Raúl recibe a Díaz-Canel en su regreso a Cuba

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Partido Comunista de Cuba, y el segundo secretario, José Ramón Machado Ventura, recibieron en el aeropuerto José Martí de La Habana al presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, luego de completar una intensa agenda de trabajo en Nueva York.

Díaz-Canel participó en la 73 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sostuvo encuentros bilaterales con líderes políticos de varias nacionalidades, compartió con personalidades de la cultura, visitó lugares históricos e intercambió con la migración cubana, entre otras actividades.
•Todos los detalles de la visita: Miguel Díaz-Canel en Nueva York

Fidel volvió a la Asamblea General

Diseño: Edilberto Carmona/ Cubadebate.

Hace 58 años, cuando Fidel inscribió en la historia de Naciones Unidas su famosa frase: “Cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra”, no habían cumplido el primer año de vida ni el actual Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ni el líder boliviano Evo Morales. El primero estaba cumpliendo cinco meses en un hogar de sencillos trabajadores de la central ciudad de Santa Clara y Evo daba sus primeros pasos en el seno de una familia aymara en una pequeña aldea rural del frio altiplano.

Casi seis décadas después, los dos líderes latinoamericanos, salidos de las humildes entrañas de sus respectivos pueblos, trajeron de vuelta el espíritu de aquel treintañero rebelde que cambió la historia americana y se saltó los rígidos protocolos del tiempo de los discursos para decir verdades que debieran inscribirse con letras doradas en el mármol verde de la vetusta sala donde fueron
pronunciadas en 1960.

Casi simultáneamente, con pocos minutos de diferencia, sobre el mediodía de este 26 de septiembre, Evo y Díaz-Canel respondían a Donald Trump su ofensivo discurso de la víspera y la maniobra del gobierno estadounidense para aprovechar su período en la presidencia del Consejo de Seguridad, elevando el tono de las amenazas y sanciones contra Irán, Rusia y Siria.

A quienes cubrimos por vez primera vez un evento de esta naturaleza y envergadura, nos parecía un sinsentido que sesionaran al unísono la Asamblea y el Consejo. Y seguramente no éramos los únicos en pensar así, porque la mayoría de los oradores de la primera comenzaban sus discursos saludando a un Guterres (Secretario General), ausente de la gran sala por el reclamo del todavía más poderoso Consejo de Seguridad.

Y fue allí, en el órgano de decisiones de carácter vinculante (obligatorio) y a sólo dos personas de distancia de Trump, donde el presidente indio le cantó las verdades a los “matones con licencia” que ahora presiden el Consejo de Seguridad:

“A EE.UU. no le interesa la democracia, si así fuera, no habría financiado golpes de Estado y apoyado a dictadores”, dijo Evo con admirable energía, mirando a Trump y recordando las fechorías del imperio contra Irán entre 1953 y 1979 y las actuales “amenazas de intervenciones militares a gobiernos democráticamente electos, como lo hace contra Venezuela”.

En breves minutos, el líder boliviano desnudó la hipocresía de Estados Unidos, cuya administración “desprecia el multilateralismo” y usa y abusa de los mecanismos de Naciones Unidas para hacer valer la sinrazón del más fuerte, con el entusiasta apoyo de Gran Bretaña y Francia y el complaciente acompañamiento de las naciones que esperan pago o temen el castigo de los poderosos.

Al terminar Evo, el odio se podía ver en la mirada amenazante de Pompeo y en el desconcierto de Nikki Haley, su representante en ONU. Trump, por su parte, tuvo que escuchar algunas verdades más de representantes de naciones más respetuosas de Naciones Unidas, como Guinea Ecuatorial, cuyo presidente Obiang Nguema se declaró muy preocupado por la “puesta en escena, llena de falsedades, engaños, hipocresía e insolidaridad” de aquel debate orquestado dos días después de la Cumbre en homenaje a Mandela, donde todos se declararon a favor de rechazar todo tipo de confrontación y rencores.

Miguel Díaz-Canel en la Asamblea General de la ONU. Foto: ONU.

Mientras esa batalla alcanzaba su clímax en el Consejo de Seguridad,en el podio de la Asamblea General ya estaba el Presidente cubano,dispuesto a probar que el cambio generacional en la Revolución no es ruptura, es continuidad.

En respuesta directa a las groseras imputaciones de Trump el día anterior contra el sistema político cubano, Díaz Canel recordó que los males de que la Humanidad viene a quejarse a la ONU: “no son fruto del socialismo, como el Presidente de los Estados Unidos afirmó ayer en esta sala. Son consecuencia del capitalismo, especialmente del imperialismo y el neoliberalismo; del egoísmo y la exclusión que acompaña a este sistema, y de un paradigma económico, político, social y cultural que privilegia la acumulación de riqueza en pocas manos a costa de la explotación y miseria de las grandes mayorías.

El capitalismo afianzó el colonialismo. Con él nació el fascismo, el terrorismo y el apartheid, se extendieron las guerras y conflictos, los quebrantamientos de la soberanía y la libre determinación de los pueblos; la represión de los trabajadores, las minorías, los refugiados y los migrantes. Es opuesto a la solidaridad y a la participación democrática. Los patrones de producción y consumo que le caracterizan promueven el saqueo, el militarismo, amenazan a la paz; generan violaciones de los derechos humanos y constituyen el mayor peligro para el equilibrio ecológico del planeta y la sobrevivencia de los seres humanos.”

¿Quién se atrevería a afirmar que Fidel Castro no estuvo este 26 de septiembre en la sala de su legendario discurso de más de cuatro horas en 1960? Seguramente nadie lo vio, pero todos lo sintieron.

Diseño: Edilberto Carmona/ Cubadebate.

Minuto a Minuto: Díaz-Canel en Nueva York, jueves 27 de septiembre de 2018

Diseño: Edilberto Carmona/ Cubadebate.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, cumple una intensa agenda en Nueva York en el contexto de su participación en la 73º Asamblea General de la ONU. Este jueves se prevé que sostenga encuentros con diversos sectores de la sociedad estadounidense, tras la emotiva jornada de ayer que culminó con un extraordinario acto de solidaridad en la Iglesia Riverside de Harlem.

Información de cubadebate.

Miguel Díaz-Canel pronuncia su primer discurso en Debate General de la ONU

Miguel Díaz-Canel pronuncia su primer discurso en Debate General de la ONU. Foto: ONU.

El Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, inició su primera intervención en el Debate General de la ONU recordando a los dignos cubanos que han hablado en ese mismo escenario antes que él, como Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro y Raúl Roa.

Varios minutos de su discurso fueron dedicados a denunciar la irracionalidad de un mundo donde el 0,7 por ciento más rico de la población se apropia del 46 por ciento de toda la riqueza, mientras tanto el 70 por ciento más pobre solamente accede al 2,7 por ciento de la misma, y unos 3 mil 400 millones de seres humanos viven en la pobreza.

Esas realidades, dijo Díaz-Canel Bermúdez, “no son frutos del socialismo como afirmara el presidente estadounidense, Donald Trump,” sino que son consecuencias del capitalismo, en particular del imperialismo y del neoliberalismo, del egoísmo, de un paradigma que privilegia la concentración de la riqueza en pocas manos.

El capitalismo -consideró- ha afianzado el colonialismo, es opuesto a la solidaridad y a la participación democrática, promueve el saqueo, amenaza a la paz y constituye el mayor peligro para el equilibrio del planeta.

Los desafíos que enfrenta la humanidad

Al referirse a desafíos actuales de la humanidad, el mandatario cubano criticó la inexistencia de una voluntad política de los países industrializados para solucionar problemas como la pobreza, el hambre y las enfermedades prevenibles. Esas naciones, sostuvo, tienen el deber moral, la responsabilidad histórica y recursos abundantes para resolver los flagelos globales más apremiantes como el cambio climático, al que calificó como “otra realidad ineludible” y “una cuestión de supervivencia”, pues algunos de sus efectos son ya irreversible, afirmó.

Sin embargo -argumentó Díaz-Canel Bermúdez- Estados Unidos, uno de los principales contaminantes de ayer y de hoy, rechaza acompañar a la comunidad internacional en el cumplimiento del Acuerdo de París referido al cambio climático.

El Presidente argumentó que, más aún, como si no sobraran las amenazas sobre la humanidad y sus deslumbrantes creaciones, es un hecho que se perpetúa y expande el hegemonismo militar y nuclear, en detrimento de la aspiración mayoritaria de los pueblos a un desarme general y completo.

Dijo que Cuba comparte este ideal y, como prueba de su compromiso, el 31 de enero pasado, se convirtió en el quinto Estado en ratificar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares”.

Aludió también a la cooperación internacional para la protección de los derechos humanos, y planteó que resulta un imperativo, pero su manipulación viola los derechos a la paz y a la libre determinación de los pueblos.

El Presidente reafirmó que Cuba rechaza el empleo encubierto de las nuevas tecnologías de información y telecomunicaciones para agredir a otros Estados, el uso de las amenazas, el unilateralismo y las presiones, las que han sido utilizadas en la retórica de los EE.UU., y que plantean enormes desafíos dentro de las propias Naciones Unidas.

En otro momento de su discurso se cuestionó por qué no acabar de concretar el prometido fortalecimiento de la Asamblea General como principal órgano de deliberación, decisión y representación.

“No debe retrasarse ni impedirse la reforma del Consejo de Seguridad, urgida de ajustarse a los tiempos, democratizando su composición y métodos de trabajo”, pidió.

Citó lo expresado por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, en ocasión del aniversario 50 de la ONU, donde abogó por un mundo sin hegemonismo ni armas nucleares, intervencionismo, racismo ni odios religiosos ni ultrajes a la soberanía de los países.

A más de 20 años de esa demanda del líder histórico, apuntó que ninguno de los males enunciados por Fidel ha tenido cura, sino que han empeorado.

Denunció que América Latina es escenario de persistentes amenazas, incompatible con la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en La Habana por los Jefes de Estado y de Gobierno en 2014, en ocasión de la II Cumbre de la CELAC.

Criticó a la actual administración estadounidense, que ha proclamado la vigencia de la Doctrina Monroe, y en un nuevo despliegue de su política imperial en la región, ataca con especial saña a Venezuela.

Díaz-Canel Bermúdez aprovechó para reiterar el absoluto respaldo a la Revolución Bolivariana y Chavista, a la unión cívico-militar del pueblo, y su gobierno legítimo y democrático conducido por el Presidente constitucional Nicolás Maduro.

En tal sentido, rechazó los intentos de intervención y sanción contra Caracas, que buscan asfixiarla económicamente y dañar a las familias venezolanas, en tanto repudió los llamados a aislar a ese país soberano que no hace daño a nadie.

El Presidente cubano expresó igualmente su repudio a los intentos desestabilizadores en Nicaragua y el encarcelamiento con fines políticos del expresidente brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva.

Díaz-Canel Bermúdez se solidarizó, además, con las naciones caribeñas que solicitan reparación por las secuelas de la esclavitud y un trato justo, especial y diferenciado, y reafirmó el compromiso histórico con la libre determinación e independencia de Puerto Rico.

A las muestras de apoyo de Cuba, el mandatario añadió su apego al legítimo reclamo de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, Sandwish del Sur y Georgia del Sur.

Reiteró el respaldo a una solución amplia, justa y duradera para el conflicto israelo-palestino, y rechazó la acción unilateral de EE.UU. de establecer su representación diplomática en la ciudad de Jerusalén.

Condenó, a su vez, la barbarie de las fuerzas israelíes contra la población civil en Gaza, mientras que se solidarizó con el pueblo saharaui, y el apoyo a la búsqueda de una respuesta definitiva a la cuestión del Sahara Occidental.

Díaz-Canel Bermúdez manifestó también el apoyo a la búsqueda de una solución pacífica y negociada al conflicto en Siria, y demandó el cumlimiento del acuerdo nuclear con Irán, además de congratularse por el proceso de acercamiento y diálogo intercoreano.

Al propio tiempo, condenó la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra la República Democrática Popular de Corea y la injerencia externa en los asuntos coreanos, y las violaciones a las reglas del comercio internacional y las medidas punitivas contra China, la Unión Europea y otras naciones.

El elemento definitorio de una relación bilateral con EEUU sigue siendo el bloqueo.

Díaz-Canel ante la ONU. Foto: ONU.

Sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el Presidente dijo que la Casa Blanca mantiene hacia la Isla una retórica agresiva y una política dirigida a subvertir su sistema político, económico, social y cultural.

“Contrario a los intereses de ambos pueblos y cediendo a las presiones de sectores minoritarios, se ha dedicado a fabricar, artificialmente y con falsos pretextos, escenarios de tensión y hostilidad que a nadie benefician”, abundó.

Lo anterior, señaló, contrasta con el hecho de que las dos naciones poseen relaciones diplomáticas formales y programas de cooperación mutuamente beneficiosos en un grupo limitado de áreas.

Recordó que ambos pueblos disfrutan de vínculos históricos y culturales cada vez más cercanos, con expresión en las artes, el deporte, las ciencias, el medio ambiente, entre otros.

Destacó que las potencialidades para una relación comercial fluida son reconocidas, y un entendimiento genuino y respetuoso beneficiaría los intereses de la región.

Sin embargo, apuntó, el elemento definitorio de una relación bilateral sigue siendo el bloqueo, que pretende estrangular la economía cubana con el propósito de generar penuria y alterar el orden constitucional.

“Se trata de una política cruel que castiga a las familias cubanas y a toda la nación. Consiste en el sistema de sanciones económico más abarcador y prolongado aplicado jamás contra país alguno, y ha constituido, y sigue siendo, un obstáculo fundamental al desarrollo del país y a la realización de las aspiraciones de progreso y bienestar de varias generaciones de cubanos”, añadió.

El bloqueo daña gravemente también, por su aplicación extraterritorial, la soberanía e intereses de todos los países.

En nombre del pueblo cubano agradeció a la Asamblea General por su rechazo casi unánime al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba.

Añadió que la actuación de Washington contra Cuba va más lejos, e incluye programas públicos y encubiertos de grosera intromisión en los asuntos internos de la Isla, “fin para el cual usa decena de millones de dólares que son oficialmente aprobados en su presupuesto”.

Cuba mantiene su disposición de mantener una relación respetuosa y civilizada con el gobierno de EE.UU. sobre la base de la igualdad soberana y el respeto mutuo, dijo Díaz-Canel.

Esa es la voluntad del pueblo cubano y sabemos que se trata de una aspiración compartida por la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y particularmente por los ciudadanos cubanos que residen en ese país, sostuvo.

¡Aquí está la Revolución cubana!

El Presidente cubano aseveró que la Isla continuará reclamando sin descanso el fin del cruel bloqueo económico, comercial y financiero; y la devolución del territorio ocupado por la base ilegal de Guantánamo y la compensación justa al pueblo por los miles de muertos y mutilados, así como los daños económicos ocasionados en tantos años de agresión.

Cuba siempre estará dispuesta a dialogar desde el respeto y el trato entre iguales, nunca realizaremos concesiones que afecte la soberanía nacional, mencionó, al tiempo que indicó que “no negociaremos nuestros principios ni aceptaremos condicionamientos”.

A pesar del bloqueo, la hostilidad y las acciones de EE.UU. para imponer un cambio de régimen en Cuba, aquí está la Revolución cubana viva y pujante, fiel a sus principios, aludió el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

En sus palabras, también sostuvo que el cambio generacional del Gobierno cubano no debe ilusionar a los adversarios de la Revolución.

“Somos la continuidad, no la ruptura, Cuba ha ido dando pasos para perfeccionar su modelo de desarrollo económico y social con el objetivo de construir una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible; ese es el camino que escogimos libremente”.

El pueblo cubano jamás regresará al pasado oprobioso del que se liberó con los mayores sacrificios tras 150 años de lucha por la independencia y la dignidad plenas.

En su discurso,se refirió a que en la Isla inició un proceso de reforma constitucional, ejercicio genuinamente participativo y democrático mediante la discusión de un proyecto que se aprobará finalmente en referendo.

La comunidad internacional podrá contar siempre con la voz sincera de Cuba

Sobre los principios de la política exterior de la nación, aseguró que permanecerán inalterables, y citó al Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro Ruz, en su intervención por el 70 aniversario de las Naciones Unidas, cuando dijo que “podrá contar siempre la comunidad internacional con la sincera voz de Cuba contra la injusticia, la desigualdad, el subdesarrollo, la discriminación y la manipulación y por el establecimiento de un orden internacional más justo y equitativo en cuyo centro se ubique realmente el ser humano, su dignidad y su bienestar”.

La Cuba en la cual hablo hoy es orgullosa continuadora de esa política independiente, soberana, fraternal y solidaria con los pobres de la tierra productores de las riqueza de la tierra aunque el injusto orden global los castigue con la miseria en nombre de palabras como democracia, libertad y derechos humanos que los poderosos en la realidad han vaciado de contenidos, concluyó.

Miguel Díaz-Canel en la Asamblea General de la ONU. Foto: ONU.

 

Díaz-Canel: “Cuba rechaza las políticas de seguridad y las doctrinas militares”

 

Díaz-Canel este miércoles en la reunión de alto nivel de la Asamblea General de la ONU para celebrar y promover el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares.

Intervención de Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en la Reunión plenaria de Alto Nivel para conmemorar y promover el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, Nueva York, el 26 de septiembre de 2018, “Año 60 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Señora Presidenta;

Señor Secretario General;

Distinguidos Jefes de delegaciones;

Delegadas y delegados:

Dicen que cuando al genial físico Albert Einstein le preguntaron con qué armas se libraría una hipotética Tercera Guerra Mundial, respondió que la Cuarta sería con palos y piedras.

Tristemente no vivió para ver que sus enfáticos llamados a detener la carrera armamentista con tecnología nuclear caerían en saco roto y la producción de esas armas crecería descomunalmente al punto de superar cualquier posibilidad de supervivencia si apenas se empleara una ínfima parte de ellas.

Por eso consideramos un deber insoslayable sumarnos a la conmemoración cada 26 de septiembre del Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, que contribuye al objetivo de las Naciones Unidas de preservar la paz y la seguridad internacionales. Sigue leyendo

Miguel Díaz Canel llegó a Nueva York: “Venimos a traer un mensaje de paz”

Llegó a Nueva York el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Foto: Estudios Revolución

El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, llegó a las 12:50 de hoy (la misma en hora de Cuba) al Aeropuerto de Newark de Nueva Jersey, para cumplir una intensa agenda en el contexto de la 73º Asamblea General de la ONU.

Aquí mantendrá encuentros bilaterales con líderes de todo el mundo, intervendrá en los principales foros y sostendrá encuentros con amigos estadounidenses y cubanos residentes en este país. Sigue leyendo

Despidió Raúl a Díaz-Canel: Presidente cubano participará en el Debate General de la Asamblea General de la ONU


Foto: Archivo/ Estudios Revolución.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz y José Ramón Machado Ventura, Primer y Segundo secretarios del Comité Central del Partido, respectivamente, despidieron en la mañana de este domingo al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien partió con destino a Nueva York al frente de la delegación cubana que participará en el Debate General del 73 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Integran la delegación el canciller Bruno Rodríguez Parrilla; el ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz; el ministro de Comunicaciones, Jorge Luis Perdomo Di-Lella; el vice-ministro de Relaciones Exteriores, Abelardo Moreno Fernández; el director general de EE.UU de la Cancillería, Carlos Fernández de Cossío Domínguez; la embajadora Anayansi Rodríguez Camejo, Representante Permanente ante las Naciones Unidas; y José Ramón Cabañas Rodríguez, embajador de Cuba en los Estados Unidos de América.

Recibió Díaz-Canel a Robert Corker, Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos


Diaz Canel con el Senador Corker. Foto: Estudios Revolución

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, recibió en la tarde de este jueves al senador republicano por Tennessee, Robert Corker, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, quien se encuentra de visita en Cuba acompañado por dos de sus asistentes legislativos.

Durante el encuentro, intercambiaron sobre el estado de las relaciones bilaterales entre ambos países y acerca de temas de interés común.

Participó también la encargada de negocios de los Estados Unidos en Cuba, señora Mara Tekach.

Por la parte cubana estuvieron presentes el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla, y el director general de Estados Unidos de la Cancillería, Carlos Fernández de Cossío.