariadas de Estados Unidos que conforman la exigua Academia, declaró que “sería un error fatal que nosotros llegáramos a la democracia con personas no preparadas para asumirla”. Lo que no aclaró es a qué tipo de democracia se refiere y si es la misma que se observa hoy en Washington donde la opinión de los ciudadanos no cuenta, los ricos son cada vez más ricos y los pobres sin seguros médicos, ni dinero para pagar los estudios de sus hijos.

Otra prueba de que es Estados Unidos el director y único entrenador de la llamada “disidencia” cubana, fue la conferencia Cuba Internet Freedom, celebrada en Miami los días 12 y 13 de septiembre 2016.

Supuestamente la denominada Academia es parte del grupo contrarrevolucionario Somos+, aberración fundada por el asalariado Eliecer Ávila, después de terminar un cursillo de preparación con el polaco Lech Walesa en el Instituto que lleva su nombre, y por el que también pasaron personajillos como Yoani Sánchez, Antonio González-Rodiles, Berta Soler, Elizardo Sánchez y hasta el “opositor” venezolano Leopoldo López.

Los profesores que trasladarán “sus experiencias” a los pocos incautos que logren sentar en un aula, con la esperanza de ganarse unos dólares fácilmente, son nada menos que parte de la flor y nata de los asalariados de Estados Unidos en Cuba, que al no poder atraer a otras personas son los mismos que siempre figuran en cada acción contrarrevolucionaria.

Entre ellos estarán Yoani Sánchez y su esposo Reinaldo Escobar, Miriam Celaya y Wilfredo Vallín, quienes exigirán cientos de dólares por impartir esas clases, algo que reafirma una vez más lo expresado años atrás ante las cámaras de la TV cubana por el contrarrevolucionario Ricardo Bofill Pagés: ¡ser disidente es una forma de vida!
Por eso no logran incrementar la llamada oposición cubana y como informó a Washington en el 2009, el ex jefe de su Sección de Intereses, Jonathan Farrar:

[…] “Son muy pocos los disidentes, si es que hay alguno, con una visión política aplicable a un gobierno futuro. Pese a que no lo admitirían, los disidentes son poco conocidos en Cuba fuera del círculo de los diplomáticos extranjeros y la prensa”.

[…] “No vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores claves”.

Si el Gobierno de Estados Unidos lo hubiese escuchado en ese momento, millones de dólares hubiesen recibido mejor destino que el de alimentar a esos llamados “opositores”, que llevan años viviendo del dinero que reciben desde el Norte, sin poder desmontar el socialismo cubano.

Al pueblo cubano no es posible engañarlo porque desde 1961 la Revolución se ocupó de enseñarlo a leer, escribir y a pensar, pues como afirmara José Martí:

“A un pueblo ignorante puede engañársele con la superstición y hacérsele servil, pero un pueblo instruido será siempre fuerte y libre”.

” data-medium-file=”” data-large-file=”” class=”alignleft wp-image-8092″ src=”https://heraldocubano.files.wordpress.com/2016/08/luis-posada.jpg?w=166&h=166″ alt=”” width=”166″ height=”166″>Por Arthur González.

De acuerdo con el concepto de terrorismo, recogido en el Título 22 del Código de Estados Unidos, Sección 2656f(d), es:

“La violencia premeditada y con motivos políticos, perpetrada contra objetivos civiles por grupos sub nacionales o agentes clandestinos, generalmente con la intención de influenciar a un público determinado”.

La definición de las Naciones Unidas sobre el terrorismo dice:

Cualquier acto criminal dirigido contra un estado y encaminado a, o calculado, para crear un estado de terror en las mentes de personas particulares, de un grupo de personas o del público en general”.

Sin embargo, para los mafiosos anticubanos radicados en Miami, bajo la protección del gobierno de Estados Unidos, los cubanos organizados, entrenados y financiados por la CIA desde 1959, para derrocar a la triunfante Revolución cubana, son “combatientes por la libertad”, a pesar de los asesinatos de civiles inocentes, la colocación de artefactos explosivos en centros comerciales, escuelas y cines, el bombardeo a centros industriales y otras acciones similares.

Las bandas de alzados introducidas en 1960 en el macizo montañoso del Escambray, ubicado en la central provincia cubana de las Villas, es el vivo ejemplo del doble racero con que Estados Unidos califica a los terroristas.

Los integrantes de aquellas bandas de alzados fueron los que torturaron y asesinaron el 5 de enero de 1961 al maestro voluntario de 18 años, Conrado Benítez y al campesino Heliodoro Rodríguez, por el simple hecho de alfabetizar en las comunidades rurales.

Similares actos cometieron el 26 de noviembre de 1961, contra el joven alfabetizador de solo 16 años Manuel Ascunce y al campesino Pedro Lantigua. Ambos fueron ahorcados y torturados salvajemente antes de morir.

Los alzados tenían como objetivo sembrar el terror entre los campesinos para que no apoyaran los planes de la Revolución.

De acuerdo con documento del Departamento de Estado, Volumen X, Cuba 1961-63:

“…las operaciones serán planeadas y ejecutadas en apoyo a fuerzas guerrilleras existentes o que pueden emerger en las elevaciones de Cuba, utilizando tanto operaciones marítimas como aéreas, para el suministro de armas y medios, y para la infiltración y ex filtración del personal…”

Para el Nuevo Herald de Miami esos asesinos a sueldo del gobierno yanqui son “héroes de la libertad”.

Cientos fueron los asesinados en el Escambray, como el terrible caso de la familia Romero, de la finca San José de Altamira, cuando un grupo de alzados sacaron de su casa a todos sus integrantes, a culatazos y bayonetazos, entre ellos a Paula Romero, de 14 años, su hermana Teodora y a su madre Vicenta, a José Pio Romero, su hermana Ana Romero y un sobrino. Todos fueron asesinados.

Cientos son los testimonios de las víctimas causadas por esos “luchadores por la libertad”, que hoy viven plácidamente en Miami sin ser molestados por el FBI, a pesar del pasado terrorista al servicio de Estados Unidos.

Un documento confeccionado por el Coronel Jack Hawkins, jefe de la sección de personal paramilitar en el centro de operaciones de la Fuerza de Tarea de la CIA, en la denominada “Operación Cubana”, señala sin pudor:

“Durante el período comprendido entre octubre de 1960 y el 15 de abril de 1961, se perpetraron alrededor de 110 atentados dinamiteros contra objetivos políticos y económicos, se colocaron más de 200 bombas. Se descarrilaron 6 trenes, se dejó inactiva la refinería de Santiago de Cuba durante una semana, como resultado de un ataque sorpresivo desde el mar.  Se provocaron más de 150 incendios contra centros estatales y privados, incluyendo 21 viviendas de comunistas y 800 incendios en plantaciones de caña” […]

Esas operaciones lograron un éxito considerable. Las embarcaciones que prestaban servicio de Miami a Cuba entregaron más de 40 toneladas de armas, explosivos y equipos militares e infiltraron y sacaron a un gran número de personal” […] Algunas de las armas entregadas se utilizaron para pertrechar parcialmente a 400 guerrilleros que operaron durante un tiempo considerable en el Escambray, (zona montañosa) de la provincia Las Villas. La mayoría de los sabotajes perpetrados en La Habana y otros lugares se realizaron con materiales suministrados de esta manera” […]

Los actos terroristas contra Cuba se iniciaron el 11 de octubre 1959, cuando aviones procedentes de Estados Unidos bombardearon centrales azucareros en las provincias de Pinar del río y Camagüey.

El 21 de octubre otra incursión aérea provocó la muerte de dos personas en La Habana y 45 heridos, por la metralla lanzada en plena capital. Pedro Díaz Lanz, refugiado en Miami, admitió ante funcionarios del FBI haber piloteado ese avión. Cuba solicitó oficialmente su extradición, pero un juez federal se negó a ordenar su arresto.

Así han transcurrido 58 años preñados de agresiones terroristas en todas sus variantes, pero el gobierno estadounidense y la CIA los apoya totalmente, como sucede con Luis Posada Carriles, a quien protegen en Miami, autor de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo, donde murieron 73 inocentes.

La resolución 51/210, «Medidas para eliminar el terrorismo internacional», adoptada en la 88ª Asamblea Plenaria de 17 de diciembre de 1996, proclama en el punto I.2 que la Asamblea General de las Naciones Unidas:

“Reitera que los actos criminales encaminados o calculados para provocar un estado de terror en el público general, un grupo de personas o personas particulares para propósitos políticos son injustificables en cualquier circunstancia, cualesquiera que sean las consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de cualquier otra naturaleza que puedan ser invocadas para justificarlos”.

Estados Unidos contribuyó a organizar la contrarrevolución interna en Cuba, con un ejército irregular que llegó a alcanzar un total de 299 bandas y 4 mil 300 efectivos alzados en llanos y montañas en las seis provincias cubanas, pues pretendió sumir al país en una guerra civil de consecuencias incalculables.

Distintos documentos desclasificados de la CIA no dejan dudas sobre sus pretensiones contra Cuba, “… lograr una revuelta popular abierta contra la Revolución, que solicitaría ayuda a los Estados Unidos y a la OEA”.

Siempre habrá que recordar a José Martí cuando aseguró:

“…de esa tierra no espero nada, solo males”

Origen: En Miami los terroristas son santos, no asesinos

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