Atentado en Crimea: Una tragedia con cabos sueltos

Personal de los servicios de emergencias asisten a dos heridos. Foto: Kerch FM.

La tragedia registrada en un centro docente de Kerch, en la península de Crimea, con saldo preliminar de 21 muertos y 50 heridos, deja varios cabos sueltos en cuanto a versiones y motivos. En un primer momento, el Comité Nacional Antiterrorista consideró que se trataba de un atentado terrorista, pero después el Comité de Investigación de Rusia anunció que abría un caso por asesinato de dos o más personas y por empleo ilegal de explosivos. Sigue leyendo

Asciende a 21 el número de víctimas fatales por ataque en una escuela en Crimea

Sube a 21 la cifra de muertos por el ataque a una escuela técnica de Kerch, Crimea. Foto: @TelesurTV/ Twitter.

Suman 21 el número de muertos por el ataque con bomba y arma larga, perpetrado por un joven, en una escuela técnica de la ciudad de Kerch, en la península de Crimea, informó el Ministerio de Sanidad de Rusia.

Minutos antes había aumentado la cifra a 20, pero luego mediante un comunicado oficial y una declaración de un funcionario, citado por la agencia TASS, se comunicó: “Falleció otra joven y el número de muertos es ahora de 21”.

Vladislav Rosliakov, de 18 años, es el principal sospechoso de la masacre. Se sostiene la información que el estudiante hizo explotar la bomba y comenzó a disparar.

Posteriormente se suicidó. Aun se desconocen sus motivos y se investigan posibles cómplices.

En un principio las autoridades manejaban las indagaciones a nivel de atentado, pero luego fue clasificado como “asesinato de dos o más personas”.

(Con información de Telesur)

Veinte posibles impactos de la crisis ucraniana

banderas-1911982Nadie sabe cómo va a terminar la pulseada geopolítica que hoy se libra alrededor de Ucrania, ni las posibles acciones de escalada que tomen los actores involucrados. No obstante, por lo que hasta ahora ha acontecido, es posible, a manera de hipótesis, señalar algunas implicaciones futuras de esta crisis.

1) Las relaciones entre los bloques de poder adquirirán a partir de esta crisis, matices más conflictivos incluyendo el elemento político- militar, sobre todo entre EEUU- UE de una parte y Rusia de la otra, lo cual irradiará al sistema internacional en su conjunto.

2) La lectura de los norteamericanos de que Rusia está debilitada económicamente y que hasta ahora Occidente ha ganado la pulseada -en tanto desgajaron hacia su órbita a Ucrania (aunque hayan “perdido” Crimea)-, pudiera inducirlos a ser más agresivos en su política global, sobre todo cuando ya han salido o saldrán de Irak y Afganistán. Esto puede acentuarse en lo que queda del 2014 (año de elecciones congresionales) y el próximo bienio 2015-2016, en que comenzará y se desarrollará la campaña presidencial en Estados Unidos. Por otro lado, la percepción en Moscú y otras capitales de que EEUU y la UE han perdido hegemonía, y que no han podido responder como antes al desafío, puede generar un mayor activismo de otros actores contrapuestos a Occidente o incluso aliados, para hacer valer sus intereses y objetivos propios. Es una consecuencia de la multipolaridad del sistema.

3) La maquinaria de satanización occidental contra Putin se ha aceitado en esta crisis. La histeria de guerra fría, consensual al interior de amplios sectores de opinión pública de EEUU y Europa, puede aplicarse a otros actores con los que Occidente tenga diferencias sustanciales. Tal vez sea el inicio de un proceso que conlleve a la erosión del “síndrome del empantanamiento” en Irak o Afganistán.

4) A partir de la experiencia ucraniana, el umbral para escalar las futuras crisis será menor; se aplicarán con mayor facilidad sanciones, sobre todo políticas y económicas, ante la dificultad, por ahora, de realizar acciones militares convencionales. Serán más probables acciones de guerra no convencional o de 4ta generación como las que se han ensayado en Ucrania.

5) Habrá más escollos para lograr la llamada gobernanza global, dadas las tensiones que han surgido o surgirán con Rusia en los marcos del G-8, G-20, Consejo de Seguridad de la ONU, así como en los mecanismos para los arreglos de los conflictos en Siria, Irán, Afganistán o Corea.

6) Se incrementará significativamente la carrera armamentista, y se debilitarán los mecanismos existentes de desarme.

7) Por los precedentes del referendo en Crimea y la actividad separatista en las regiones del Este de Ucrania, deben aumentar los procesos de secesión en otros estados nacionales en Europa, Asia, Espacio postsoviético, África. Volverá a la palestra la contradicción político-jurídica -vista ya en Kosovo- entre los principios del derecho internacional de “autodeterminación de los pueblos”, frente a los principios de integridad territorial y soberanía de los estados, así como el respeto o no a las fronteras nacionales existentes.

8) Esta crisis conllevará al incremento de la visibilidad de la OTAN, impulsada por EEUU y los países del Este (Polonia, Bálticos, Rumanía), ante la percepción de la amenaza de Rusia. La organización trasatlántica se fortalecerá militar y políticamente. EEUU aprovechará la coyuntura favorable para hacer avanzar su agenda global con la UE, incluyendo la firma del acuerdo Trasatlántico de Libre Comercio.

9) Por su parte, los países de la Unión Europea buscarán concretar una política energética única y diversificar sus suministradores para reducir su dependencia de Rusia, incluyendo las posibles compras de gas licuado a los norteamericanos en el futuro. Su dependencia de Moscú, sin embargo, se mantendrá en el corto y mediano plazo.

10) Los rusos, por su parte, incentivarán la diversificación de sus mercados de exportación de gas y petróleo, sobre todo hacia China, y Asia en general.

11) Por iniciativa rusa, y tal vez de China, debe vigorizarse la interacción al interior de los BRICS para seguir avanzando la agenda económica y política delineada. Se dinamizarán los proyectos de crear un Banco común, y un  mayor comercio en divisas nacionales para restarle protagonismo al dólar. Estas acciones, incluyendo el fortalecimiento de las relaciones bilaterales de Rusia con China y la India –más allá del BRICS-, se incrementarán en caso que se apliquen sanciones económicas de mayor envergadura contra Rusia.

12) Ucrania, como país, seguirá siendo fuente de inestabilidad para las relaciones internacionales en Europa. Permanecerán los enormes desafíos que tiene su élite para mantener la gobernabilidad; la unidad del país; lograr el desarrollo económico y neutralizar el extremismo.

13) Como sucedió en Georgia después de la crisis del 2008, cualquier gobierno ucraniano será distante de Rusia, y se acentuará el nacionalismo en la mayor parte del país, aunque las regiones del Este y el Sur logren mayor autonomía de Kiev. La futura orientación del gobierno ucraniano seguirá siendo un serio problema de seguridad nacional para Moscú, dada la inevitable dependencia económica, política y militar que tendrá Kiev de EEUU y la UE.

14) Deben aumentar los nexos de Ucrania con la OTAN, sin llegar a ser miembros plenos en el corto plazo. Lo mismo pasaría con Georgia y Moldova.

15) En Rusia, por su parte, se fortalecerá la poIítica de Putin y se mantendrá el nacionalismo como brújula del curso interno y externo ante la ausencia de un credo ideológico. Se incrementará la unidad al interior de la élite, económica y política, ante la percepción de inseguridad y de amenaza de EEUU y en menor medida de la UE.

16) La Política exterior rusa se volverá más activa hacia otras regiones y espacios multilaterales para combatir el aislamiento que Occidente pretende imponerle. Sobre todo habrá un estrechamiento de los nexos rusos con los países del espacio postsoviético. Se firmará y entrará en vigor en el 2015 la Unión Euroasiática.

17) Al mismo tiempo, Moscú, aunque ripostará, tratará de no incrementar la tensión con los países occidentales, pues su economía ha perdido ingentes recursos por fugas de capitales, y el PIB crecerá de manera muy modesta. Su economía necesita financiamientos para lograr la modernización.

18) El papel geopolítico y geoeconómico de China se incrementará para los actores más importantes del sistema, pues crecerán los esfuerzos para “atraer” al gigante asiático al lado respectivo en este conflicto entre bloques. Pekín continuará su propio curso, aunque dará cierta prioridad a la relación político-diplomática con Moscú.

19) Los países del espacio postsoviético, por su parte, mostrarán mayor cautela en sus relaciones con la OTAN, pero también con Rusia, aunque no la hagan explícita. Por un lado, las élites de estos países perciben como muy negativo el mensaje que han enviado la OTAN y EEUU de que pueden derrocar gobiernos usando los mecanismos de las guerras de cuarta generación, pero por otro lado, han percibido con cierta preocupación el precedente de actuación de Moscú en Crimea y la efervescencia del nacionalismo ruso. Esta cautela será mayor en aquellos países donde hay minorías de ese país.

20) Rusia mostrará un mayor activismo en América Latina, donde se concentraron muchos gobiernos que los apoyaron en la votación de la Asamblea general de la ONU; no existen conflictos bilaterales con Moscú; hay interés de los grandes grupos económicos rusos; y persiste un creciente sentimiento regional de independencia frente a EEUU. En muchas capitales de la región, si bien no se pretende confrontar a EEUU por Rusia, ésta se percibe como determinado contrapeso a la hegemonía global norteamericana. El relanzamiento de la relación por parte de Rusia hacia el área puede formar parte del diseño estratégico que tendrán que realizar en la perspectiva.

2 de mayo del 2014, Santiago Pérez Benítez,  Centro de Estudios de Política Internacional

(Tomado de La Pupila Insomne)

La era de un mundo unipolar en beneficio de Estados Unidos llegó a su fin

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Los acontecimientos en Ucrania marcan una línea roja, cuyo sobrepaso sería recibido por Rusia como una intromisión inaceptable en su esfera de intereses, lo que acarrearía las respuestas pertinentes, asegura el politólogo Yevgueni Satanovski.

La nerviosa reacción de Occidente por lo ocurrido en Ucrania, ante la evidente falta de elementos concretos de presión contra Moscú por parte de los líderes de la OTAN, demuestra que la estrategia de desplegar sus fuerzas en el este de Europa —en los antiguos Estados socialistas— realmente tenía el propósito principal de limitar la influencia rusa en esas regiones en cualquiera de sus formas: política, económica y sobre todo militar, asegura el politólogo.
 
El fortalecimiento de Rusia en Crimea y, sobre todo, el fin de la presión sobre su Armada en Sebastopol, no solo refuerzan la posición de Moscú en el mar Negro, sino que es una señal para la comunidad internacional de que “la era de un mundo unipolar en el que Estados Unidos, apoyándose en sus aliados cercanos y en coaliciones temporales formadas dentro de su ‘promoción de la democracia’ en beneficio de sus propios intereses, llegó a su fin”, asegura Satanovski.

El experto agregó que “solo el tiempo dirá si la nueva era en las relaciones internacionales llevarán a un mundo multipolar o a un mundo apolar”.
 
A pesar de los clichés de la propaganda lanzada en su contra a través de la guerra de información, Moscú no tiene la intención de volver a la condición de superpotencia con todas las desventajas que esto representa, enfatiza el politólogo. 

“El poder de Estados Unidos no es ilimitado” 

Estados Unidos se ha caracterizado por posicionarse como el ‘país del poder ilimitado’ y es probable que se mantenga por mucho tiempo como su prerrogativa exclusiva. La posibilidad de aplicar un golpe aplastante a cualquier enemigo potencial en este caso es una ventaja. Aunque, como se vio después de las campañas militares en Oriente Próximo en la década de 2000, Estados Unidos no puede llevar a cabo con éxito dos guerras simultáneas, a pesar de todo su potencial económico.
 
Por consiguiente, ni siquira el tan anunciado ataque contra Irán por su programa nuclear se concreta y, muy probablemente, no se hará realidad durante el mandato del presidente Barack Obama. El actual Gobierno de Washington está dedicado a sacar su Ejército de Oriente Próximo, limitándose a la preservación de bases militares.

(Tomado de RT)