Visto y oído en Venezuela.

Por Hernando Calvo Ospina | Tomado de la RED EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD

La dirigencia de la oposición venezolana había hecho un llamado a salir a las calles ayer lunes, con el objetivo de paralizar al país. El mayor incitador fue Freddy Guevara, alcalde de Chacao, sector caraqueño de clase media, y donde se han realizado las protestas más violentas contra el gobierno. Acciones que han dejado muertes y destrozos: caso extraño en el mundo, donde una autoridad pública llama a que esto ocurra, con el fin único de culpar al gobierno central.

Fuente: Blog del autor
– Mentir con alevosía

La dirigencia de la oposición venezolana había hecho un llamado a salir a las calles ayer lunes, con el objetivo de paralizar al país. El mayor incitador fue Freddy Guevara, alcalde de Chacao, sector caraqueño de clase media, y donde se han realizado las protestas más violentas contra el gobierno. Acciones que han dejado muertes y destrozos: caso extraño en el mundo, donde una autoridad pública llama a que esto ocurra, con el fin único de culpar al gobierno central.

Pues bien, hoy revisé por internet la prensa francesa. Todos los medios tienen a un solo país como centro de atención en América Latina: Venezuela. En ninguno otro pasa algo que merezca ser noticia.

Casi la totalidad de medios galos dicen que ayer millares de personas salieron a las calles de Caracas a protestar. Y yo quedé absorto preguntándome: ¿dónde estaban esas cantidades? Porque aquí no las vieron ni los medios más agresivos contra el gobierno del presidente Maduro. Acabo de revisar, página por página, de seis de ellos.

Sí, existieron protestas. Pero no de miles de personas. Porque, como en muchas ciudades del mundo, en Caracas es muy fácil sembrar el caos: pequeños grupos de jóvenes cierran tres avenidas centrales con quema de llantas y basura y la ciudad tiende a colapsarse. Y ayer, como otros días, fueron varios los pequeños grupos que lo realizaron.

Casi todas esas minúsculas protestas fueron violentas, porque ese es el objetivo: que los ciudadanos no puedan llevar un diario vivir normal. Que los camiones que abastecen no lleguen por temor a ser incendiados. En algunas partes se da el desabastecimiento de gasolina porque las cisternas temen que vuelvan a intentar incendiarlas como por poco lo logran. Y ¿se imagina un camión repleto de gasolina que prenda fuego en una zona altamente poblada?

Pero, entonces, quisiera que la prensa francesa muestre en dónde sus fuentes vieron a los miles y miles de manifestantes este lunes. Porque la verdad es que ante el vigoroso llamado de los jefes opositores, fue lo contrario: un fracaso.

Creo que la prensa francesa está contando lo que sueña, lo que anhela que suceda. La española y la colombiana parece que son peores. Si no fuera por el daño que ayudan a crear, aportando al envalentonamiento de los violentos, se podría tomar como un caso clínico de mitomanía.

– Sembrando odio en el futuro

Me lo contó la asistente del gerente de una mediana empresa privada, donde todo el personal está de acuerdo con el gobierno del presidente Maduro.

Su hija de siete años de edad va a una escuela católica. La niña llegó el viernes llorando a casa. Un grupo de niños de su clase propusieron jugar a los buenos y malos. La profesora no estaba porque, como los demás colegas, estaban en una especie de huelga, sin decirlo, contra el gobierno y aprobada tácitamente por la dirección. Caso bien extraño en una institución privada.

Los niños tumbaron varios pupitres en el centro del salón y dieron la siguiente directiva: de un lado los hombres, que serían la Guardia Nacional. Del otro, las niñas que serían mujeres protestando contra el gobierno. Las niñas debían tirar lápices y cuadernos a los policías, que llegarían para reprimirlas.

La hija de la asistente, así como dos niñas y tres niños se negaron a jugar, refugiándose en un rincón a leer.

Quienes decidieron seguir con el juego, vinieron hacia ellos y ellas para preguntarles por qué no querían participar. Los seis infantes guardaron silencio, hasta que la hija de la asistente les dijo que ella sabía que la policía bolivariana no hacía daño a la gente, sino que la cuidaba de los malos.

La reacción fue inimaginable: le empezaron a pegar y a gritar “Chavista! Chavista!”.

Si así actuaron es porque en su casa, en la televisión o en el computador lo escucharon. Porque si en algo se ha perfeccionado la oposición, con asesoría exterior, es en crear la violencia del odio.

Ante la queja, la profesora dijo que esos juegos eran normales en los niños…

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