Fiscalía admite demanda contra Áñez por masacres en #Bolivia

La presidente de los familiares de los asesinados en Senkata, Gloria Quisbert, saludó de inmediato el hecho de la admisión de la demanda.

Jeanine Áñez es demandada por las masacres en Senkata y Sacaba suscitadas en el 2019.

El fiscal General de Bolivia, Juan Lanchipa, confirmó este martes la admisión de una demanda contra la expresidenta de facto, Jeanine Áñez, por las masacres suscitadas en Senkata y Sacaba en 2019, en el marco del golpe de Estado perpetrado contra Evo Morales. Sigue leyendo

#Cuba #Venezuela

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Canciller Jorge Arreaza rememora el #GolpeDeEstado de abril de 2002 en #Venezuela, y resalta la valentía cubana durante el asedio a nuestra @embacubaven en medio de aquellos ataques impulsados por la derecha facista.

Tomado de Twitter.

Israel fue parte del Golpe en Bolivia

La periodista y escritora Stella Calloni en un mano a mano con Sebastián Salgado y María Licontti nos adelanta su última publicación «Golpe en Bolivia: Washington ordenó, OEA ejecutó«

Tomado de Aucalatinoamericano.

Capturado sobrino de Clíver Alcalá Cordones junto a siete terroristas en Petaquirito

Funcionarios de seguridad del Estado venezolano capturaron la noche de este domingo al sobrino del desertor Clíver Alcalá Cordones, junto a otros 7 terroristas incluída una femenina, involucrados en la incursión paramilitar que tenía como objetivo ejecutar un golpe de Estado y asesinar al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro.

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Bolivia: Génesis y naturaleza del golpe

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 En 1825, la Asamblea Constituyente que diera origen a la república de Bolivia, estaba constituida casi exclusivamente por el 1% procedente de los restos de la burocracia colonial supuestamente derrotada. Como las otras oligarquías de la región y opuestas al proyecto de la Gran Colombia (frente al expansionismo gringo), vieron en la independencia, no un proceso de liberación, sino la reposición de un orden en el cual podían constituirse en elite perpetua de países reducidos a fincas privadas. En ese sentido, toda nuestra historia de golpes de Estado no es sólo la disputa oligárquica del patrimonio estatal sino la continua reposición de la naturaleza antinacional del Estado señorial; cuyo poder es “aparente” porque no es producido sino adquirido, como parte del consumo suntuoso que le asigna el liderazgo imperial como dependencia crónica.

Ese mismo 1% vio en el golpe actual, como es su costumbre, la única posibilidad de reponer sus prerrogativas recurriendo al amparo de una hegemonía imperial incluso decadente (como su existencia no es producto de ninguna liberación, en cada oportunidad histórica de reconfiguración geopolítica, sólo buscan un nuevo amo a quien obedecer o, como en el presente, sacrificarse comedidamente –y sacrificar a su propio país– por el decadente).

La única forma de permanencia de ese Estado ha sido siempre la subordinación a un orden mundial que sostenga el poder “aparente” que, como ya no procede de su propio contenido nacional, se mantiene como una ilusión estatal que constituye cultura política urbana (el entreguismo es su cara más notoria, por eso fomenta mediáticamente el miedo a nacionalizar). La “apariencia” ya no es sólo formal sino describe el contenido mismo de una capitulación absoluta que hace de los Estados periféricos tributadores netos de soberanía; como renuncian a su poder, eso se transfiere como realización constante del poder imperial.

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Estados Unidos: La narrativa histórica y el imaginario popular

Por la actualidad tentadora de su temática, acabo de regresar a la lectura de La expansión territorial de los Estados Unidos, obra del reconocido historiador Ramiro Guerra.

El país que enfrentó a los británicos en su guerra por la independencia distaba mucho de tener la extensión que hoy le conocemos. Se atrincheraba entre los montes Apalaches y el Atlántico, una franja del este del continente limitada hacia el sur por la Florida, posesión española, y por Luisiana, en manos francesas, con lo cual le estaba vedada la libre navegación comercial por el Golfo de México.

Para asegurar ese dominio, desde el primer momento, los padres fundadores fijaron atención en la Isla de Cuba. Así ocurrió con el presidente Jefferson, con Madison y con todos aquellos que habrían de sucederle. Sigue leyendo

Bolivia en medio de la tempestad

Bolivia en medio de la tempestad

Bolivia quedó en una expectativa absoluta con la retirada de Morales y su vice Álvaro Lineras, luego de declarar que dejaba el cargo para evitar una masacre de sus hermanos indígenas, pues lo que subyace bajo la represión derechista es una política de odio cristalizada en la figura presidencial. La oligarquía sureña nunca aceptó que un aymara presidiera el país ni que su proyecto socioeconómico devolviera la dignidad a un pueblo olvidado históricamente por las clases adineradas que ostentaron el poder antes.

Bajo el mandato del MAS y la orientación presidencial quedó instalada una Asamblea Nacional Constituyente, redactora de una carta magna que, entre los muchas transformaciones que legalizó, está la creación de un Estado pluricultural, la desprivatización de los grandes recursos naturales del país, la eliminación de la desigualdad social, la universalización de la enseñanza y la salud, entre otros importantes acápites.

Procedente de una familia humilde, líder sindical cocalero, el primer jefe de gobierno indígena de Bolivia brindó a su país una estabilidad política y económica que sirvió de ejemplo al mundo. Del segundo país más pobre de América Latina y el Caribe, Morales y su equipo situaron a Bolivia como una de las naciones de mayor crecimiento sostenible.

No es la primera vez que los grandes capitalistas bolivianos intentaron librarse del mandatario y su forma de gobierno, que no solo devolvió a su pueblo más humilde la dignidad personal, sino que situó al país en los primeros planos en la arena internacional, por su ejemplo de transformación de las estructuras económicas y sociales y su integración a los grandes planes de desarrollo local e internacional.

En 2003 también la poderosa oligarquía del sur boliviano intentó derrumbarlo y dividir la nación entre blancos e indígenas. La integración regional existente entonces en Suramérica y la movilización popular en especial en El Alto, a unos 15 kilómetros de En La Paz, la capital, donde viven más de un millón de indígenas, integrados en una red de microliderazgos regionales, impidieron el golpe de Estado.

Más allá de los logros del Estado, que beneficia por igual a todos sus ciudadanos, en Bolivia es permanente el odio a los pueblos autóctonos por parte de la clase media tradicional, como ha escrito García Linera, y Evo simboliza la realidad de un sueño colectivo. De ahí que el odio se haya focalizado en su contra, es decir, en contra de toda una población.

El protagonismo de EE. UU. en los acontecimientos quedó plasmado en la manipulación que hizo una vez más de la OEA, el detonante de los posteriores acontecimientos. Esa organización fue invitada casi ingenuamente por el gobierno masista —dado su historial— a observar las elecciones generales y ante las protestas opositoras de un supuesto fraude. Le permitió auditar las boletas y dieron a la publicidad supuestas incorrecciones en los votos, lo cual no corresponde a instituciones extranjeras.

El falso resultado divulgado por la OEA atizó los saqueos, incendios, atentados a los dirigentes del MAS, amenazas. La Policía se acuarteló en desobediencia y el jefe del ejército le pidió a Evo la renuncia.

Aunque el presidente y su vice partieron a México, la sublevación indígena que siguió a su partida dejó un saldo de 30 muertos, centenares de heridos y detenidos, la instauración de un gobierno de facto y la convocatoria a nuevas elecciones generales el próximo año sin la presencia de Morales.

Para algunos analistas, como el boliviano Katu Arkonada, detrás de los falsos movimientos de la OEA se esconden los verdaderos responsables del golpe de Estado que se venía fraguando desde hace varios meses. El propósito siempre fue sacar a Evo del escenario y derrocar el programa socioeconómico del MAS.

Para este autor, y otros como el brasileño José de Alencar, la senadora y autoproclamada presidenta Jeanine Añez carece de experiencia como para desplegar un plan tan habilidoso que en menos de 72 horas ordenó las masacres en Sacaba y Senkata, llamó a nuevos comicios en el 2020 y sacó del juego a Morales y su vice para futuras candidaturas.

El MAS, que se recuperó unas 48 horas después de la salida del mandatario del país, tomó la Asamblea Nacional, donde posee mayoría, e instaló una sesión de emergencia. Los parlamentarios junto a las organizaciones indígenas exigen en sus demandas que sean desenmascarados los culpables del golpe, pues Añez es solo un títere, por demás desechable, que cumple órdenes.

El jefe del atentado a la democracia boliviana tampoco puede ser Carlos Mesa, el candidato perdedor frente a Morales, pues carece de liderazgo político. Tampoco Luis Fernando Camacho, líder de los cívicos de Santa Cruz y futuro candidato presidencial, que se robó los focos, pero conoce que existen otras figuras a la sombra que son los jefes verdaderos.

El Comandante General de la Policía de Bolivia, Vladimir Yuri Calderón y Kaliman, quienes propiciaron la salida de Morales, no pueden adjudicarse la responsabilidad de la caída de Morales, pues solo cumplían órdenes. Yuri Calderón fue agregado militar en la embajada de Bolivia en Washington hasta 2018, y Kaliman ocupó ese mismo cargo entre 2012 y 2016.

Todas las coordenadas conducen a un mismo lugar: EE. UU. y el régimen ultraderechista de Donald Trump, quien advirtió en un discurso público que acabaría con el socialismo en América Latina.

Los análisis conducen a Jorge “Tuto” Quiroga como el principal articulador del golpe de Estado. Exvicepresidente del dictador Hugo Bánzer, y presidente entre 2001 y 2003. Este experimentado político está vinculado a diferentes agencias del Departamento de Estado norteamericano. Fue el responsable de la misión de observación de la OEA que avaló el fraude cometido en Honduras por Juan Orlando Hernández.

Quiroga tras bambalinas ordenó la autoproclamación de Añez, quien se juramentó con una biblia en la mano, en simbolismo de que los dioses indígenas habían salido del Palacio Quemado, donde de nuevo quedó instaurado el catolicismo. La Iglesia Católica respaldó públicamente el golpe contra Evo y justificó la represión contra los indígenas.

Al parecer, la principal misión del exmandatario es lograr el retorno de la Administración para el Control de Drogas​ (DEA, por sus siglas en inglés) y de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) a Bolivia, de donde fueron expulsados por Morales por sus labores conspirativas.

Movimientos silenciosos realizados con la complicidad de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, del expostulado Mesa, y de Waldo Albarracín (rector de la Universidad Mayor de San Andrés), acusan a Evo de ser el responsable de los asesinatos y la violencia.

 

El año que se aproxima será muy duro para Bolivia, pues el MAS intentará situar un nuevo candidato en la presidencia, mientras continúa la persecución contra sus militantes y dirigentes populares. Aún esa organización es mayoritaria en la Asamblea Legislativa Plurinacional, pero la presidenta de facto veta los decretos aprobados por mayoría, como el que exige la depuración de responsabilidades en los asesinatos de los indígenas.

Evo prometió regresar a su tierra el próximo año. Por el momento, el MAS lo designó jefe de campaña de quien sea su representante en los próximos comicios, pero aunque quizás él sea el único que pueda pacificar el país, hay demasiados intereses como para permitirle un retorno a los medios políticos.

Añez tratará, apoyada por los antes opositores, de normalizar la institucionalidad mediante la conformación de los nuevos poderes políticos, para anular de manera definitiva al expresidente, desmontar al MAS y las organizaciones sociales y movimientos populares e indígenas.

El 10 de noviembre de 2019 es para Bolivia el día mas aciago de un año que prometía la continuidad de un proyecto político sin precedentes, en la que fuera la segunda nación más pobre del subcontinente 14 años atrás, cuando Morales, un indígena humilde, vistió de largo a su país ante los ojos del mundo.

Tomado de Auca en Cayo Hueso.

DENUNCIAN MASACRES Y VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS EN BOLIVIA

El informe preliminar de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), órgano de la OEA, confirma masacres, violaciones a los derechos humanos, amenazas a medios de comunicación y periodistas, así como la posibilidad de ejecuciones sumarias durante el último mes.

El informe ha provocado una notoria incomodidad en el gobierno de Janine Áñez, que se hizo con el poder el pasado 12 de noviembre, consumando el golpe de Estado.

Igualmente, señala un saldo de 36 muertos y 800 heridos, definiendo como masacres los hechos violentos perpetrados en Senkata y Cochabamba, por lo que recomienda que una comisión de expertos continúe el trabajo preliminar.

Tomado de telesur.

Más de 68 000 cuentas falsas en Twitter apoyan Golpe en Bolivia

Es la mayor operación de intoxicación en redes que se conoce y no pudo ser realizada sin la autorización del gobierno de EEUU.

Más de 68 000 cuentas falsas recién creadas operaron en Twiter en la última semana para acompañar el golpe de Estado en Bolivia, de acuerdo con una investigación realizada por Julián Macías Tovar, responsable de redes sociales de Unidas Podemos, en España.

Cuando está en pleno desarrollo la violación masiva de la libertad de expresión, tras la censura a los medios bolivianos y la persecución de comunicadores nacionales y extranjeros, el estudio aporta evidencias contundentes sobre el despliegue de tácticas militares a gran escala para inundar de propaganda las redes digitales, que obedecen a una operación estratégica previa al golpe de Estado y que se encuentra en acción.

Aunque el uso de robots para amplificar mensajes viola las políticas de Twitter y ya otros investigadores han denunciado estas operaciones, como Luciano Galup, en el diario argentino Página 12, los sistemas antiSpam de la plataforma aún no se han dado por enterados.

Se trata de un volumen descomunal de cuentas emergentes, con puntos de origen similares, que no tienen un comportamiento orgánico. Las cuentas orgánicas en Twitter refieren a personas reales que se expresan de manera natural en la red, mientras estas cuentas falsas son generadas desde laboratorios y de manera programada con sistemas de inteligencia artificial. Sigue leyendo

Los nueve responsables del golpe en Bolivia

 

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El golpe de Estado contra la democracia, con el objetivo de deponer a Evo Morales como presidente, contó con muchos partícipes. Protagonistas, colaboradores, cómplices. Algunos desde el incio, otros como resultado de los acontecimientos, todos con nombre y apellido. La mirada del director del CELAG.

Un golpe de Estado jamás está constituido por un hecho aislado. No existe un momento puntual que pueda ser definido como el generador definitivo de una ruptura democrática. Cualquier golpe es un proceso acumulativo en el que el “marco” es fundamental para crear las condiciones necesarias y suficientes que garanticen su efectividad. La erosión de legitimidad del objetivo a derrocar se hace por múltiples vías que abonan un campo en el que luego las acciones destituyentes procuran ser presentadas como democráticas.

Por el carácter multidimensional del proceso golpista, nunca podríamos afirmar que existe un único responsable. Siempre hay muchos actores que participan en esta tarea, desde quién acaba asumiendo la Presidencia pos golpe hasta aquel que inicia una campaña de desgaste con una fake news.

En Bolivia, el golpe de Estado contra la democracia, con el objetivo de deponer a Evo Morales como presidente, también contó con muchos participes, cada cual en su justa condición; unos como colaboradores y otros como cómplices; los hubo más pasivos o más activos; algunos planificaron desde el inicio y otros se fueron sumando a medida que se fueron desarrollando los acontecimientos.

He aquí un recuento breve, pero preciso, de quiénes fueron todos los corresponsables del golpe de Estado en Bolivia, con nombres y apellidos:

1. El fascismo de los comités cívicos

Especialmente el de Santa Cruz. Este movimiento político, tan violento como racista, no es nuevo, sino que viene desde el principio de la gestión de Evo Morales, porque jamás aceptaron que un representante indígena y campesino fuera quien tuviera el mandato popular para gobernar el país. Lo intentaron muchas veces, con muchos representantes diferentes y, esta vez, el turno fue de Luis Fernando Camacho, quien no se presentó a elecciones, quien no tiene ningún voto, pero decidió que la violencia y el terror eran las armas para alcanzar el objetivo: derrocar a Evo y acabar con el Estado de Derecho y orden constitucional del país.

2. La oposición partidaria que sí se presentó a las elecciones

Fundamentalmente, Carlos Mesa, principal contrincante de Evo Morales, derrotado en las últimas elecciones, fue clave en todo este proceso golpista, desconociendo resultados por anticipado y declarando fraude mucho antes que se produjeran las elecciones. El mismo día de los comicios salió a anunciar que había segunda vuelta sin que se culminara el recuento de votos. Luego de las elecciones, mantuvo constantemente una postura silenciosa, cómplice, ante la violencia desatada por los comités cívicos, reacomodándose al nuevo eje político golpista sin exigir que se frenara.

3. La actual Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA)

Siempre presente cada vez que existe un proceso de desestabilización antidemocrático. Esta vez lo hizo de forma directa, participando en el proceso electoral. Primero, fue con el informe preliminar de la misión electoral, que sin base alguna, anunció que era “recomendable una segunda vuelta”. Segundo, con un informe preliminar de la auditoría lleno de debilidades, sesgado y parcial, sin rigor, y centrado en su mayoría en criticar al sistema provisorio de transmisión de datos (no vinculante). Y es que a la hora de analizar las actas oficiales, las reales, únicamente logró demostrar irregularidades en 78 actas de un total de 34.555, lo que supone el 0,22%. De hecho, la muestra seleccionada, en sus propias palabras escritas en el informe, no obedece a criterios estadísticos sino que eligieron los casos allá donde el partido oficialista había obtenido muchos votos. El informe está plagado de adjetivos y adverbios con tono valorativo y discrecional (“comportamiento inusual”, “presumiblemente”) demostrando su incompetencia en cuanto a rigor e imparcialidad.

4. El Gobierno de los Estados Unidos

Otro infaltable: como siempre, tras cada golpe, reaparece precipitadamente reconociendo al nuevo presidente autoproclamado. Aunque esta vez, desde inicios de este año, diferentes autoridades del Departamento de Estado -por ejemplo, Kimberly Breier- ya habían declarado que el proceso electoral boliviano estaba repleto de irregularidades, usando incluso el término de “potencial fraude”; además, plantearon más de una vez que se debía de estudiar el desconocimiento de los resultados que de la cita electoral se desprendieran.

5. La policía

Es la segunda vez que lo hace. En el año 2008 se amotinó y desconoció al presidente Evo, provocando inseguridad ciudadana y desestabilización política y social. No prosperó en ese entonces, pero ahora lo repitió en un momento de gran caos y estado de terror provocado por el movimiento fascista en las calles. Fue un actor clave en la última fase del golpe de Estado.

6. Las Fuerzas Armadas

Seguramente este es el actor más difícil de descifrar en este golpe. Actuó en forma muy particular: hasta el último momento no se pronunció ante la grave situación. En primer lugar, cuando todo comenzaba a estar al límite, emitieron un comunicado escueto pero con un párrafo último muy ambiguo. Después, en uno de los momentos de mayor tensión, se mantuvieron en silencio hasta que, al final, salieron a pedir la renuncia del presidente Evo. Es muy probable que al interior hubiera división, y todavía la haya. Las Fuerzas Armadas tuvieron varias horas de desconcierto, sin querer aprovecharse del vacío institucional de poder existente, y en ningún momento asumieron el control de las riendas del país. Sin embargo, esto no les exime de responsabilidad porque se fueron acoplando al tsunami golpista. A partir de ahora veremos qué ocurre porque la partida aún no está cerrada en cuanto a su papel en los próximos días y semanas. Hasta el momento, la autoproclamada presidenta ha cambiado al comandante de las Fuerzas Armadas, lo cual quiere decir que no se fía del anterior ni de la ascendencia de éste sobre otros mandos intermedios.

7. Ciertos medios de comunicación

 

Jamás pueden faltar en cada golpe. Son claves para construir el marco de referencia antes, durante y después. Uno de los principales responsables en esta tarea en Bolivia es Página Siete. Un ejemplo es suficiente para demostrar cuál fue su forma de generar el máximo nivel de zozobra: desde la noche de las elecciones hasta 48 horas después, sostuvo en su portal como entrada principal el resultado de una encuestadora privada, Viaciencia, que daba sólo 4 puntos a favor de Evo para instalar la idea del fraude a pesar que ya había sido publicado oficialmente el cómputo preliminar y definitivo. Este medio siempre fue el máximo exponente del marco del fraude, antes y después, defendiendo el desconocimiento de los resultados desde el inicio y saliendo rápidamente a avalar la transición no democrática. Además, hay otros actores involucrados. No podemos obviar el rol del “periodista” Carlos Valverde, quién en la previa del referéndum del 2016, fue responsable de la campaña sucia en base al “caso Zapata”, orientada a erosionar la imagen de Evo Morales.

8. Los actores económicos

Los grandes empresarios del país se enriquecieron mucho en el ciclo largo de bonanza económica. Es por ello que esta vez no está tan claro que este golpe de Estado tenga su raíz en su posición en contra del modelo económico boliviano. El eje explicativo central de este golpe definitivamente reside en el racismo que posee una clase boliviana que no acepta a lo indígena, esencia de un Estado Plurinacional. Sin embargo, los grandes grupos económicos del país tampoco están ajenos a esta cuota de desprecio por todo lo que tenga que ver con lo indígena. Es por ello que, seguramente, buena parte de los grandes empresarios del país hayan estado dubitativos entre aceptar la dirección indígena que le garantiza un proyecto económico estable y altamente rentable para ellos, o participar en este golpe a favor de dirigentes que sólo saben ser violentos en las calles.

9. Los oportunistas de siempre

No falta el títere de turno que siempre quiere la foto como presidente, aunque sea en condición de autoproclamado. Esta vez este papel, a lo Guaidó, lo desempeña la opositora Jeanine Áñez, que obtuvo algo menos de 50.000 votos para alcanzar su banca de senadora. De todas formas, lo que es seguro es que ella, a pesar que se auto promulgue y algunos otros lo repitan, jamás será la Presidenta del país.

Tomado de Auca en Cayo Hueso.

 

 

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