Venezuela: Leopoldo está vivo, quien murió fue la academia

Augusto Márquez | MISION VERDAD

 

Ayer 3 de mayo se fabricó una de las noticias falsas más grandes y peligrosas en años recientes: la muerte del hijo prístino de la oligarquía venezolana Leopoldo López.

No es poca cosa. Ya después de la fe de vida presentada en el programa Con El Mazo Dando de Diosdado Cabello, las redes sociales se transformaron en un jolgorio de comentarios sobre su estado físico, relajando y revirtiendo por vía de la comedia y el chiste la tensión mediática generada.

Digo que no es poca cosa porque Leopoldo López concentra en su figura la agenda más afilada de intervención contra Venezuela, los operadores internacionales más agresivos (Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Jorge Quiroga, entre otros) y el conjunto de gobernantes regionales que desde distintas instancias, como la OEA y Mercosur, han intentado aislar a Venezuela.

De igual forma Leopoldo López está conectado umbilicalmente al ala más radical de la política gringa representada por Marco Rubio, la joven promesa de los lobbys pro-Israel que presionaron a Estados Unidos para invadir Libia y financiar terroristas en Siria, entre otras peripecias.

La ausencia de una gran foto de exportación sobre la marcha de ayer, que cuando mucho volvió a llenar sus espacios habituales de convocatoria sin mayor sorpresa, aunada a la violencia generada en la República Autónoma Altamira-Chacao, pudieron haber presionado el asesinato mediático de Leopoldo López, como ruta exprés para generar un hecho de conmoción a escala global y un ultimátum también global para poner al Gobierno contra la pared. ¿Desespero por la Constituyente?

Leopoldo Castillo, resurgiendo de su ostracismo y de su cotidianidad de aburridos tuits, al final de la tarde de ayer confirmó en su tuíter que Leopoldo López había sido trasladado al Hospital Militar sin signos vitales, según él el rrrégimen manejaba la hipótesis de intoxicación.

La fe de vida de Leopoldo es también el funeral de la academia

La noticia falsa (fake news) luego fue desmontanda por la misma voz e imagen saludable de Leopoldo López, al que no se le detallaron signos de tortura ni maltratos, fue replicado por todos los periodistas de referencia del antichavismo, sin ni siquiera molestarse en verificar. Otras víctimas de este falso positivo fueron Andrés Pastrana y Marco Rubio.

Pero no sólo fueron periodistas referentes del antichavismo quienes replicaron la noticia falsa, sino también políticos, intelectuales, escritores, docentes y las voces más representativas de la academia venezolana, estudiada, preparada y decente, ejemplo de excelencia ante el chavismo bruto e incivilizado.

Nada más entre los que se pronunciaron hay títulos de posgrado en universidades locales y extranjeras suficientes para forrar las Torres del Silencio, miles de currículum que al ser reciclados sustituirían las importaciones de papel y premios y condecoraciones de sobra para montar una sala de trofeos con el mismo tamaño de Plaza Altamira. La gente ejemplar y estudiada, referencia moral y ética para esta sociedad periférica y tercermundista, cantó afinada la sinfonía de una información no verificada.

Abundaron los Luis Carlos Díaz, Rafael Poleo, Érik Del Búfalo, Nelson Bocaranda, Carlos Blanco, todos guerreros 2.0 del teclado, que hicieron eco de la noticia falsa de una u otra forma, en que la “dictadura castrocomunista” era la principal culpable tanto del rumor como de su difusión. Neuronas muertas por al automatismo escuálido.

“Intelectuales”, gente de gran conocimiento que según tiene mucho que enseñarlos, fue fácilmente engañada y con facilidad por la payasada del famoso “Mata Curas”. La academia venezolana y el periodismo fueron asesinados de un solo tiro por un mal chiste de tuíter.

De nada sirvió tanto título, tanto posgrado, tanto estudio en el extranjero. De nada les sirvió a los periodistas horas y horas de clases, tener a los profesores más vergatarios, aún con todo ese bagaje de intelectualidad de foami replicaron una noticia falsa sin molestarse en verificar, como especifican sus propios manuales que el día de ayer incendiaron.

La fe de vida de Leopoldo es también el funeral de la academia. La expresión más básica y elemental de cómo son víctimas de sus propias operaciones psicológicas y fake news, y el tamaño, además, de su supuesta inteligencia.

Tan inteligentes son que cayeron una trampa del desprestigiado “Mata Curas”.

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