Parlamentarios aseguran que #Bolsonaro amenaza la democracia

Jair Bolsonaro

Ya no se trata solo de su mal manejo de la COVID-19. Legisladores opinan que el mandatario quiere apropiarse de las Fuerzas Armadas.

Tales sucesos suman inestabilidad a una nación preocupada por el incremento de los fallecidos de COVID-19, el aumento de casos y la congestión de las salas de terapia intensiva, ocupadas hasta un 90 por ciento: una situación de la que cada vez con más fuerza se acusa a Bolsonaro y su poco caso a la gravedad de la pandemia.

Luego de un análisis de su mandato, expertos en materia de derechos humanos y en derecho sanitario de centros de estudio y de la Universidad de Sao Paulo consideraron la manera en que las disposiciones del mandatario han entorpecido la protección de la ciudadanía frente a la pandemia como «la existencia de una estrategia institucional de “propagación” del virus, promovida por el Gobierno brasileño…».

El estudio, al que tuvo acceso hace poco más de dos meses el diario español El País, analiza «las ordenanzas, medidas provisionales, resoluciones, instrucciones, normativas, leyes, decisiones y decretos del Gobierno federal, que, junto con la recopilación que de las declaraciones públicas del Presidente, dibujan el mapa que ha convertido a Brasil en uno de los países más afectados por el COVID 19», explicó el rotativo.

Tal quehacer sustenta las movilizaciones de la jornada, convocadas por sectores políticos, sociales y estudiantiles, también, para protestar contra la crisis económica y contrarrestar los intentos del gobierno de Jair Bolsonaro de celebrar la fecha de la asonada militar de 1964, dijo el partido Causa Operaria, y aseguró que los sectores de derecha han estado operando con gran intensidad, reportó PL.

En tal sentido se inscribe el nuevo pedido de destitución de Bolsonaro que se presentaría este miércoles por parte de líderes de la oposición y de la minoría en el Senado y la Cámara de Diputados.

En el documento, los parlamentarios sostienen que intenta, de forma autoritaria, apropiarse indebidamente y por intereses personales de las Fuerzas Armadas, con «clara amenaza para la democracia».

El nuevo pedido de impeachment se basa en el artículo Siete de la Ley de juicio político, según el cual «provocar animosidad» constituye un delito de responsabilidad, y tiene lugar luego de que el Ministerio de Defensa —cuyo titular fue sustituido el lunes— anunciara, 24 horas después, que los comandantes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea serán reemplazados.

Según el periódico Valor, el principal argumento de la demanda será que el ejecutivo intenta una «cooptación de las Fuerzas Armadas», lo cual se evidenció con la dimisión del Ministro de Defensa y de los jefes de las tres fuerzas.

Jean Paul Prates, líder de la minoría en el Senado, consideró que los cambios en instituciones castrenses fueron motivados por la intención de Bolsonaro de preservarse en el poder, reflejó PL, y alertó que esas mudanzas en un país cuya sociedad aún no se ha recuperado del todo del régimen militar (1964-1985), pueden tener graves implicaciones.

Por suerte, subrayó, «percibo en las cabezas de las Fuerzas Armadas que no están dispuestas a jugar el papel de peones en el tablero de Bolsonaro. Saben de su importancia para el país y no pueden ser solo piezas de un juego sucio de quienes quieren preservarse en la silla a cualquier precio».

Otra idea de la oposición es convocar a una audiencia pública con el general Fernando Azevedo e Silva, ahora exministro de Defensa, que habría dejado el Gobierno por contradecir al Presidente cuando este procuraba imponer una medida de excepción contra los gobernadores con apoyo militar.

Analistas valoran también, en el contexto, los esfuerzos de Bolsonaro por lograr la reelección en 2022, y hablan de su reciente apego a sectores políticos conservadores para lograr ese propósito.

En cualquier caso, su aparente enfrentamiento con figuras de las Fuerzas Armadas contradice su actitud hasta hoy, pues se ha estimado que Jair Bolsonaro, carente aún de partido político, ha logrado estabilidad gracias a la presencia de los militares, a cuyas filas perteneció y a los cuales entronizó en su gobierno.

Un reporte enjundioso del sitio web Brasil de Fato se refiere a su gobierno como un ejecutivo «militarizado» por la presencia de 6 157 militares en activo y de la reserva ocupando cargos civiles como funcionarios gubernamentales.

Según un estudio de los Tribunales de Cuentas, esa cifra representa más del doble de los que había al final del mandato de Michel Temer. Para Brasil de Fato, se trata de un número sin paralelo, incluso, en comparación con los gobiernos militares de la época de la dictadura.

Tomado de Alma cubanita.

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