El anticomunismo como bandera #CubaEsNuestra #NoMásBloqueo #UnblockCuba

Por Javier Gómez Sánchez | LA PUPILA INSOMNE

Los últimos días han sido definitorios para el choque ideológico que convenientemente han intentado mantener disfrazado de debate intelectual.

Si hay un texto publicado en este tiempo que los cubanos interesados y sobre todo los cubanos revolucionarios deben leer es: “La moderación probada del espíritu de Cuba“ escrito por el Sr. Arturo López-Levy, presentado por la página del ¨laboratorio de ideas¨ Cuba Posible.

El texto es y busca ser definitorio. Reconoce finalmente al ¨centrismo¨ socialdemócrata  como la iniciativa contra el comunismo en Cuba y a este conflicto como Socialdemocracia vs Comunismo.

Es la mayor quitada de máscara que ha hecho el centrismo desde que promovieran desde Cuba Posible y otras páginas el cuestionamiento a porqué en Cuba no celebrábamos el 20 de mayo. Incluso mayor que la elaboración y divulgación de una Constitución que incluyera el pluripartidismo y prohibiera al PCC y a la UJC tener periódicos.

El centrismo, en la voz de uno de sus organizadores intelectuales, finalmente se ha quitado el disfraz. Arturo Lopez- Levy fue, junto con otros, diseñador de la política que asumiera el gobierno de Obama como estrategia para Cuba, bajo la divisa de lograr ¨resultados deseados por otros medios¨. Anfitrión cubanoamericano en los eventos de Washington y Nueva York durante los años 2015 y 2016 donde se organizó el circuito de medios de comunicación de la neo contrarrevolución en Internet: Cuba Posible, Periodismo  de Barrio, entre otros creados expresamente y se buscó la integración al mismo de medios ya existentes como la revista On Cuba y el blog La Joven Cuba a través de la influencia sobre uno de sus editores.

Arturo Lopez-Levy ha criticado a la contrarrevolución tradicional de Miami, al bloqueo como política y al sostenimiento de los disidentes como métodos que no han logrado la caída de la Revolución en Cuba. En aras de impulsar sus propios métodos, ha organizado eventos, giras de blogueros cubanos por los Estados Unidos, ciclos de conferencias, creación de grupos de estudio para la política cubana. Junto a otros como el empresario Carlos  Saladrigas, quien se reuniera en el 2012 con Marco Rubio para acordar el ¨cambio de métodos¨ y el aprovechamiento de internet contra el gobierno cubano, fue una figura representativa y simpática del sector cubanoamericano que se oponía al bloqueo y abogaba por un acercamiento diplomático del gobierno estadounidense hacia Cuba.

Han pasado los años dorados y el aparato de comunicación que han creado no está logrando su propósito en la envergadura que esperaban: Atraer a artistas, periodistas, e intelectuales insertados profesionalmente en instituciones del Estado, militantes de las organizaciones políticas o con posibilidad influencia en la Asamblea Nacional y sus debates legislativos. Aprovechar la seudo revolución y fomentar seudo debates, para crear un ambiente contrario a las propuestas del PCC como dirección política en vista al año 2018 y la reforma de la Constitución de la República.

No han sido pocos los atraídos, los encandilados, los enamorados. El dinero ha corrido, y las lentejuelas del diseño editorial siempre atraen. La palabrería súper intelectual y ultra academicista siempre envuelve a alguien. Han usado todo tipo de mecanismos defensivos, incluso han aprovechado a quienes honestamente, por la tradición de justicia y libertad propias de la intelectualidad cubana, no coinciden con sus ideas ¨pero defienden su libertad a expresarlas¨

Pretendieron convertir esa libertad de expresión luego en libertad de financiación, y más tarde con ese dinero norteamericano, en libertad de organización.

Arturo Lopez Levy reconoce que el obstáculo para los centristas son los comunistas:

¨En sus definiciones de “centrismo”, Enrique Ubieta, Iroel Sánchez, Javier Gómez y Elier Ramírez han mezclado posturas virtualmente incompatibles. Si como comunistas los arriba mencionados condenan la socialdemocracia, pues trátenla desde su propio mérito, no endilgándole responsabilidades por los anexionistas y autonomistas del pasado; ni por los plattistas de hoy¨

Hace su interpretación histórica contraria a la declaración de la Revolución Cubana en su ideología socialista como la continuación de la lucha de nuestros libertadores, manipulando la palabra de intelectuales cubanos:

¨Cuba -como dijo Cintio Vitier- “ya escogió su delegado”, que no fue ni autonomista, ni anexionista, pero tampoco comunista. Fue el independentista, nunca “aldeano vanidoso”, partidario de una república social con conciliación de clases: José Martí. Ese nacionalismo -como lo dijo Raúl Roa- no nace ni de Washington, ni de Rousseau, ni de Marx, sino “de las entrañas mismas del pueblo cubano”.¨

Como al propio Martí dejándolo como un ¨conciliador de clases¨ en un intento por presentar el ideario revolucionario martiano como despojado de proyecciones sociales más allá de la mera independencia de España:

¨Ese paradigma es apenas un ideal como lo es también el comunismo, o hasta el sueño martiano cuando se le empieza a agregar más que la independencia nacional y una república social.¨ (…) O presentándolo entonces de manera más conveniente al paradigma ¨republicano¨ de la socialdemocracia contrapuesto al ideal en Cuba de una república socialista. (…) La lectura de un Martí civilista, republicano y moderado (incluso al lanzar al país a la Revolución) es, por lo menos, tan posible como la del Martí radical.¨

Hace una interpretación del momento actual como el más conveniente para la introducción de una ideología socialdemócrata -que hasta en Europa está en crisis por abanderar el neoliberalismo y desmontar el estado de bienestar y en Venezuela lanza cocteles Molotov contra la Revolución bolivariana- que desplace a la ideología revolucionaria:

¨El “Periodo Especial” y la reforma económica post-2006 (que en 2019 serán la mitad de la ¨era revolucionaria”), pusieron en retirada el modelo de socialismo real y la hegemonía cultural radical instalada entre 1968 y 1991.  Los pluralismos  económico e ideológico, que emergen a través de nuevos valores, proyecciones, instituciones, publicaciones, blogs, etc., no son determinados en lo fundamental por las diferencias entre las políticas de Obama y Trump hacia Cuba. Tienen un origen interno, en el agotamiento del ciclo revolucionario (donde la radicalización no puede ser permanente) y en los efectos colaterales de las estrategias de sobrevivencia del poder revolucionario antes y después de 2006. (…)

“Lo que Fidel Castro o José Martí dijeron es un referente importante, pero la justificación política para el unipartidismo o el multipartidismo, la economía de mercado, mixta o estatizada, o la proscripción de partidos o tendencias específicas como la anexionista o plattista, debe basarse en la conveniencia de esos ordenamientos para Cuba en el contexto actual.

¨No se requiere ninguna conspiración perversa, ni el dinero de Washington, para que cubanos con perspectivas socialistas democráticas o socialdemócratas tengan insatisfacciones lógicas con (…) la validez del modelo unipartidista de partido de la nación cubana en tanto mecanismo óptimo de resistencia, mientras se le cuestiona como paradigma una vez la política de embargo/bloqueo sea reemplazada por una dinámica basada en persuasiones

Desdeña cualquier visión histórica que afiance el ideario fidelista, dejando a un lado tanto a quienes defendieron el derecho del ¨centrismo¨ a expresarse, como a quienes alertaron de sus verdaderas intenciones:

¨La pregunta central de este debate sobre opciones ideológicas hoy no debe formularse en términos históricos, sino políticos. No debe ser sobre lo que hubiese hecho Fidel Castro hoy (Silvio Rodríguez), o sobre cuál sería la forma correcta de implementar sus “Palabras a los Intelectuales” (Aurelio Alonso) o sobre cómo se reflejaría hoy su rechazo al “Pacto de Miami” (Elier Ramírez), cuando dijo que “para morir con dignidad no hace falta compañía”. Cuba pertenece a las generaciones actuales de cubanos.

Sabiendo que lo ¨generacional¨ ha sido un recurso de división de uso frecuente por los medios centristas es obvio que para López-Levy es necesario conectar a los cubanos jóvenes con las ideas socialdemócratas y desconectarlos de las ideas comunistas. (En mi texto Una respuesta para La Joven Cuba mencioné con alarma: ¨No hay que ser un experto en semiótica para comprender las intenciones de un evento como Connecting Cuba, cuyo logo es la boina con estrella del Che sin rostro, desvaneciéndose con la pregunta What next?¨)

El texto de Lopez-Levy es especialmente una aceptación del término ¨centrista¨ como una identificación. Pero ante la cual unos deben identificarse como tales y otros aceptar la realidad y definirse. La indefinición, la ambigüedad, la equidistancia ideológica que tan útil le ha sido al centrismo para su desarrollo y atracción de individuos, acaba de ser abandonada. El centrismo socialdemócrata y anticomunista advierte que para lograr sus propósitos políticos en Cuba debe declararse sin tapujos como tal:

¨En la coyuntura actual es imprescindible proyectar con claridad lo que uno es y lo que quiere para el país. La política tiene que ver con relaciones humanas y, en estas, la imprevisibilidad crea incertidumbre sobre los comportamientos. El ser comunista, socialdemócrata, socialcristiano, demócrata cristiano, liberal u otra afiliación, no obstruye la posibilidad de una amplia gama de relaciones; pero esos vínculos ganan si ocurren desde la honestidad¨

Lejos de la ilusión socialdemócrata, sólo la preservación de una visión comunista en la construcción del socialismo puede contrarrestar los males que emergen de la introducción necesaria de dinámicas de mercado en ella. El anticomunismo del centrismo socialdemócrata pretende que el mercado no sea un componente que participe en el socialismo, sino que ayude a desplazar al comunismo dentro de este.

Para que trascurra ese proceso han buscado la ¨coexistencia pacífica¨ pero engañando a los cubanos, que la recibimos esperando una libertad para nuestro desarrollo comercial y económico que nunca recibimos completamente del Gobierno de Obama, que se limitó a enseñarle ¨la zanahoria¨ al pueblo cubano para ver lo que hacíamos por alcanzarla:

¨Una política de distensión, incluso de acciones persuasivas de corte hegemónico, es preferible a la estrategia de coacción imperial por sanciones y financiamiento directo de opositores¨

¿Y por qué no el reconocimiento del derecho de los cubanos a ser independientes en vez de legitimar una injerencia –“acciones persuasivas de corte hegemónico”- que López Levy dice compartir?

No tiene escrúpulos en declarar cierto el aprovechamiento político de los cubanos emigrados para sus fines, aunque eso requiere distanciarlos de la agresividad tradicional de Miami, como intenta hacer con su participación en programas de radio y TV en esa ciudad:

¨Tienen razón también al afirmar que la comunidad cubana en el exterior, su pluralidad e incluso su hegemonía cultural de derecha, tienen mayores posibilidades de influir en Cuba con la política de intercambio. Ese, sin embargo, es un problema de competencia política no de Cuba, sino del PCC; recordamos, además, que este es un juego de dos vías, y que para los que tenemos posiciones “centristas” o moderadas en la diáspora, entendemos que la interacción con Cuba, nos ayuda a mover también a la masa emigrada al “centro”, en este caso desde la derecha¨

La voz del señor López-Levy y sus colaboradores puede sentirse como un agradable trino en medio de los ladridos de la vieja Contra de Miami, pero aquí en Cuba -sin preferir a unos ni a otros- , se entiende de una forma muy diferente.

Siendo sionista declarado, no duda en la búsqueda de una Cuba despojada de la moral internacionalista y diplomática que le ha dado la Revolución, que mantiene hoy respecto a conflictos como el árabe- israelí. Pagarlo como precio para obtener pedazos de la ¨zanahoria¨ estadounidense:

¨Replantearnos el balance óptimo entre el impulso revolucionario interesado en procurar un mundo más justo para todos los pueblos y el interés nacionalista en construir un mundo seguro y propicio para nuestro desarrollo como comunidad nacional. Luchar por el primero no es posible sin alcanzar el segundo. A mí, por ejemplo, la suerte de la resistencia shiita libanesa (de la cual el señor (Iroel) Sánchez es un ferviente solidario, publicando en el periódico Al Mayadeen) no me puede importar menos si se contrapone a ventajas comerciales, cooperación de seguridad, tecnológica o académica con Estados Unidos, los países del Golfo o Israel.”

La misma mentalidad que limita a Martí a la mera independencia, limita el internacionalismo cubano a una cuestión meramente racial según él autor ¨dado el componente africano de nuestra nacionalidad¨.  Para un sionista cubano, qué remedio.

Sin el más mínimo escrúpulo esos ¨moderados¨ pasan ahora factura exigiendo como pago la aceptación pasiva que le permita a la socialdemocracia, no ya una libertad de expresión sino una libertad de operación, aclarando de paso que una cosa es ser centrista y otra es ser revolucionario:

¨Si no hubiese una coalición contra el bloqueo entre “centristas” y revolucionarios en la comunidad cubana, no será por socialdemócratas como yo, que hemos participado en todas las principales causas para mejorar las relaciones con Cuba (incluyendo el tema de la liberación de los cinco cubanos arrestados bajo cargos de espionaje, sin recibir un juicio justo e imparcial en Miami). Nadie en el movimiento por la liberación de “los cinco” me pidió dejar en la puerta ni mis ideas socialdemócratas, ni mi sionismo¨

Casi al finalizar el señor López-Levy se distancia de los mismos a los que antes recomendaba invitar a eventos, cenas y planes:

¨Si Cuba Posible, La Joven Cuba u otro grupo o persona van a una sesión de preguntas y respuestas en Brookings Institution o en el Diálogo Interamericano a aceptar la agenda de indagación imperial y concilian en cuestiones de principios, sin condenar explícitamente la política de agresión contra Cuba, que se singularice esos ejemplos, sea de la tendencia política que sea; pero con evidencias¨

¿Acaso es un aporte a la intención de los editores de Cuba Posible de buscar un espectáculo judicial que les de notoriedad y los presente como mártires? ¿O es también un distanciamiento conveniente una vez reconocidos nexos financieros de Cuba Posible que sabe nada agradan a la mayoría de los cubanos? ¿A quién pretende engañar? Habría que recordar las fotos en las que se comparten chistes y sonrisas. No duda en empujarlos cuesta abajo.

En el caso de La Joven Cuba su mención me ha parecido especialmente repulsiva. El diseño de un circuito de páginas web centristas tenía la idea de captar a La Joven Cuba, un blog revolucionario, creado y mantenido por profesores universitarios militantes de la UJC con prestigio y muchos lectores dentro de las propias filas comunistas. Sería la joya de la corona, el eslabón que conectaría al público revolucionario con el resto del circuito. Cumpliría también una función defensiva del mismo cuando este cayera en alguna crisis, haciendo oportunos llamados a la tolerancia, a que no se mencionaran nombres, ayudando a que se considerara el choque ideológico como meros conflictos personales, promoviendo el aprovechable seudo debate y la seudo revolución, apoyando a la socialdemocracia hablando de ¨consenso¨ y de ¨dogma¨, dividiendo con lo ¨generacional¨,  todo lo que el blog llegó a convertir en línea editorial. Para llegar a eso fue necesario fragmentar a su grupo de editores, no todos vulnerables ideológicamente,  con invitaciones individuales a viajes para seleccionar al indicado e irlo trabajando personalmente. El fomento a la personalización de un proyecto grupal y colectivo fue el arma que debilitó a La Joven Cuba.

Arturo López-Levy invitó a Harold Cárdenas, uno de los editores del blog, a eventos en Washington y Nueva York, lo recomendó para recibir cursos, lo promocionó y le organizó un ciclo de conferencias en varias universidades de los Estados Unidos, lo hospedó en su casa.  Lo fue desconectando cada vez más de las ideas comunistas y conectándolo con las socialdemócratas, hasta provocar un cortocircuito ideológico y un estallido interno entre los miembros del blog.  Ahora, cuando ya La Joven Cuba no puede cumplir la pretendida función, cuando el barco hace aguas, cuando ya no le es útil, le da una patada para apartarla.

Los que han consumido su tiempo en disquisiciones sobre el término ¨centrismo¨,  ya no tienen que continuar en ellas. Los que sacaron de sus pesadillas o de su desconocimiento al Quinquenio Gris, ahí tienen lo que en su ceguera defendieron.

Este momento marca una nueva etapa para el fenómeno del centrismo en Cuba, como para la visión de las causas estructurales y comunicacionales que lo han fomentado. La comunidad intelectual cubana, en su mejor parte, nunca dejará de ser crítica en el proceso de una Revolución socialista que considera propia, pero la tendrán difícil los socialdemócratas si pretenden que abrace el anticomunismo como bandera.

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