La Patria es… Santa Ifigenia #SantiagodeCuba

Gracias a SANTIAGO ARDE

Por Manuel Hernández Barrios*

La patria es también el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba que ha devenido sitio de peregrinación de cubanos y cubanas y de decenas de personas de todo el mundo que vienen aquí a rendir honra y tributo al líder histórico de la Revolución Cubana.

Sobre por qué es sitio patrimonial de la historia de Cuba y particularmente de la de Santiago, sobre toda la gloria que encierra ese lugar, y quiénes están sembrados allí, abordó el espacio televisivo Mesa Redonda de este viernes 19 de mayo, día de la muerte de José Martí, el hombre al frente de los destinos de Cuba, a quien antes de su muerte le llamaban el presidente.

Sobre Santa Ifigenia

Omar López, conservador de la ciudad de Santiago de Cuba cuenta que el Cementerio General de Santa Ifigenia surge en 1868. Desde muy temprano llegan los restos de personalidades como es el caso de Carlos Manuel de Céspedes, quien muere en San Lorenzo, y sus restos son conservados y traídos hasta el cementerio gracias a la acción de varios patriotas. José Martí llega después de caído en combate y traído aquí para su reconocimiento.

También albergan los restos de oficiales y soldados muertos en campaña que fueron enterrados en la manigua. De ahí surge el Panteón a los héroes de la independencia, donde se conservan los restos de José Maceo Grajales, Flor Crombet, Guillermón Moncada, Cornelio Oropesa, y otros muchos mártires. Así comenzó a convertirse en lugar de veneración.

Los restos de Mariana Grajales se trajeron desde Jamaica, lo que constituyó una acción republicana muy interesante, que hizo posible que hoy tengamos a la madre de la Patria en San Ifigenia.

En la década de los ´40 se produce la intención de hacer una tumba digna para el apóstol Martí y se construye el actual Mausoleo que, por sus pretensiones estéticas y formales, constituye un lugar pensado para la veneración. 28 monolitos rememoran los lugares donde estuvo Martí en los campos del Oriente, pero también tiene frases que demuestran la magnitud y la dignidad del pensamiento martiano. Caminar por el sendero Martí es caminar por el pensamiento martiano.

Para los santiagueros el 30 de julio ha quedado instituido como fecha de veneración, y van al cementerio a rendirle homenaje a Frank País y a los héroes y mártires. Construye también una tumba donde están los mártires caídos el 26 de Julio.

Hoy este es un lugar especial, máxime cuando sabemos que a partir del 4 de diciembre de 2016 llegan a Santa Ifigenia las cenizas de Fidel Castro. Con esto se suman los padres fundadores de la Patria en este cementerio. Aquí están el iniciador de 1868, el de 1895 José Martí y el de nuestra última etapa revolucionaria, Fidel. También está el autor del Himno Nacional. Visitar este cementerio es un libro abierto con la historia.

Una introducción: los cementerios cubanos

El máster en ciencias René González Barrientos, presidente del Instituto de Historia, ha estudiado los sitios donde descansan héroes de la Patria, sobre todo generales de la independencia. Comparó que siente el mismo impacto cuando va a Santa Ifigenia que cuando va al Cementerio de Colón, donde se encuentra la tumba con los restos de Máximo Gómez, y también los restos de los padres de José Martí, la primera tumba que se le hizo a Calixto García.

“Los cementerios son sitios de cultura, de veneración, son instituciones culturales vivas, donde se puede estudiar la historia de un país desde cualquier ángulo”.

Informó además que después de un proceso investigativo se descubrió que en el Cementerio de Colón descansan hoy 71 generales del Ejército Libertador. Esa es una cifra considerable. Hombre como el doctor Félix Figueredo. Hay tres mayores generales, el dominicano Máximo Gómez, el polaco Carlos Roloff Mialofsky, el puertorriqueño Juan Rius Rivera, el catalán José Miró Argenter, y el colombiano José Rogelio del Castillo. También descansan allí los restos de Fernando Figueredo Socarrás, el autor de La Revolución de Yara, el libro del que Martí dijo que cada soldado debía llevarlo en su equipaje con la misma Fe con que un cristiano lleva la biblia. También los restos de Enrique Collazo, el autor de Cuba heroica, Los Americanos en Cuba, Cuba Intervenida. Bernabé Boza, el ayudante de Máximo Gómez. Enrique Loynaz del Castillo, autor de Memorias de la Guerra. Los restos de Juan Gualberto Gómez, de Eusebio Hernández, de Domingo Méndez Capote.

Bernarda Toro de Peregrín, la viuda de Máximo Gómez. Está Amalia Simoni. Los restos de Rafael Maceo, y los restos de Calixto García fueron enterrados por primera vez en el cementerio de Colón. La poetisa puertorriqueña Loló Rodríguez que escribió: Cuba y Puerto Rico son de un pájaro, las dos alas.

En cada provincia hay un panteón donde se le rinde culto a los soldados internacionalistas que murieron en el cumplimiento de misiones, y uno de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Esto convierte a los cementerios en lugares sagrados.

El también miembro concurrente de la Academia de Historia, René González Barrientos, dijo que los cementerios cubanos son un precioso libro de historia para impartir la docencia.

El altar de la Patria

Marta Hernández, historiadora del Cementerio de Santa Ifigenia, expresó con una calidez que atrapa, “él es un cementerio, pero por la historia, la cultura, el arte que encierra, los 149 años que cumplió este 22 de abril, por representar los momentos más importantes de nuestras guerras, por eso ya el cementerio acogió la categoría de ser un gran Museo a Cielo Abierto. Desde 1937 es declarado Monumento Nacional. El 20 de mayo de 1979, con la ley número dos de nuestra Revolución es protegido por el Estado con la Condición de Monumento Nacional. Es una escuela.

“Todo aquel que se sienta cubano, y que ame la historia de su país, tiene que venir al menos una vez a este lugar para que salga fortalecido y reviva momentos que a veces muy fríamente damos en el aula. Santiago de Cuba es una ciudad musical, aquí está enterrado Pepe Sánchez, el autor del primer bolero cubano.

“Aquí está Miguel Matamoros, Ñico Saquito. Tiene un sendero de más de 14 trovadores importantes de la música tradicional cubana. Aquí está enterrado el último médico de Napoleón Bonaparte. Aquí descansa un maestro de la Prima Ballerina Alicia Alonso. Es un lugar donde la cultura prima. Está Dulce María Serré, una de las primeras pianistas de los conservatorios de Santiago de Cuba. Aquí está Félix B. Caignet, quién no lloró con EL derecho de nacer. Este es como el altar de la Patria.

“En el cementerio hay un Mausoleo donde están los mártires del 26 de Julio de 1953 donde están los restos de 39 moncadistas, y recientemente se pusieron los restos de Haydee, de Melba y de Pedro Miré. En la parte de atrás están los caídos en la insurgencia que son los jóvenes que mueren en la lucha clandestina contra la dictadura de Batista y se le sumaron los que mueren en la Sierra Maestra, en el combate del Uvero. Ese monumento tiene 140 nichos, ahí hay 114 mártires, están los 23 jóvenes que mueren el 30 de noviembre.

“En este cementerio por voluntad familiar, hay 22 tumbas que guardan restos de mártires que están señalizados con una bandera cubana, y una bandera del M-26-7. Otras tumbas que solo tienen una bandera cubana, que son las tumbas de los generales de las guerras de independencia que descansan con sus familiares. El cementerio tiene más de 30 generales.

“Los soldados españoles que no pudieron ser repatriados quedaron también aquí, y también están cerquita del Mausoleo de Martí. Hay gobernadores de la época colonial.

“La sensibilidad artística de Juan Almeida todavía la sentimos viva. Se mostró preocupado por la preservación de este patrimonio. Venía casi todas las semanas a preguntar que estábamos haciendo. Él es el que compone ese Himno que se llama Elegía a José Martí, que comenzó a escucharse por primera vez el 19 de mayo de 2002.

“El Comandante en Jefe está en la obra que diariamente hace uno. Desde el 4 de diciembre de 2016 se hace guardia de honor a nuestro Comandante en su monolito. Y para los muchachos, los guardianes de la Patria, es un honor. Durante ese momento de cambio de honor nadie habla, la gente observa y guarda tributo.

“A la sencilla tumba de Frank y de Josué también van los visitantes. Allí está también su padre que fue reverendo, la madre, una mujer que pierde dos hijos en medio de la contienda. Los 30 de julio hay una gran peregrinación desde el parque Céspedes, a la misma hora de la muerte de Frank hasta este cementerio y todo el mundo trae una flor”.

La muerte de Martí


El 19 de mayo fue descrito por Máximo Gómez en su diario con unas palabras tremendas: Qué guerra esta. Pensaba yo por la noche que, al lado de un instante de ligero placer, aparece otro de amarguísimo dolor. Ya nos falta el mejor de los compañeros y el alma, podemos decir, del levantamiento.

El doctor Rolando Rodríguez García, miembro de número de la Academia de Historia y profesor titular de la Universidad de La Habana cuenta que “la noche del 18 de mayo Martí está en Dos Ríos escribiendo la carta famosa a Manuel Mercado. Massó esa noche recoge a los 350 hombres y se va a la Vuelta Grande, a donde llega Martí cerca de las cuatro de la mañana. Por la mañana llega Gómez, que estaba emboscando a las tropas de Jiménez de Sandoval, que estaba al mando de 800 hombres. Martí dice allí, aquella mañana, que por Cuba estaba dispuesto a clavarse en la cruz.

“Aproximadamente a las once de la mañana Gómez sale a la carga, Al rato Martí salí junto con Massó, cruzan por Santa Úrsula, Gómez acomete a una de las tres vanguardias, la machetea, y en ese momento se da cuenta que Martí viene detrás. Le dice que ese no era su lugar. Pero le está dando las órdenes al Jefe de la Revolución. En Mejorana él había anunciado que del campo no se iba hasta que no viera dos o tres combates.

“Queda entonces Martí por las inmediaciones, mientras Gómez ataca y se da cuenta que lo que tiene delante es una muralla de tres compañías españolas. Mientras tanto Martí ve pasar por delante a Ángel de la Guardia, y le dice joven vamos a la carga. No se da cuenta que junto al contramaestre hay una emboscada y choca contra ella. Allí recibe tres disparos, uno por debajo de la oreja derecha y le sale por el maxilar superior, otra que le parte el esternón, y una tercera que le da en el muslo. Esto es lo que dice el acta que levanta el médico que le hace la necropsia.

“El capitán Satué reconoce a Martí por su vestimenta de saco oscuro y bombín, y porque lo conoció en Santo Domingo. Martí fue el único muerto de los cubanos en Dos Ríos. Jiménez Sandoval se lo lleva y lo entierra en Remanganagua, debajo de un sargento español, en tierra viva.

“En ese momento de su muerte tiene un saco oscuro, un pantalón claro, y zapatos, y no las alpargatas comunes de campaña. Antes andaba con una chamarra y un pantalón de dril”.

Pero, ¿por qué en Santiago de Cuba termina enterrado José Martí? El también Premio Nacional de Ciencias Sociales y de Historia, Rodríguez García, comenta que “Jiménez Sandoval sabía que llevaba un muerto muy importante y que debía ser conocido. En Remanganaguas el médico Valencia embadurna el cadáver con una solución que prepara allí mismo, y lo llevan a San Luis, de allí a Palma Soriano, y por último a Santiago de Cuba. Los órganos de Martí están en Remanganaguas. En Santa Ifigenia es Jiménez Sandoval quien despide el duelo, y le hace una despedida muy elegante de parte de los españoles. El Primer nicho fue asumido por el Alcalde de Santiago”.

En los cementerios se siembran semillas

La licenciada Katiuska Blanco Castiñeiras, periodista, escritora, biógrafa de Fidel, tuvo la suerte de ser una de las periodistas que acompaña a Fidel en su visita del año 1995, que sale de Playitas de Cajobabo el 11 de abril cuando se cumplen los 100 años del desembarco de Martí y Gómez.

Narra que ese año de 1995 es un año extraordinario porque es año de centenarios. Por ejemplo, el 31 de enero cuando Martí sale de Nueva York para iniciar su viaje hacia el destino final que es la guerra. Es el año del centenario del desembarco por Playitas. Es el año del centenario de la Carta de Martí a Manuel Mercado, y finalmente es el centenario de la caída en combate de José Martí.

“Fidel ese año en Dos Ríos se fija en el clima y en el contexto del lugar. Y empieza hablar de que le gustaría que en Dos Ríos se conservara el bosque como en aquel tiempo, busca la forma de iniciar un proyecto para que la frondosidad creciera aún más, para proteger la ladera del río. Llegamos al Cementerio de Santa Ifigenia y Fidel colocó allí rosas blancas en el monumento a Martí. Allí Fidel dice que Martí es un árbol que crece, que era un hombre conocido en su tiempo, pero no en toda su extraordinaria y cósmica dimensión, que solo con el paso de los años se pudo conocer mucho más los múltiples significados de la vida, del pensamiento yd e la obra de Martí.

“Fidel expresó que no se sentía triste, sino que ese día de la caída, era como si se sembrara una semilla. Después dice que siente que José Martí está en nuestro pueblo. En ese año veníamos renaciendo del momento más profundo del periodo especial. Él dice que Martí está en nuestro pueblo por el sentimiento del pueblo, por como el pueblo es de solidario, generoso, laborioso, justo, un pueblo que ha hecho grandes cosas, pero con un sentimiento muy valioso, muy generoso hacia sí mismo, y hacia los demás pueblos del mundo.

“En Santa Ifigenia están esos de los que Fidel dijo una vez que no están ni olvidados, ni muertos. En los cementerios están todos los que hicieron esta Patria. Son vida, sacrificio, y semilla”.

Tomado del sitio de La Mesa Redonda Emisión: 19/05/2017

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