Senado yanqui se opone a investigar acto terrorista.

Quienes vieron por televisión el asalto al Capitolio Nacional de Estados Unidos, saben que fue un acto terrorista sin discusión, provocado por el propio presidente Donald Trump, para impedir el conteo de votos en el Congreso que proclamaría como ganador de las elecciones de noviembre 2020, a Joe Biden.

Aquella acción violenta y sin antecedentes en el país de la “democracia”, puso de manifiesto hasta que punto ha llegado una nación que exacerba la violencia, invasiones imperiales, bombardeos y financiamientos a grupos terroristas para derrocar gobiernos no aceptables para Washington, a lo que se suma la venta sin límites de armas de fuego a su población, situación que ha desatado masacres en escuelas, bibliotecas y en plena vía pública, con decenas de muertos y heridos.

Después de vivir horas de angustia, ante la posibilidad real de ser asesinados por las turbas terroristas, representantes y senadores de ambos partidos, decidieron presentar un proyecto de ley para crear una comisión especial, a fin de esclarecer la verdad sobre el ataque al Capitolio, el 6 de enero pasado, en el que murió un agente de seguridad y un policía, hubo daños a la instalación, robo en las oficinas de los funcionarios y peligró la vida de estos que, fueron el blanco principal de los participantes en dicho asalto.

Sin embargo, Donald Trump, quien actúa como un dictador, se opone a que el hecho se investigue, porque saldría a flote su total responsabilidad, por instigar a los terroristas con sus enajenaciones del falso fraude electoral.

O sea, un suceso trascendental en la historia de Estados Unidos, no será esclarecido porque los senadores republicanos son presionados por Trump, para que no aprueben lo que califica de “trampa”, y bloquen el proyecto de ley auspiciado por los demócratas, en clara evidencia de la doble moral yanqui que, mientras acusan a otras naciones de apoyar el terrorismo, ellos obstruyen a la justicia en su propio país para desentrañar hechos de ese carácter.

El líder del Senado, el republicano Mitch McConnell, encabeza la oposición al proyecto de ley, a pesar de que su vida también corrió peligro en medio del brutal asalto, argumento que indica hasta dónde son capaces de llegar los “paladines” de la democracia.

No hay un proyecto de investigación que responsabilice a Trump y sus mentiras sobre el supuesto fraude electoral, que sea aprobado por los republicanos, quienes cierran filas en su apoyo, aunque resulte una total violación a la legalidad y deteriore aún más la maltrecha imagen de Estados Unidos, confirmación de que él controla el partido republicano.

El argumento manejado por Mitch McConnell, para justificar su oposición, fue que la investigación resultaría “tendenciosa”, algo sin base alguna, porque estaría integrada por igual número de miembros de los dos partidos, similar al modelo de la comisión creada tras los atentados de las Torres Gemelas el 11 de septiembre.

Esos son los yanquis, que acusan y hacen lista para incluir a otros de colaborar con la lucha contra el terrorismo, mientras ellos continúan obstruyendo el derecho de todos los estadounidenses, a conocer la verdad sobre uno de los mayores actos de terrorismo acontecidos en ese país.

Altos costos pagarán los que hoy apoyan a Trump, si dentro de cuatro años logra retornar a la Casa Blanca, pero junto a ellos sufrirá el pueblo de Estados Unidos y el resto del mundo.

Por esa razón, José Martí que bien los llegó a conocer, afirmó:

“Los árboles corrompidos han de arrancarse de raíz”

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