#ALBATCP: primer frente de integración, afirma Declaración de XVII Cumbre #AlbaUnida

El ALBA-TCP, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, se reafirmó este 14 de diciembre, en La Habana como primer frente de integración basado en principios de solidaridad, justicia, cooperación y complementariedad.

Así lo consigna una extensa Declaración aprobada por la XVII Cumbre del ALBA-TCP que concluyó este sábado y condena el golpe de Estado contra el presidente Evo Morales en Bolivia, así como otros empeños comandados por la administración de Donald Trump para derrocar gobiernos en la región. También rechaza la aplicación por parte de Washington de medidas unilaterales como las que se ejercen contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y otras naciones. Sigue leyendo

Fidel: Perfil de la justicia

Probablemente la voz de Enrico Caruso aún se escuchaba en el fonógrafo de la casa, aquel aparato de trompeta con estampa de caracol que a él le parecía el comienzo de todos los infinitos y de un rumor que no se apagaría nunca en su espíritu hasta convertirse en tempestad o sinfonía en el alma: ansia de justicia; maravillosa, temeraria e inextinguible pasión que se avivaría primero en el niño y luego en el hombre Fidel Alejandro Castro Ruz, una emoción no sólo para sí, sino esencialmente, para los demás, como una vocación de vida indeclinable.

Horas que hicieron historia, primer discurso del Fidel en la ONU

Una vez en su despacho de luces doradas en el atardecer y soladuras de barro en el piso, donde sus zancadas resonaban dulcemente de uno a otro lado de la habitación, me dijo: “Las ideas se desarrollan, Katiuska, las ideas se desarrollan”, afirmación que me llevaría a pensar que también los sentimientos palpitan, se desenvuelven, afloran. En el Comandante Fidel, la rebeldía ante lo injusto fue creciendo siempre, así como la búsqueda incesante de la justicia para todos en cualquier rincón de Cuba, Nuestra América o la humanidad.

Contaba pocos años de edad cuando comenzó a rebelarse, fueron verdaderas escaramuzas que logró vencer en el ámbito de lo cotidiano, cuando decidió no cumplir las órdenes en la casa de Santiago de Cuba, adonde lo enviaron por iniciativa de una maestra áspera, que utilizó malsanamente el deseo de Ángel y Lina —los padres de Fidel— de que sus hijos aprendieran y continuaran estudios superiores, imposibles en la pequeña escuela rural del poblado de Birán, una localidad al noroeste de la antigua provincia de Oriente, donde Fidel había nacido en el verano de 1926, entonces, lugar casi desconocido de la geografía nacional que ni siquiera aparecía en los mapas.

En Santiago, Fidel vivió un rigor de apetitos intensos e incomprensiones que le hicieron sufrir y decidirse a la insubordinación, aunque todo se interpretara como pueril esfuerzo de un niño. De ese tiempo, nunca olvidaría la triste fila de los braceros haitianos deportados: junto a la Alameda, el barco de chimeneas inmensas que los llevaría de regreso a mayores infortunios. Años después movería cielo y tierra para ayudar al país que protagonizó la primera gran revolución libertaria en el Caribe y Latinoamérica. En el año 2010, Haití, sacudida de dolor, arrastraba el peso de la venganza occidental que propició su ruina y de la ferocidad de una naturaleza que colapsa e intensifica huracanes, terremotos y crecidas del mar.

Pero en su niñez aún Fidel no vislumbraba tales desgracias. En el Colegio de La Salle, asumió igual actitud desafiante ante el atropello de un Hermano y el veredicto injusto del Director dado al viejo Ángel, que decidió no enviar a sus hijos nuevamente al colegio. Ante tal determinación, Fidel habló resueltamente con su mamá a quien convenció de que todo se trataba de una gran injusticia. Aquella vez amenazó con incendiar la casa si no lo enviaban a estudiar, aunque a lo largo de toda su vida siempre aseguró que nunca habría llegado a hacer nada en ese sentido. Tuvo el apoyo de Lina que intercedió con el viejo y, en el propio enero de 1938, don Ángel viajó a la ciudad capital de la provincia para inscribirlo en el Colegio Dolores de la Compañía de Jesús.

Eran los tiempos en que regresaba a Birán de vacaciones y percibía las diferencias entre él y sus amigos, hijos de empleados y campesinos, pero aún no se las explicaba, era todo como algo establecido, orden natural e incomprensible que despertaba en él solidaridades, gestos generosos y compartidores con los que, a sus ojos, tenían falta de ropas y alimentos. Inquieto, ya había preguntado por qué entre los alumnos de las escuelas no existían estudiantes negros. La respuesta no le convenció. Dijeron que para que no se sintieran incómodos al ser diferentes o encontrarse en minoría. Miraba a su alrededor y comenzaba a observar con perspicacia, se hacía numerosas preguntas. Con persistencia, recordaba que sus amigos de la infancia no habían podido estudiar.

Cuando ingresó al Colegio de Belén, en La Habana, recibió agravios por ser muchacho de campo, pero a la vuelta de los años —debido a sus buenos desempeños académicos y deportivos— resultó aclamado al graduarse de aquella institución donde cursaban estudios los hijos de las familias más acaudaladas del país. Allí estrechó amistad con el secretario docente y los empleados de la cocina; Gildo Fleitas, los hermanos Gómez. Ellos le acompañarán años después en el asalto al cielo que sería el ataque al Moncada, sublime acto de búsqueda de la justicia.

Inquietudes y adhesiones entonces fueron preludio de una catarata de luchas en la Universidad de La Habana donde se hizo de cuerpo entero, un revolucionario. Las lecturas sobre la Revolución Francesa avivaron en él los ímpetus combativos, pero consiguió verlo todo nítidamente al leer el Manifiesto Comunista, encontró al fin la brújula de sus días, la explicación nítida y certera que buscaba a cuanto acontecía en la sociedad. Como un Quijote, en la Universidad siempre se encontraba bajo los palos y los tiros. Casi en los albores sintió el estremecimiento por Hiroshima y Nagasaki.

No existió causa justa que no lo tuviera entre sus más vehementes defensores: el antirracismo, el adecentamiento de la vida universitaria y del país, la independencia de Puerto Rico, la solidaridad con el pueblo dominicano que sufría los desmanes de Trujillo, los pronunciamientos contra el dictador Somoza en Nicaragua, las luchas por la soberanía del canal de Panamá, el derecho argentino a Las Malvinas, la solidaridad antifascista, el estallido popular bogotano, las luchas sociales cubanas contra la carestía de la vida, el antimperialismo manifiesto, la idea de luchar porque Cuba fuera un país soberano y justo.

Cuando se graduó como abogado se puso al servicio de los pobres, de los atropellados, de los que nada tenían para pagarle el desempeño de sus oficios. Renunció por ética y delicadeza a pleitos donde podría haberse enriquecido. Defendió a los habitantes de varios barrios de la capital, como La Pelusa, para que no fueran desahuciados sin indemnización; a trabajadores del Sindicato de Cargadores del Mercado Único de la Habana, a grupos de estudiantes acusados de desorden público, a campesinos de la zona de Santa Cruz del Norte. Fidel también solidarizó con los carpinteros que les debían dineros a las madereras.

Integró las filas del Partido de los Ortodoxos, avalancha popular que sería fuente nutricia valiosa para sus luchas. Comenzó a soñar una Revolución, con dictar desde el Congreso leyes revolucionarias que cambiaran el rostro desigual e injusto de la Isla, razón por la cual se postuló a Representante. En 1951, orientó Fidel a su bufete seguir Expediente en la Dirección Central de Servicios Públicos contra la poderosa Telephone Company por el cobro en exceso a los usuarios. Las autoridades dilataron el proceso hasta 1954, cuando Fidel no pudo asistir por encontrarse en la Prisión de Isla de Pinos; por orientación de él, en su lugar, compareció el Dr. Pelayo Cuervo Navarro, quien fuera asesinado a quemarropa en 1957.

Fidel mostró gran valentía al representar a Justa Rodríguez, madre del joven ebanista Carlos Rodríguez, golpeado con brutalidad mortal por la represión policial en una manifestación en repudio al aumento del pasaje. Fidel pedía 30 años de cárcel para los responsables del crimen: Rafael Casals y Rafael Salas Cañizares, Jefe de la Sección Motorizada y Segundo Jefe de esa misma Sección, respectivamente. El juez ordenó la detención de ambos oficiales y Fidel, ante la probable evasión del ejecutivo de dicha orden del poder judicial y la pregunta de si creía posible que ambos escaparan de la justicia, declaró:

“Tendría que caerse el mundo, sería algo así como dar los primeros pasos para caer en un plano abierto de dictadura militar”.

Esto ocurre en septiembre de 1951, unos meses después tiene lugar el golpe de Estado de Batista, y, a la mañana siguiente del 10 de marzo de 1952, Rafael Salas Cañizares resultó designado Jefe de la Policía en La Habana. Fidel tiene que pasar de inmediato a la clandestinidad, pero aún en esas circunstancias, escribe su denuncia titulada: Revolución no, zarpazo y pone querella ante el Tribunal Constitucional contra los que han sustituido la Carta Magna por las bayonetas y el lugar de los magistrados por los militares.

Con el golpe comenzó otra etapa más conocida de Fidel en su ruta de lucha histórica contra la injusticia. Poco antes de asaltar el Moncada visitó la casa de sus padres en Birán, de vuelta a la raíz en una despedida. Cuando ya estaba en el presidio, escribió como quien desahogara un sentimiento triste con el ansia de aliviar, soñar y hacer algo para que una vez se desvanecieran todas las injusticias. Apuntó sobre aquel día:

Todo ha seguido igual desde hace más de veinte años. Mi escuelita un poco más vieja, mis pasos un poco más pesados, las caras de los niños quizás un poco más asombradas y ¡nada más!

Es probable que haya venido ocurriendo así desde que nació la República y continúe invariablemente igual sin que nadie ponga seriamente sus manos sobre tal estado de cosas. De ese modo, nos hacemos la ilusión de que poseemos una noción de justicia. Todo lo que se hiciera relativo a la técnica y organización de la enseñanza no valdría de nada si no se altera de manera profunda el “status quo” económico de la nación, es decir, de la masa del pueblo, que es donde está la única raíz de la tragedia. Más que ninguna teoría me ha convencido de esto, a través de los años, la palpitante realidad vivida. Aun cuando hubiese un genio enseñando en cada escuela, con material de sobra y lugar adecuado, y a los niños se les diese la comida y la ropa en la escuela, más tarde o más temprano, en una etapa u otra de su desarrollo mental, el hijo del campesino humilde se frustraría hundiéndose en las limitaciones económicas de la familia. Más todavía, admito que el joven llegue con la ayuda del Estado a obtener una verdadera capacitación técnica, pues también se hundiría con su título como en una barca de papel en las míseras estrecheces de nuestro actual “status quo” económico social.

Esto se traduciría en la pertinaz lucha de toda su existencia por una vida decorosa para los cubanos, con trabajo, asistencia gratuita de salud, cultura, paz, derechos plenos y en especial, educación.

Por la educación vivió y luchó Fidel. Movió sus energías por transformar el archipiélago mayor de las Antillas que es nuestra Patria, también Latinoamérica y el Mundo, porque no era posible la educación para todos, sin justicia para todos. La Revolución cubana se hizo para la justicia y ese es el estandarte que defiende hoy con belleza firme y audacia valiente por la plenitud feliz de los seres que habitan el planeta. La Revolución se hizo para la justicia y la educación que es lo mismo que decir para la vida. Con la educación —escribí hace algún tiempo—  la Revolución es verdadera, ella enraíza la idea de la Patria volcada a sus cercanías entrañables: caribeña y latinoamericana, y a su vocación humanista y planetaria. Con José Martí pensamos que Patria es humanidad.

En el plano social, Fidel sostuvo siempre que es necesaria la justicia para que no haya venganza. Fue la fórmula infalible para que el pueblo confiara a las autoridades el castigo a los criminales; compromiso cumplido a través de la justicia revolucionaria. Sostenía que la Revolución victoriosa debía aplicar la justicia de forma enérgica pero también magnánima. A comienzos de la Revolución, el 23 de enero, en su discurso en la Plaza Aérea El Silencio, mientras se encontraba en Caracas, Venezuela, reflexionaba:

Nunca un ejército en el mundo, nunca una revolución en el mundo se llevó a cabo tan ejemplarmente, tan caballerosamente, como se llevó a cabo la Revolución Cubana. Enseñamos a nuestros hombres que torturar a un prisionero era una cobardía, que únicamente los esbirros torturaban. Enseñamos a nuestros compañeros que asesinar prisioneros, asesinar a un combatiente cuando se ha rendido y cuando se le ha ofrecido la vida si se rinde era una cobardía, y no fue asesinado jamás un prisionero.

[…] Nosotros le dijimos al pueblo cubano: no arrastren a nadie y no teman absolutamente nada, los crímenes no quedarán impunes; habrá justicia para que no haya venganza, y el pueblo confió en nosotros. Le dijimos que habría justicia y confió en nosotros: no arrastró a nadie, no golpeó siquiera a ninguno de los esbirros que cayeron en sus manos, los entregaron a las autoridades revolucionarias. Tenía fe en que íbamos a hacer justicia, y era indispensable que hubiera justicia, porque sin justicia no puede haber democracia, sin justicia no puede haber paz, sin justicia no puede haber libertad.

El más terrible daño que se les ha hecho a nuestros pueblos es la impunidad del crimen, es la ausencia de justicia, porque en nuestros pueblos no ha habido justicia nunca.

Sería infinito el recuento de tantas adhesiones nobles y temerarias en Fidel a favor de los pueblos, con una humanidad que aún crece como árbol frondoso para el mañana: hasta la sangre por el heroico pueblo de Vietnam, a favor de la causa palestina y del frente saharaui, contra las dictaduras en el Cono Sur de nuestro Continente, contra la deuda externa impagable, contra la recolonización de Nuestra América pretendida por el ALCA, por los pueblos de África, contra invasiones y armas nucleares, contra el despojo y la humillación de los pueblos; la  lucha contra el apartheid es quizás la más humana y arriesgada de todas ellas, pero hay tantas que no acabaría nunca esta sesión para mencionarlas en su totalidad.

Las causas de los pueblos caben en las ansias de Fidel y la Revolución cubana desde siempre y al futuro. Cuba lo demuestra en la maravilla de ser ejemplo y vórtice de Revoluciones.

Palabras en el III Simposio Internacional Revolución Cubana: génesis y desarrollo histórico. Palacio de Convenciones, 31 de Octubre 2019.

Tomado de Prensa Bolivariana.

Recogerán firmas en #Cuba para liberación de #Lula

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Con la convicción de ser “siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”, y fiel a su vocación internacionalista y solidaria, el pueblo cubano desarrollará hasta el día 28 de octubre un proceso de recogida de firmas en centros de trabajo y estudio de todo el país, en reclamo de la libertad del expresidente brasileño y líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien se mantiene encarcelado por causas judiciales politizadas y el próximo 27 de octubre cumplirá 74 años de edad, en esa condición.

En esta jornada de solidaridad se celebrarán actos en los centros laborales y estudiantiles, donde se demandará la libertad inmediata del exmandatario sudamericano y se condenará la estrategia del imperialismo, con la complicidad de la derecha regional, para desacreditar a los líderes progresistas. También se rechazarán las medidas del presidente Jair Bolsonaro contra el pueblo de Brasil y sus declaraciones contra Cuba y contra nuestra colaboración médica.

Se firmará una planilla colectiva, la cual incluirá nombres y apellidos, número de carné de identidad y rúbrica de cada uno de los firmantes, con el objetivo de repudiar esta injusticia y sumarnos a la campaña internacional por «La anulación de los juicios en contra de Lula».

Una vez culminado el proceso de recogida de firmas, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos las entregará a la delegación brasileña que asistirá al Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo, convocado del 1ro. al 3 de noviembre próximo en La Habana.

Como expresó el 1ro. de enero de 2019 el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, los círculos del poder en Washington, luego de casi una década de poner en práctica los métodos de guerra no convencional para impedir la continuidad o frenar el regreso de gobiernos progresistas en la región: «Promovieron procesos judiciales amañados y motivados políticamente, así como campañas de manipulación y descrédito contra dirigentes y organizaciones de izquierda, haciendo uso del control monopólico sobre los medios de difusión masiva.

“De esta forma lograron encarcelar al compañero Lula da Silva y lo privaron del derecho a ser el candidato presidencial del Partido de los Trabajadores para evitar su segura victoria en las pasadas elecciones. Aprovecho la ocasión para hacer un llamamiento a todas las fuerzas políticas honestas del planeta en reclamo de su liberación”.

Consecuentes con este llamado y frente a las injusticias contra el leal amigo de Cuba, nuestro pueblo dará otra batalla por la verdad, consciente de que solo la solidaridad internacional y la del pueblo brasileño sacarán de la cárcel a Lula da Silva.

(Tomado de Granma)

Cuba convoca al Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo

Por Nuria Barbosa

Para debatir sobre la necesaria articulación entre los movimientos, organizaciones y grupos, cuyos ejes de lucha son el enfrentamiento al imperialismo, el Capítulo Cubano de los Movimientos Sociales convoca al Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo, del 1ro. al 3 de noviembre en el capitalino Palacio de Convenciones. Sigue leyendo

Supremo Tribunal Federal aplazará el juicio del habeas corpus para la libertad de Lula

Según informó este lunes la periodista Mónica Bergamo en el diario Folha de Sao Paulo, el Supremo Tribunal Federal (STF) aplazará el juicio del habeas corpus para la libertad del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, marcado para mañana martes.

La defensa de Lula pide la suspensión del exjuez y ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sérgio Moro, solicitud que ganó fuerza tras las revelaciones del sitio Intercept Brasil, que reveló cómo interfirió en el trabajo de fiscales de la operación Lava Jato para sacar a Lula de la última elección en octubre.

En la columna de Bergamo aparece que la presidenta de la segunda sección
del STF, Carmen Lúcia, colocó el caso, sin embargo, como último punto de la agenda. Antes de él, 11 procesos tendrían que ser apreciados.

Para el magistrado Gilmar Mendes no habrá tiempo de debatir el caso de Moro. Solo el voto de él tiene más de 40 páginas. Mendes decidió, entonces, indicar el aplazamiento de la discusión. El caso deberá volver a pauta solo en el segundo semestre.

Desde hace semanas, The Intercept, del periodista y abogado estadounidense
Glenn Greenwald, divulga diálogos ilegales que corroboran el papel político
ejercido por Moro y el fiscal Deltan Dallagnol, coordinador de la Lava Jato,
durante las investigaciones contra el expresidente, preso desde hace más de
un año por supuesto actos de corrupción.

En 73 páginas la defensa de Lula pide la nulidad del proceso y la inmediata libertad del exmandatario. Denuncia que Moro fue parcial y persiguió a su defendido.

La principal prueba de la actuación política del exjuez sería su aceptación
como ministro del Gobierno de Jair Bolsonaro.

A lo anterior se suman las revelaciones publicadas por The Intercept, basadas en audios, email y conversaciones comprometedoras de Moro con fiscales de la Lava Jato.

(Con información de Prensa Latina)

Si acusan a Assange periodistas correrían la misma suerte

viembre 2013 Haga un comentario

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Entre los periódicos que podrían afrontar las acusaciones están The New York Times, The Washington Post y The Guardian.

Las autoridades estadounidenses no podrán acusar formalmente al fundador de Wikileaks Julian Assange sin abrir cargos contra los periodistas y medios que publicaron los documentos clasificados que filtró, informó el diario The Washington Post.

“El problema que afronta el Ministerio de Justicia de EE.UU. al investigar el caso de Assange consiste en que es imposible presentar cargos contra él sin hacer lo mismo en contra de los periodistas”, declaró el exportavoz del ente, Matthew Miller.

Previamente, los medios afirmaron que la Fiscalía Federal de EE.UU. no formuló cargos contra Assange pero no excluyó hacerlo en un futuro. Corren rumores de que contra el fundador de Wikileaks se levantó un acto acusatorio secreto después de una investigación cerrada al público que duró tres años.

Según The Washington Post por el momento las autoridades no han decidido si presentarán cargos contra Assange aunque la investigación continúa.

Entre los periódicos que podrían afrontar las acusaciones están The New York Times, The Washington Post y The Guardian.

(Con información de Ria Novosti)

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