Reunión histórica entre China y la CELAC

El presidente de China, Xi Jinping, y los dignatarios del cuarteto de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) celebrarán hoy una inédita reunión con miras a consolidar los vínculos bilaterales.

Se trata de una cita que tendrá un significado histórico, pues simboliza que la cooperación China-América Latina entra en una nueva fase, destacaron fuentes diplomáticas chinas.

En este encuentro se lanzará oficialmente el Foro de Cooperación China-CELAC, aprobado en la II Cumbre de esta organización latinoamericana efectuada en La Habana en enero último.

Este Foro celebrará su primera reunión a nivel de cancilleres en la capital china en fecha por precisar en el último trimestre de este año.

El mecanismo de cooperación constituye una plataforma de gran valor para impulsar una asociación integral caracterizada por la equidad, el beneficio mutuo y el desarrollo común independientemente de las diversidades.

En recientes declaraciones a la prensa, el embajador chino en Brasil, Li Jinzhang, destacó el interés del presidente XI de estrechar relaciones con CELAC, representante de los países de América Latina, en busca de acercar posiciones y diversificar los vínculos.

Li señaló que el mundo atraviesa por un proceso de cambio importante, en el cual se requiere del esfuerzo de todos para avanzar y fortalecer la cooperación chino-latinoamericana. La reunión se efectuará después de concluida la cumbre de jefes de Estado del grupo del Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que incluyó un encuentro del bloque con los mandatarios de las naciones miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, consideró extremadamente satisfactoria esa cita, en la cual -indicó- se dibuja un camino común para una relación permanente entre los dos grupos.

Rousseff defendió el estrechamiento de relaciones del Brics con la región suramericana y calificó de importante paso la creación del Banco de Desarrollo, el cual tendrá entre sus objetivos financiar proyectos de infraestructuras sustentables de los países emergentes y las naciones en desarrollo.

Además de los presidentes de las naciones integrantes del cuarteto de la CELAC (Ecuador, Cuba, Costa Rica y Antigua y Barbuda) y del mandatario chino, participarán también en esta reunión la gobernante de Brasil y líderes de otros países suramericanos.

Previo a este encuentro, Xi será recibido por Rousseff en el Palacio de Planalto (sede de la Presidencia), donde dialogarán y firmarán varios acuerdos que vigorizarán las relaciones político-económicas.

(Tomado de Cubadebate)

Presidenta Brasil pidió relación permanente entre BRICS y UNASUR

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy que la reunión entre los líderes del Brics y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) diseña un camino común para una relación permanente entre los dos bloques.

Al término este encuentro que puso fin a la VI cumbre del grupo integrado por Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica, Rousseff defendió el estrechamiento de relaciones con la región suramericana.

Se trató de un momento histórico que despeja el camino para avanzar hacia un vínculo perenne entre las principales naciones emergentes y los países de América del Sur, subrayó.

En la reunión, que contó con la presencia de 12 presidentes de esta región, se anunció la creación del nuevo Banco de Desarrollo y de Fondo de Reserva del Brics, que contribuirán a financiar proyectos de infraestructura sustentables de países en desarrollo y asegurar la estabilidad financiera del bloque emergente.

La creación del Banco es algo extremadamente relevante, recalcó la mandataria al agradecer la presencia aquí de los gobernantes, que saludaron esta iniciativa de los emergentes.

En esta la jornada, los reunidos evaluaron las vías para desarrollar sus economías, con inclusión social y el cuidado del medioambiente.

Hubo asimismo un respaldo unánime a Argentina, que enfrenta un ataque especulativo por grupos de bonistas conocidos como fondos buitre y varios gobernantes abogaron por la necesidad de avanzar hacia un nuevo orden financiera internacional.

Los dirigentes de las naciones emergentes y los países suramericanos participaron además en comida ofrecida por la jefa de Estado anfitriona, antes de abandonar la sede de encuentro, el Palacio de Itamaraty.

Algunos, como el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunciaron que asistirán mañana a la reunión entre Dilma Rousseff y el jefe de Estado chino, XI Jinping, con los líderes de Ecuador, Cuba, Costa Rica y Antigua y Barbuda, cuarteto representativo de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

(Tomado de Cubadebate)

¿Qué habría pasado en Venezuela si no hubiera existido la UNASUR?

Con la Paz de Westphalia (1648) surge el Estado-nación, y con él el principio de igualdad soberana entre Estados. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y el subsecuente proceso de descolonización, la comunidad internacional legisla acerca del principio de la libre autodeterminación de los pueblos a elegir cómo desean gobernarse. A pesar de este avance doctrinario, la segunda mitad del siglo XX estuvo plagada de invasiones militares e injerencias por parte de países poderosos en la política interna de los países relativamente más débiles -en los que guardaban intereses-.

Si bien diferentes, los casos de Afganistán, Iraq, Siria y Libia en el siglo XXI volvieron a mostrar que la agresión militar y la injerencia extranjera en política nacional -en función de intereses imperiales- todavía persisten, en tanto prácticas para el control del poder global. La historia nos enseña que la fuerza sigue imperando por sobre el Derecho Internacional (aunque cada vez con una mayor resistencia por parte de una creciente cultura del diálogo y del derecho).

Desde la década de los 60´s del siglo pasado hasta casi entrado el siglo XXI, Suramérica convivió –tristemente- con el golpismo. Las sangrientas dictaduras del Cono Sur ocasionaron la desaparición, tortura y asesinato de miles de personas, así como tristes secuelas psicológicas para la siguiente generación. Por el contrario, el siglo XXI augura un rumbo pacífico y democrático en la vida política de las naciones suramericanas, gracias, en gran parte, al proceso de integración iniciado en su primera década.

Bajo el liderazgo inicial de Chávez, Kirchner, Lula, Correa, Morales, Bachelet, entre otros líderes del sueño de una Suramérica unida, los países suramericanos comprendieron que sólo en la unión política entre países se hallaba la ruta para conseguir una mayor soberanía nacional y regional, garantizando así una efectiva libertad de los pueblos a elegir el gobierno de su preferencia. Fue con este espíritu, al igual que con el anhelo de encontrar el desarrollo de los pueblos suramericanos, que la región vio nacer y consolidarse, en poco tiempo, a la Unión de Naciones Suramericanas –UNASUR-, un organismo de naturaleza democrática.

La teoría democrática contemporánea reconoce la disidencia como parte constitutiva de la democracia liberal de partidos, mas siempre dentro de los mecanismos pacíficos instaurados para dicho fin. Solamente el sufragio electoral y un medio constitucionalmente reconocido -como lo es la revocatoria del mandato- pueden poner fin a un Gobierno electo por la mayoría del pueblo. Así, es inadmisible que el legítimo ejercicio del poder político sea abrupta y violentamente interrumpido por sectores que no comulgan con las reglas democráticas.

Es en el marco de esta línea doctrinaria que la Unasur ha cumplido y sigue cumpliendo un rol fundamental como garante de la vigencia del sistema democrático en Suramérica. Venezuela es el caso más reciente de un país de la región que ha visto peligrar la continuidad de su institucionalidad democrática, ante los hechos de conocimiento público. Por pedido de su Gobierno, la Unasur se reunió –de manera rápida y oportuna- el 12 de marzo en Santiago de Chile. Allí, el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la Unión resolvió constituirse en Comisión, con el fin de “respaldar los esfuerzos del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela para propiciar un diálogo entre el Gobierno, todas las fuerzas políticas y actores sociales con el fin de lograr un acuerdo que contribuya al entendimiento y la paz social” (artículo 1 de la Resolución del 12 de marzo).

Hasta la fecha, son cuatro las ocasiones en las que el Gobierno venezolano y la oposición se han sentado a dialogar, ante la presencia de la Comisión de Ministros de Relaciones Exteriores de la Unasur, la que ha asistido en calidad de un tercero de “buena fe” para facilitar y mediar en el diálogo. En pos de volver más operativa la representatividad de la Unión en este proceso, el Gobierno y la Mesa de Unidad Democrática –MUD- solicitaron que fueran tres los Cancilleres que participaran en nombre de la Unión: Luis Alberto Figueiredo de Brasil, María Ángela Holguín de Colombia y yo, en representación del Ecuador, países a los que acompaña un representante del Vaticano. Entre los acuerdos a los que ya han arribado Gobierno y MUD, se destacan: 1) una categórica condena a la violencia como medio de hacer política; 2) el diálogo estará enmarcado dentro de la Constitución de Venezuela; 3) la pronta renovación de los poderes públicos según lo establece la Carta Magna; 4) el trabajo conjunto en las mesas temáticas creadas por el Gobierno, entre ellas, sobre la situación económica en Venezuela; 5) el estudio de la situación de las personas que están siendo procesadas por la justicia, como resultado de los hechos de los últimos meses.

¿Cuál es la importancia de que Unasur haya acompañado a Bolivia (2008), Ecuador (2010) y ahora a Venezuela en momentos en los que la estabilidad del régimen democrático peligra? El hecho de que toda una región muestre el respaldo a un Gobierno democrático da una firme y clara señal a sus sociedades y al mundo, sobre todo al mundo de los poderosos. A saber, que toda una región aboga por el principio de soberanía y libre autodeterminación de los pueblos a elegir el gobierno de su elección, y esto al margen de si esta decisión conviene o no a los intereses de una o varias potencias. La democracia tiene reglas y éstas deben ser respetadas.

Una acción pragmática, como la creación de una Comisión de Cancilleres para velar por la institucionalidad democrática en Venezuela, muestra que la integración no es pura retórica. No, es un asunto serio que claramente conviene a todos, tanto a países con gobiernos de izquierda cuanto a aquellos de centro y de derecha. Gracias a la integración, todos ellos pueden, efectivamente, acrecentar su soberanía nacional, así como garantizar el principio de libre autodeterminación de los pueblos a elegir el gobierno que mejor represente sus intereses.

La región ha actuado oportunamente para evitar que la escalada de violencia en Venezuela desembocara en una ruptura institucional y, peor aún, en una posible guerra civil de larga duración. La integración constituye un medio claramente efectivo para salvaguardar el régimen democrático en la región, al igual que un mecanismo para desincentivar la intervención de potencias extranjeras (sea por la vía militar o mediante el “apoyo” a grupos políticos funcionales a sus intereses) en los asuntos internos de los países “periféricos”. En suma, la integración vela por un mayor apego al derecho internacional, en oposición a la continuidad de la ley del más fuerte.

Si la Unasur no hubiese existido, si ésta no hubiese “blindado” a la democracia venezolana, la crisis política en Venezuela habría creado un contexto favorable para que su aislamiento permitiera intervenciones foráneas que, como se ha visto con los casos de Siria y Libia (guardando las distancias), sólo han incendiado a las sociedades que trataban de “salvar”.

(Tomado de Cubadebate)

EEUU promueve Alianza del Pacífico para dividir Unasur, denuncia Bolivia

LA PAZ, 14 oct (Xinhua) — El presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció hoy que Estados Unidos promueve la Alianza del Pacífico, formada por Colombia, Chile, Perú y México (con gobiernos conservadores), para conspirar y dividir a la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

“Estados Unidos está dividiendo a la Unasur. Los países que conforman la Alianza del Pacífico son parte de una conspiración que viene desde el norte para dividir y que Unasur no avance hacia la liberación definitiva; quieren enfrentarnos”, aseveró Morales en conferencia de prensa en instalaciones de Palacio Quemado, sede del gobierno.

La Unasur está integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.

De esta manera, el dignatario indígena criticó los acuerdos de libre comercio de la Alianza del Pacífico.

Además, instruyó a su gabinete de ministros a discutir los alcances que tendrá para su país y la región la Alianza del Pacífico.

“He pedido al gabinete, a los ministerios, repasar el pasado inmediato, cómo gestaban algunas políticas, cómo era el ALCA (Area de Libre Comercio impulsada por Estados Unidos) de aquellos tiempos (…) Hay que debatir qué quiere la Alianza del Pacífico, por ejemplo, a qué apuesta”, enfatizó Morales.

Morales lanzó así una crítica implícita a la Alianza del Pacífico, que en su última cumbre de mayo en Bogotá acordó la liberación total de su comercio, eliminando todo tipo de aranceles, aunque sin fijar un plazo preciso.

Los temas para debatir, afirmó Morales, son para conocer “a qué se debe la llamada Alianza del Pacífico, que era el ALCA antes, de donde viene el Consenso de Washington”.

El presidente boliviano también propuso incluir en esa agenda, aún sin fecha, el acercamiento de Colombia a la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN).

Morales criticó duramente la posibilidad de presencia militar de la OTAN en Sudamérica.

Además, Morales comentó que cuando se intentó elegir al nuevo secretario general de la Unasur en la cumbre celebrada en Surinam, a fines de agosto, hubo “una posición interna” que no lo permitió.

De acuerdo con el dignatario boliviano, son políticas bien diseñadas y bien definidas para que Unasur no avance “rápidamente”.

En las últimas semanas, Morales ha conversado sobre la necesidad de elegir pronto al nuevo secretario general de la Unasur con sus pares de Venezuela, Nicolás Maduro, y Ecuador, Rafael Correa, los tres de izquierda.