Testimonio: «Estuve detenido en #Guantánamo durante años. Tenían al hombre equivocado»

Me liberaron de Guantánamo en 2007 pero mentalmente todavía no he escapado. Sigue leyendo

#CHINA SE SUMA A #CUBA PARA EXIGIR CIERRE DE CÁRCEL EN #GUANTÁNAMO

El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Wang Wenbin, calificó de página oscura en la historia de los derechos humanos la existencia de la cárcel de la base naval en Guantánamo y exigió a ee. uu. su cierre inmediato junto al de otras prisiones similares. Sigue leyendo

Califica Cuba de engañoso y politizado el informe sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado

En la tarde de este lunes, el Director General a cargo de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, convocó al Encargado de Negocios de Estados Unidos, Timothy Zúñiga-Brown, a quien trasladó el rechazo a las alegaciones engañosas y politizadas que sobre Cuba realizó el informe del Departamento de Estado sobre Derechos Humanos de 2020. Sigue leyendo

Sin sanciones por ser aliado de Estados Unidos

Los aliados y subordinados a Estados Unidos pueden asesinar, violar todos los derechos humanos, no combatir el hambre y la pobreza, dejar a su suerte a enfermos y a niños sin amparo,el Parlamento Europeo, la OEA y cuantos organismos existen para supuestamente combatir tales violaciones.

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Experta en Derechos Humanos de la #ONU pide levantamiento de #bloqueo contra #Cuba ante avance de #COVID19 en el mundo

 

Foto: Tomada de Internet

Una experta en derechos humanos de la ONU pidió el martes que se levanten las sanciones internacionales contra países como Venezuela, Cuba, Irán y Corea del Norte para garantizar el flujo de suministros de alimento durante la pandemia de coronavirus, informa la agencia Reuters.
Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto una serie de sanciones contra Venezuela con el propósito de aumentar la presión sobre el gobierno izquierdista de Nicolás Maduro.

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#Bolivia: el golpismo del siglo XXI y sus crímenes contra la humanidad

Cuba preocupada por conducta de EE.UU. en derechos humanos

El director de Temas Bilaterales de la Dirección General de Estados Unidos de la Cancillería de Cuba, Yuri Gala, ratificó a Prensa Latina que trasladó a Washington la preocupación de La Habana sobre la conducta del gobierno norteño en cuanto a Derechos Humanos.

El diplomático cubano confirmó que se reunió con la Encargada de Negocios de Estados Unidos en La Habana, Mara Tekach, a quien expresó ‘las profundas preocupaciones e insatisfacciones de Cuba por la conducta y trayectoria deplorables’ de ese gobierno en materia de Derechos Humanos.

En los últimos meses, Washington intensificó la escalada contra Cuba que incluye el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto hace casi 60 años con el fin de subvertir el orden interno y desacreditar a la Revolución cubana a nivel internacional.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció esa situación recientemente en el pleno de la Asamblea General de la ONU en noviembre pasado.

Tomado de Miradas Encontradas.

La nueva farsa de Washington, sus actores y su fracasado destino

Bloqueo Foto: Desmond Boylan/ AP

Estados Unidos está a las puertas de un nuevo fracaso de su política exterior. El próximo 31 de octubre, la comunidad internacional volverá a rechazar de manera abrumadora e inequívoca el bloqueo que ese gobierno ejerce contra Cuba desde hace casi 60 años: el más prolongado asedio contra una nación que haya registrado la Historia.

Inmerso en su soberbia y tratando de buscar justificación al inaceptable genocidio contra un pueblo generoso y firme, el imperio pretende hacer su puesta en escena previa a la votación y ha organizado para este martes, en la ONU, una conferencia para acusar a Cuba, al mejor estilo reaganiano, de violación de los derechos humanos y de la existencia de un centenar, dicen, de presos políticos. Sigue leyendo

¿Quién debería impartir lecciones en materia de derechos humanos y democracia?

La única lectura posible que cabe extraer de la preocupación de la UE en relación con los derechos humanos en Cuba es la actitud discordante de la mayor de las Antillas en este tenebroso asunto (en Cuba la educación, la sanidad o la infancia siguen siendo derechos universales y otros, como la vivienda o el trabajo, firmes aspiraciones no subordinadas a la tasa de acumulación de la clase dominante), así como su resistencia a la homologación del sistema político y económico. ¿Qué mayor violación de los derechos humanos que el orden neocolonial existente, basado en relaciones desiguales e impuesto por la fuerza, donde la UE juega un papel de liderazgo, conjuntamente con Estados Unidos? ¿Cuál es la democracia que la UE quiere para Cuba, la de la desestabilización y el golpismo, como está ocurriendo actualmente en Venezuela, Bolivia y Ecuador, o la del saqueo de recursos, la dependencia financiera, la vil explotación de los trabajadores, la exclusión social y los gobiernos vendepatrias?

Si algo está fuera de toda duda es que los grandes patrocinadores del nuevo orden mundial y de sus instituciones no van a renunciar a que Cuba vuelva a formar parte del patio trasero del imperio, utilizando para ello toda clase de armas de destrucción masiva, desde la propaganda a la guerra de baja intensidad o la intervención militar, sin que hayan logrado doblegar al bravo pueblo caribeño durante más de 50 años de hostilidades. Al contrario, la revolución ha venido manteniendo un claro discurso antiimperialista, pacifista y solidario con los pueblos despojados de los derechos humanos. Por mucho menos, otros pueblos han pagado su osadía con el “castigo ejemplar” de los escuadrones de la muerte de la OTAN y del Pentágono, en clara demostración de lo que significan los derechos humanos y la democracia para los gobernantes de las grandes potencias más allá de sus fronteras.

Sin embargo, el panorama no es muy distinto cuando se trata de sus propios conciudadanos. ¿O estamos equivocados? Si tuviéramos que guiarnos por la corriente de opinión dominante en los países miembros de la UE, los derechos humanos estarían garantizados, al igual que la democracia, el estado de derecho y la libertad de expresión. Este es el mantra que el coro de grillos mediáticos reproduce las 24 horas del día, 365 días al año, y no hay nada que moleste más a los ciudadanos sometidos a tal nivel de sugestión que la disonancia cognitiva. Cuando en la Alemania nazi se reproducía hasta la saciedad que el pueblo judío era el problema, cambiar el sujeto de la frase tenía a menudo graves consecuencias. Ahora sabemos que la grandeza de aquel diabólico régimen fue el resultado de una prueba de laboratorio dirigida por el ministro de propaganda (Joseph Goebbels), consistente en transmutar las mentiras en verdades a través de su repetición. ¿No estaremos ante un caso similar de control y manipulación de la opinión pública?

Si reparamos en que el 1% privilegiado es dueño de los grandes medios de comunicación y que la libertad de expresión para una amplia mayoría consiste en evitar en todo momento incurrir en disonancia cognitiva con lo que difunden aquellos sin ningún tipo de autocensura (por mucho que se atente contra el derecho a una información veraz), no parece que el escenario diste mucho del que había en Alemania durante los años 30, aunque ya no sean los judíos los chivos expiatorios ni existan campos de exterminio (al menos, de momento). El hecho de que se haya logrado identificar en el imaginario colectivo la libertad de expresión del pueblo soberano con la libertad de expresión de un oligopolio mediático, que tiene como objetivo fundamental el control y manipulación de la opinión pública, ha puesto en manos de la clase dominante la más demoledora arma de destrucción masiva contra los intereses de las mayorías humildes, incapaces de reaccionar dialécticamente y de organizarse en movimientos alternativos, y responsable de que las dictaduras clásicas, basadas sobre todo en técnicas de represión, hayan sido sustituidas por dictaduras inspiradas en técnicas de persuasión.

No parece muy correcto tampoco afirmar que exista democracia en sociedades donde se alternan en el poder partidos compromisarios de una insignificante minoría, cuyos privilegios crecen a costa de los intereses de las mayorías, al igual que hablar de estado de derecho donde gran parte de leyes son papel mojado y los programas electorales son un reclamo publicitario dirigido a arrebatar el derecho de sufragio a los ciudadanos. ¿Por qué el sufragio universal, secreto y voluntario es sinónimo de dictadura en el caso cubano y ese mismo sufragio es sinónimo de democracia en sociedades donde la opinión pública y los partidos con opción de gobernar están bajo el control del 1% privilegiado? El hecho de que no se permita el pluripartidismo o la inversión privada en medios de comunicación en la mayor de las antillas está plenamente justificado como estrategia para impedir que el imperialismo y emergentes poderes fácticos en una sociedad cada día más desigual se hagan con el control de las instituciones políticas de la revolución, que siguen siendo instituciones de la clase trabajadora, a diferencia de los hegemónicos sistemas plutocráticos, en manos de la minoritaria clase burguesa. Por otra parte, ¿de qué derechos humanos estamos hablando cuando elegimos como modelo a naciones inmersas en un proceso de liquidación de la sociedad del bienestar y las convertimos en el contrapunto del ejemplo cubano?

Por mucha retórica y repetición que se utilice en este análisis comparativo, convirtiendo las mentiras en verdades, lo que está fuera de toda duda es que los derechos humanos, la democracia y las libertades son aspiraciones inherentes al socialismo cubano, mientras que son obstáculos (hábilmente sorteados) en el proceso de acumulación capitalista. Una cosa es reconocer que el modelo cubano es manifiestamente mejorable (como se hace en los lineamientos económicos aprobados por el pueblo) y otra muy distinta convertirlo en chivo expiatorio de todos los males, cuando es evidente que supera al modelo plutocrático en multitud de aspectos (también en los relacionados con la huella ecológica y el desarrollo humano) y que se ha visto condicionado extraordinariamente por las agresiones y amenazas de las grandes potencias imperialistas.

Si en algo deberíamos ser críticos es en el hecho de que naciones como Cuba, Venezuela o Bolivia no adopten claras iniciativas en sustitución del mandato representativo, que desvincula a los representantes políticos de los electores y los declara irresponsables en su actuación política, convirtiendo a las democracias burguesas en sistemas autoritarios, algo que ya denunciara Juan Jacobo Rousseau y que cayó en saco roto por la sencilla razón de que era la única tabla de salvación de la minoritaria clase burguesa a la hora de imponer sus intereses a las mayorías a través de una corrupta clase política a su servicio. Del mismo modo que los contratos privados son vinculantes y generan responsabilidades, debería existir un contrato de mandato entre electores y representantes políticos, que tendría por objeto un programa electoral convenientemente redactado. En el ámbito de las ciencias jurídicas, el grado de vinculación y responsabilidad en cualquier negocio jurídico (la relación entre electores y representantes sería con diferencia el más importante) debería ser proporcional al grado de capacidad jurídica, y no cabe la menor duda de que los cargos políticos disponen de poderes especiales (legislativo, ejecutivo y presupuestario) que deberían traducirse en un mayor grado de responsabilidad y compromiso que el existente en el derecho privado. La revocabilidad de los cargos es una iniciativa en esta dirección pero, no nos engañemos, sustituir a un político sin compromiso concreto con los electores ni responsabilidades por otro en similares circunstancias no es una solución satisfactoria, sobre todo si la comparamos con el mandato imperativo, aquí propuesto. Sería este el mejor modo de blindar la democracia como gobierno del pueblo y, sobre todo, para el pueblo, pero, justo es reconocerlo, las patadas al avispero (burgués e imperial) acarrean graves consecuencias, algo que a menudo no se tiene en cuenta a la hora de analizar los tímidos avances en los procesos de emancipación.

La verdadera preocupación de quienes gobiernan el mundo es que, tras más de 50 años de acoso y derribo, Cuba continúe siendo una república de trabajadores unidos y libres de esclavitud capitalista, como acreditan las multitudinarias manifestaciones del primero de Mayo, en que el derecho a la autodeterminación en base a los principios del socialismo humanista se convierte siempre en la reivindicación principal. Sería un error que ahora, con motivo de la apertura económica, los progresistas no cubanos nos sintiéramos traicionados. Hemos sido nosotros (especialmente quienes vivimos en el seno de las naciones que marcan la agenda de todos los gobiernos del mundo) los que hemos traicionado al pueblo cubano al carecer de valor suficiente para afrontar un proceso de cambios en nuestras sociedades como el de 1959 y condenar con ello al pueblo caribeño a una travesía del desierto heroica. Confiemos en que ese culto y crítico pueblo sea plenamente consciente en esta nueva etapa de que el objetivo de los empresarios capitalistas no es la creación de empleo ni los derechos humanos o la democracia sino la creación de plusvalías y que, con estas alforjas, el futuro de la Humanidad no puede ser más pesimista. Y confiemos también en que las autoridades cubanas tengan en alta consideración este razonamiento para rechazar cualquier inversión que no genere utilidad social o que pueda afectar a los derechos humanos del pueblo cubano.

(Tomado de La Pupila Insomne)

Sobre el escandaloso caso de la ejecución de Clayton Lockett en Oklahoma, Estados Unidos

Clayton Lockett murió la semana pasada. Lo mató el estado de Oklahoma. Por regla general, esto no sería una noticia. Antes de Lockett, Oklahoma había ejecutado a 111 personas desde que en 1976 se reinstauró la pena de muerte en Estados Unidos. En todo el país, 1 378 personas fueron ejecutadas durante el mismo período.

Lo que hizo notable la muerte de Lockett no fue la escandalosa realidad de que una nación que se precia de ser el tutor mundial de los derechos humanos aún practique una forma de castigo que la mayoría de sus iguales democráticos en el mundo considera bárbara. Lo que convirtió en noticia la ejecución de Lockett fue que no sucedió como cualquier otro procedimiento cuidadosamente coreografiado, eficiente, burocrático y aparentemente humanitario llevado a cabo sobre un resignado muerto que camina.

En su lugar, la ejecución de Lockett reveló el puro horror y caos que subyace justo bajo la superficie de todo homicidio estatal bien administrado. A diferencia de otros reclusos, Lockett se negó a ir calladamente, se resistió a los guardias que lo llevaban a la cámara de la muerte y como resultado fue sometido por medio de un taser. Una vez allí, el técnico a cargo de canalizar la vena a través de la cual se inyectan las drogas letales no pudo encontrar la vena apropiada en los lugares usuales por lo que finalmente tuvo que buscar una vena en la ingle. Eso retrasó 23 minutos el inicio de la ejecución. Luego, una vez que la ejecución se estaba realizando, y aproximadamente tres minutos después de que el funcionario que supervisaba la acción declaró que Lockett estaba inconsciente (lo que es inusual, ya que los funcionarios normalmente hablan solo después de que el recluso es declarado muerto), algo no funcionó. Un testigo presencial describió que Lockett tuvo una “violenta reacción”. La cita de sus palabras es la siguiente:

“Primero ella vio que dio una patada. Luego su cuerpo se sacudió, apretó las mandíbulas y comenzó a mover la cabeza de un lado a otro, tratando de levantarla, haciendo muecas y apretando los dientes. Murmuró algunas cosas que no entendimos. Lo único que pude entender fue cuando dijo ‘chico’.

“Parecía que estaba tratando de levantarse.

“A mí me pareció que sufría de dolor. Cuánto dolor nadie puede saberlo, sino él”.

La fallida ejecución y otra que debía suceder después fueron canceladas. Pero era demasiado tarde para Lockett, quien murió de un infarto en el plazo de una hora.

La investigación de lo que sucedió se encuentra ahora en curso. Después de todo, la inyección letal fue adoptada por casi todos los estados porque se supone que sea más humanitaria que la electrocución o la cámara de gas. Sin embargo, la búsqueda de una forma humana de matar a alguien es un ejercicio fútil e insensato. Es más, la temida guillotina fue inventada y adoptada en Francia como un método humanitario de ejecución. La única alternativa humanitaria es abolir la pena de muerte, como todos los países de la Unión Europea y muchos otros han hecho.

En contraste con la UE, China, Irán, Arabia Saudí y Corea del Norte, entre otros países, continúan imponiendo la pena de muerte de manera frecuente e inexcusable, tal como hace Estados Unidos. Ser miembro de este club debiera hacer reconsiderar a los norteamericanos su apoyo a la pena de muerte. Sin embargo, Estados Unidos no está ni lejanamente listo para eliminar la pena capital, la cual tiene el apoyo de la mayoría de la población.

Las razones para esto son complejas. La cultura del castigo y la retribución tienen fuertes raíces aquí –ningún país encarcela a más personas, incluyendo gigantes demográficos como la India y China. El espíritu de la frontera, la esclavitud y el racismo, y la profundización de la división de clases desempeñan todos un papel en la inclinación popular al castigo muy severo.

Sin embargo, aunque la abolición de un tirón no parece avecinarse, varias tendencias hacen mantener la esperanza. El apoyo público a la pena capital se ha estado erosionando rápidamente. En 1996, los norteamericanos apoyaron la pena de muerte por una abrumadora mayoría de 78 a 18 por ciento. En 2013, el margen fue mucho menos de un solo lado, 55 a 37 por ciento. También, desde 2007, el número de estados que han abolido la pena de muerte ha crecido de 12 a 18. La cifra de ejecuciones ha descendido de un promedio de 71 al año, de 1997 a 2005, a 44 al año entre 2006 y 2013. Y cada vez más compañías se niegan a suministrar drogas para su uso en inyecciones letales, lo que obliga a los estados a improvisar, lo cual puede haber sido un factor en la debacle de Oklahoma.

Si se mira el asunto desde una perspectiva más amplia, mientras que Estados Unidos se enorgullece de su excepcionalismo, “un respeto decente por las opiniones de la humanidad” es un principio consagrado en la Declaración de Independencia. Mientras Estados Unidos mantenga la pena de muerte, su respeto por la opinión pública mundial estará muy en duda.

Probablemente sea inútil esperar a que los políticos norteamericanos, la vasta mayoría de los cuales se aterrorizan de que se les considere “flojos” acerca de la pena de muerte, encabecen el camino hacia la abolición. A no ser que el apoyo público descienda aún más. Pero hay otros sectores de la sociedad norteamericana que pudieran hacer más para cambiar el clima de opinión.

En Europa, países como Francia e Inglaterra aún mantenían la pena de muerte hasta la década de 1950. En 1957, dos importantes intelectuales comenzaron una campaña contra la pena capital en Europa. Albert Camus (Reflexiones acerca de la guillotina) y Arthur Koestler (“Reflexiones acerca del árbol para ahorcar) publicaron un volumen conjunto que presentaba críticas devastadoras a la pena capital tal como se practicaba, incluyendo su crueldad y su ineficacia como elemento disuasorio.

Aunque los norteamericanos no tienen tan buena opinión de los intelectuales como los europeos, una coalición de escritores, artistas, actores y gente famosa, incluyendo a estrellas del rock pudiera ayudar a acelerar la tendencia contra la pena capital. Para muchos, pudiera parecer una causa difícil de abrazar, dados los horribles crímenes cometidos por personas como Clayton Lockett. Pero en última instancia no se trata de Clayton Lockett, sino de nosotros como pueblo. Cuando matamos a alguien con más crueldad de la que usamos para sacrificar a un cerdo, no estamos honrando a las víctimas, sino rebajándonos nosotros mismos.

(Tomado de Progreso Semanal)